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Islas Kuriles: el otro frente con el que Putin quiere desestabilizar sigilosamente a Occidente
El archipiélago, en disputa con Japón y ocupado ahora por Rusia, es una posición clave en el Pacífico y sirve para unir fuerzas con China
[Imagen: default-image.jpg]Alexia Columba Jerez
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Actualizado:12/06/2022 16:04hGUARDAR
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Rusia agita las aguas del Pacífico y las maniobras que está llevando a cabo conjuntamente con China han encendido las alarmas de los más atentos. Es una llamada de atención y viene a poner sobre la mesa que los peores temores de Japón no eran infundados. Las autoridades niponas han acusado a Rusia de «ocupar ilegalmente» las islas Kuriles. Hecho que señala en su Libro Azul diplomático, que es un informe que recoge la voz del gobierno japonés sobre lo que sucede en el mundo. Putin en respuesta ha aumentado la presencia militar en la zona.

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A Occidente las islas Kuriles pueden no sonarles de nada, pero alrededor de ellas se mueven intereses clave. Las Kuriles son una cadena de islas que se sitúan entre la península rusa de Kamchatka, al norte, y la isla nipona de Hokkaido, al sur, separando el mar de Ojotsk del Pacífico.
Concretamente las cuatro islas que reclama Japón son: Kunashir, Shikotan, Iturup y Habomal. Y se refieren a ellas no con la denominación rusa de Kuriles, sino como Territorios del Norte.
José Luis Fiori decía: «Quien tiene el poder mundial no es quien controla directamente el 'corazón del mundo', es quien es capaz de cercarlo», algo que Estados Unidos había conseguido, pero ahora Rusia y China están alterando el statu quo de la zona
Como explica Federico Aznar, analista del IEEE, «el conjunto del mar de China se encuentra constreñido por un perímetro que se conoce como 'primera cadena de islas' que arranca de las Kuriles, y está constituido por un conjunto islas, arrecifes e islotes de distinta pertenencia (China, EE. UU., Rusia, Japón) que actúan a modo de muro de contención marítimo frente a los intereses de un solo país. Es la llamada estrategia de la 'cadena de islas', un programa iniciado durante la Guerra Fría que es un cerco geopolítico». Por ejemplo, para superar este espacio es imprescindible que China o Rusia puedan diversificar sus rutas marítimas, y es precisamente lo que ahora están haciendo ambas. Como decía el experto José Luis Fiori: «quien tiene el poder mundial no es quien controla directamente el 'corazón del mundo', es quien es capaz de cercarlo, como los Estados Unidos hizo y sigue haciendo».
Enrique Ayala, analista de la Fundación Alternativas y general de brigada retirado, señala que «esas islas hasta 1855 no pertenecían a nadie, pero ese año se firmó el tratado de Shimoda, de tal modo que desde Iturup hacia las islas del al sur eran japonesas, y el resto eran de Rusia. En 1875, a cambio de que Japón renunciara a sus derechos en la isla de Sajalín, a lo largo de la costa de Siberia oriental, Rusia cedió el resto de las islas Kuriles a Japón. Pero esto cambió al final de la Segunda Guerra Mundial, como recompensa por su labor, con el tratado de San Francisco pasaron las Kuriles a ser rusas, cosa que Japón nunca aceptó. Los japoneses decían que no se podía devolver a Rusia un territorio que nunca había sido suyo».
Más recientemente, la reforma constitucional de Rusia en 2020 que permitía a Putin a volver a presentarse, también prohibía la devolución de territorio ruso a cualquier país extranjero. Y el Gobierno ruso siempre ha temido que si las devolvía se desplegasen las fuerzas estadounidenses en ellas. Al mismo tiempo, Japón no puede recuperarlas por la fuerza, de acuerdo con la Constitución japonesa de después de la Segunda Guerra Mundial. En 1949, los 17.000 residentes japonesas en las islas fueron deportados por la fuerza. Y hasta hace poco se permitía las visitas periódicas de los familiares japoneses de los desplazados tras la guerra para rezar en los santuarios ancestrales. En retorno, Japón aceptaba a los pacientes rusos en estado crítico de las islas para que fueran tratados en su sistema sanitario. Hoy sigue la disputa, y las sanciones decretadas por Occidente, a raíz de la guerra de Ucrania, ha acrecentado el valor estratégico que tiene para el Kremlin.

Un filón geoestratégico
Estas islas controlan el acceso al mar ruso de Ojotsk, donde tienen su base los submarinos rusos de disuasión nuclear. A su vez, dan acceso a la flota rusa al Pacífico, con base en Vladivostok, y permite controlar cualquier incursión submarina extranjera. Por eso, el Gobierno ruso ha procedido a aumentar y modernizar los efectivos desplegados allí. Las Kuriles tienen además, una fuerte importancia económica, porque es una zona rica en oro, plata, hierro, titanio y metales raros, como el renio, usado para la fabricación de aviones supersónicos. Asimismo, constituye una enorme reserva pesquera, de gas y petróleo.
Y a finales de 2021 Putin aprobaba una enmienda que convertía a las islas en una zona libre de aranceles, eximiendo de impuestos a las empresas y revelando el peso comercial que la región posee. Más aun, las Kuriles pueden tener un importante papel en el desarrollo de la ruta comercial que une Europa con Asia, a través del Ártico. Cosa por la que China siente un enorme interés, ya que acortaría el tiempo de sus rutas comerciales, y pasarían por territorio aliado en el proceso. De hecho, el banco de Japón se había asociado con bancos de China y Rusia para financiar el gasoducto de Artic LNG-2. Produciendo el doble de lo que recibe Japón con el gasoducto de Sajalín-2. Como comenta Fernando Cortiñas, profesor del IE Business School, «los países no tienen amigos permanentes, solo tienen intereses permanentes».

Desde 2014, con la anexión de Crimea los objetivos de Rusia cambiaron y Japón le impuso una serie de sanciones. Antes de eso Japón quería unir fuerzas con Rusia para controlar el crecimiento de China, pero los nipones con el paso del tiempo se fueron sintiendo más amenazados por la ambivalencia de Moscú. Una aproximación militar y técnica que aumentó con Trump y se tradujo en el despliegue de carros de combate y sistemas de misiles de defensa aérea. Y esta semana Putin ha anunciado que se realizarán una serie de ejercicios navales rusos en el mar de Japón y el mar de Ojotsk, de más de 40 buques de guerra.

Mientras, China aprovecha los recursos y la atención que se desvía a Ucrania para aumentar sus ambiciones, llegando a acuerdos con las islas del territorio. No es casual, que aviones chinos y rusos realizaran vuelos conjuntos irrumpiendo, según Japón en su espacio aéreo justo cuando Biden asistía en el país nipón a la cumbre del Quad (la alianza de Japón, Australia, India y EE.UU.) que se ha centrado en la disputa por las Kuriles y Taiwán. Por eso, el profesor Cortiñas considera que si bien en Ucrania la ayuda de China es ambigüa, esta maniobra aérea en la zona del Pacífico muestra a las claras su apoyo, lo que cambiaría sustancialmente las amenazas y reparto de fuerzas. Por todo esto, en la zona del Pacífico los intereses hierven a fuego lento, pero pueden trastocar la seguridad de Occidente.

China avanza, mientras todos miran a Ucrania

«Somos amigos de todos y enemigos de nadie», establecía Manasseh Sogavare, el primer ministro de las Islas Salomón, después de que se filtrara el acuerdo clandestino que pactó con los chinos. China consigue así abrirse paso en la isla con personal militar y permite que sus barcos puedan recalar en sus puertos con personal y suministros. El mayor temor para EE.UU. es que pueda instalar una base naval, que se traduciría en una escalada de la militarización en la zona. Y podría bloquear el tráfico marítimo en el Pacífico en un futuro. Al mismo tiempo, iría ganando apoyos frente a Taiwán. Todo esto usando como diplomacia el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda. Una iniciativa que está adquiriendo presencia y alterando los equilibrios en el Pacífico. Por esta razón el presidente Biden ha iniciado una serie de visitas, y asistido a la cumbre del Quad. Estados Unidos pretende así contrarrestar la pérdida de hegemonía frente al megaproyecto chino.
O sea que la "ruta de la ceda" no es untema comercial, también es militar. Si, ya se, aun soy ingenuo,
Rusia amenaza a Lituania con medidas para defender sus intereses tras bloquear el tránsito ferroviario hacia Kaliningrado de algunas de sus mercancías
Moscú traslada a la encargada de negocios lituana una «firme queja» formal
El gobernador de Kaliningrado no descarta aplicar restricciones al tránsito de mercancías lituanas como respuesta


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El Ministerio de Exteriores lituano tuvo que salir al paso del ultimátum lanzado por Moscú por bloquear el tránsito ferroviario de las mercancías incluidas en la lista de sanciones hacia el enclave de Kaliningrado, territorio que perteneció a Alemania (la antigua Königsberg), pero que la Unión Soviética se anexionó tras el final de la II Guerra Mundial. Según el jefe de la Diplomacia lituana, Gabrielius Landsbergis, la prohibición del tránsito de metales ferrosos (incluido el acero) entre Rusia y Kaliningrado «no es una decisión de Lituania, sino una consecuencia de las sanciones de la Unión Europea contra Moscú».

«En primer lugar, esto no es una iniciativa lituana, sino que son sanciones europeas que han entrado en vigor desde el 17 de junio y que están aplicando actualmente nuestros ferrocarriles», aseguró Landsbergis en Luxemburgo durante la reunión de ministros de Exteriores de la UE.
Según sus palabras, «lo estamos haciendo en coordinación con la Comisión Europea».
El Departamento de Aduanas de Lituania, por su parte, aseguró que estas restricciones «se conocen desde mediados de marzo como parte del cuarto paquete de sanciones europeas». Esta nueva tanda de sanciones, adoptada el 15 de marzo, «impuso limitaciones al acero ruso y a otros artículos a partir de metales ferrosos en virtud de contratos concluidos antes del 17 de junio, con lo que a partir del 18 de junio no pueden transportarse por el territorio de la Comunidad».

La portavoz del Departamento de Aduanas, Lina Laurinaitytė-Grigiene, sostiene que «el tránsito terrestre entre la región de Kaliningrado y otras regiones de Rusia no se ha detenido ni bloqueado. El tránsito de pasajeros y mercancías no sujetos a sanciones de la UE continúa. Lituania no ha impuesto ninguna restricción unilateral, individual o adicional a este tránsito. No hemos recibió instrucciones adicionales y no tomaremos ninguna otra medida». Laurinaitytė-Grigiene adelantó que la misma prohibición entrará en vigor el 10 de julio para el cemento, el alcohol y otros productos, el 10 de agosto para el carbón y otros minerales sólidos y el 5 de diciembre para el petróleo ruso.

El Ministerio de Exteriores de Rusia anunció este lunes mediante un comunicado que había sido convocada la encargada de negocios lituana, Virginia Umbrasiene, para entregarle la protesta por el bloqueo de las mercancías rusas «sin previo aviso». La Cancillería rusa exige en la nota «el levantamiento inmediato de estas restricciones, medidas que consideramos una provocación de la parte lituana, ya que viola las obligaciones jurídicas internacionales de Lituania, principalmente la Declaración Conjunta de la Federación Rusa y la Unión Europea sobre el tránsito entre la región de Kaliningrado y el resto del territorio de la Federación Rusa de 2002». Exteriores ruso califica además la actitud de Lituania de «abiertamente hostil» y advierte que «si en un futuro próximo el tránsito de carga entre la región de Kaliningrado y el resto del territorio de la Federación Rusa a través de Lituania no se restablece por completo, Rusia se reserva el derecho de tomar medidas para proteger sus intereses nacionales».

Andréi Klímov, jefe de la comisión del Consejo de la Federación (Cámara Alta) para la Protección de la Soberanía Nacional, advierte que, si Vilna no echa marcha atrás, «Rusia tendrá las manos libres para resolver el problema por cualquier medio disponible (...) ya que Lituania dejará sin legitimidad todos los acuerdos y tratados sobre su pertenencia a la UE». Klímov alertó que «boquear a un ente perteneciente a Rusia es un acto de agresión directa contra Moscú que nos obligaría a recurrir a la legítima defensa». Aunque a nivel puramente oficioso, este lunes en Moscú se hablaba de la posibilidad de abrir por la fuerza el llamado corredor de Suwalki, en la frontera entre Polonia y Lituania, que uniría Bielorrusia con Kaliningrado a costa de territorio polaco y lituano. Esta medida, de llevarse a cabo, provocaría un conflicto directo entre Rusia y la OTAN.

El vicepresidente del Senado ruso, Konstantín Kosachiov, afirmó en su canal de Telegram que las autoridades lituanas están violando el derecho internacional. «Como estado miembro de la UE, Lituania, en el marco de las sanciones viola una serie de compromisos internacionales jurídicamente vinculantes que afectan no solo a las obligaciones de Lituania, sino también a las de la Unión Europea en su conjunto».
Se refiriere al artículo 12 del Acuerdo de Colaboración y Cooperación entre la Federación de Rusia y la Unión Europea de fecha 24 de junio de 1994, que, según Kosachiov, «aún no ha sido denunciado». «Este documento establece que cada parte asegura el libre tránsito por su territorio de las mercancías originarias del territorio aduanero o con destino al territorio aduanero de la otra parte», agregó.
El senador ruso ha acusado a Bruselas de vulnerar también «los principios de la Organización Mundial de Comercio». Según su punto de vista, «a este ritmo, Occidente puede incluso terminar violando la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar de 1982, donde también existe la libertad de tránsito (...) del mismo modo que el espacio aéreo». El gobernador de Kaliningrado, Antón Alijánov, alertó a Moscú el 17 de junio sobre «una reducción significativa del tráfico ferroviario de mercancías desde otras regiones de Rusia a través de Lituania».
(06-20-2022, 07:55 PM)Artiguista escribió: [ -> ]Moscú traslada a la encargada de negocios lituana una «firme queja» formal
El gobernador de Kaliningrado no descarta aplicar restricciones al tránsito de mercancías lituanas como respuesta

Lo mejor que puede hacer Lituania es "ignorar firmemente" el reclamo ruso.
Tras la finalización de la conferencia del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, realizada en Viena, Rusia ha anunciado que no se unirá a dicho tratado.
Lo único que se puede decir con total certeza respecto del conflicto entre Rusia y Ucrania es que NADIE, ABSOLUTAMENTE NADIE, quiere la paz. Ni Rusia, ni Ucrania, ni los países de la OTAN.

Menos mal que si se escapa un misil atómico, aunque sea táctico, nosotros estamos en el paralelo 35 Sur.
(06-25-2022, 09:14 PM)PATRIOT ONE escribió: [ -> ]Lo único que se puede decir con total certeza respecto del conflicto entre Rusia y Ucrania es que NADIE, ABSOLUTAMENTE NADIE, quiere la paz. Ni Rusia, ni Ucrania, ni los países de la OTAN.

Menos mal que si se escapa un misil atómico, aunque sea táctico, nosotros estamos en el paralelo 35 Sur.

si eso pasa, pan para hoy, hambre para mañana, radiacion para pasado-mañana, y la extincion segura y cercana aunque caigan todos en el hemisferio norte.
casi todos quieren la paz pero la condicion de volver a las fronteras de 1991, nos asegura guerra para rato.
El Kremlin cree que la cumbre de la OTAN en Madrid avanzará hacia una declaración de guerra contra Rusia
El presidente Vladímir Putin expresó por primera vez en un foro internacional su irritación ante la ampliación de la OTAN en la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2007. Putin siempre ha sostenido que, una vez que el último líder soviético, Mijaíl Gorbachov, aceptó la reunificación de Alemania, Occidente le prometió que la Alianza no se acercaría a las fronteras de la URSS, garantía que debió darse solo de palabra, ya que no se firmó ningún documento.

A día de hoy, en Moscú dicen estar convencidos de que el origen de todos los males para el sistema de seguridad mundial es la OTAN y, subsidiariamente, Estados Unidos y la Unión Europea principalmente. De hecho, las autoridades rusas reiteran con frecuencia que la actual guerra en Ucrania es en realidad una campaña contra la Alianza Atlántica.

Este viernes, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó durante una rueda de prensa en Bakú (Azerbaiyán) que « los países de la Unión Europea y la OTAN se están preparando para la guerra contra Rusia». Lavrov sostuvo que «los europeos han elegido desafortunadamente un camino que recuerda al comienzo de la II Guerra Mundial, cuando Hitler reunió bajo su bandera a una parte significativa, si no a la mayoría, de los países de Europa para luchar contra la Unión Soviética».

«Ahora, de la misma manera, la Unión Europea, junto con la OTAN, están armando la misma coalición, pero más moderna, para luchar y, en general, hacer la guerra a la Federación Rusa. Analizaremos todo esto detenidamente», añadió el jefe de la diplomacia rusa. Señaló también que «somos muy conscientes de que la UE ha evolucionado claramente durante los últimos años en la línea de establecer unos pilares ideológicos agresivos, fundamentalmente rusófobos».

Enfado del Kremlin

En junio del año pasado, con motivo del 80 aniversario del ataque de las tropas hitlerianas contra la URSS, el semanario alemán 'Die Zeit' publicó un artículo de Putin tachando la expansión de la OTAN de «vestigio de la Guerra Fría». «Desde 1999, se produjeron cinco oleadas más de ampliación con la integración de 14 nuevos países, incluidas repúblicas de la antigua Unión Soviética», en alusión a Estonia, Letonia y Lituania, recalcó el mandatario ruso. A su juicio, tal forma de proceder, «enterró las esperanzas de un continente sin líneas divisorias».

La ruptura definitiva de Moscú con la Alianza se produjo en octubre del año pasado a causa de la expulsión de ocho diplomáticos rusos acreditados en Bruselas ante la organización acusados de «actividades hostiles». Fue clausurada la Embajada de Rusia ante la OTAN y en Moscú desapareció también la representación aliada. Putin anunció que «la OTAN ha roto todos los mecanismos de diálogo».

Ya entonces, a menos de cuatro meses del comienzo de la guerra en Ucrania, Moscú volvió a denunciar el acercamiento de las infraestructuras de la Alianza hacia las fronteras rusas y la realización de maniobras en el este de Europa y en el mar Negro. El presidente ruso deploró también los envíos de armas a Ucrania y la negativa de Kiev a cumplir los acuerdos de Minsk, factor que, según él, agudizó la crisis en Donbass.
Lo cierto es que Rusia tenía ya entones sus tropas listas junto a la frontera ucraniana para la invasión que lanzaría el 24 de febrero. En el mes de diciembre, comenzó una intensa actividad diplomática para tratar de evitar la guerra con múltiples encuentros, especialmente entre Lavrov y su homólogo norteamericano, Antony Blinken. El Kremlin exigió unas «garantías de seguridad» que incluían un repliegue de la OTAN a las posiciones que tenía en 1997, lo que suponía una decisión tan poco realista como sacar de la organización a todos los estados que se incorporaron desde entonces. Y también descartar que Ucrania, Moldavia, Georgia o cualquier otra república exsoviética pudiera formar parte nunca del dispositivo atlántico. Moscú quería además el reconocimiento de Crimea como territorio ruso.
Patio trasero

Las negociaciones fracasaron. Como estima el politólogo ruso, Stanislav Belkovski, Putin siempre intento acordar con Occidente «un nuevo orden mundial, un reparto de las zonas de influencia». Y Ucrania para Rusia es claramente su patio trasero. El máximo dirigente ruso considera que la revuelta del Maidán en Kiev fue instigada desde Estados Unidos y la Unión Europea y que la anexión de Crimea y la sublevación separatista en Lugansk y Donetsk fueron las consecuencias de tal injerencia.

El senador ruso, Alexéi Pushkov, advierte que «la OTAN se ha convertido en la principal amenaza para el mundo de los últimos 30 años». Pushkov dijo el jueves que la Alianza «no es una organización defensiva como quedó patente en Yugoslavia, Irak, Libia y Afganistán, así como en los intentos de derrocar a Bashar al Assad en Siria y a Nicolás Maduro en Venezuela». Ahora, sin embargo, con la posible integración de Suecia y Finlandia, Rusia tendrán todavía más cerca el dispositivo militar de la OTAN y su seguridad podría quedar muy en entredicho al tener como vecino a un país con el que mantiene una sangrienta y devastadora guerra sin que Ucrania cometiera previamente contra ella ningún acto de agresión.
Parece mas bla bla bla que algo real.

Esta es la otra guerra, tenemos la belica, la economica y la de las noticias falsas.
La red 'Killnet' de Rusia realiza un ciberataque masivo contra Lituania en respuesta por el cierre de la carretera de Kalingrado.
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