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La historia torcida
#21
Muy bien dicho Sr Intendente, que pongan una placa en la sede del PCU que diga "desde aqui tambien se apoyo el golpe de estado".
O en la sede del PVP, "este partido promovio y llevo adelante secuestros y asesinatos de ciudadanos inocentes", igual que en la sede del MLN.






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"Mas vale ser aguila un minuto que sapo la vida entera".
 
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#22
30 mitos de la historia reciente, libro que  les recomiendo.

Federico Leicht: “La barra de Mujica siempre está metida en temas ilegales”

8min 1


BusquedaNº1937 - 28 de Septiembre al 04 de Octubre de 2017
Elena Risso y Bernardo Wolloch
[Imagen: 1_16.jpg?itok=WplFZ9hx]
Federico Leitch. Foto: Luciano Dogloitti

Federico Leicht asegura que el sector del expresidente José Mujica está vinculado a acciones delictivas que incluyen narcotráfico, contrabando, secuestros extorsivos para lavar dinero y vínculos con grupos terroristas internacionales.
A esas conclusiones llegó Leicht luego de investigar durante años la acción del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) en democracia.

Según el periodista, “la barra de Mujica, la pesada del Movimiento de Participación Popular (MPP), siempre está metida en temas oscuros, jodidos, ilegales”, dijo a galería en entrevista a propósito de su último libro 30 mitos de la historia reciente (Ediciones de la Plaza), un trabajo que desmenuza algunas aseveraciones e ideas relacionadas con lo sucedido antes y durante la dictadura. Nacido en Montevideo en 1974, Leicht es escritor y periodista. Es autor y editor de libros vinculados a la historia reciente, como Cero a la izquierda. Una biografía de Jorge Zabalza (2007) y Palabra de Amodio: la otra historia de los Tupamaros (2015), y también dirigió el documental Condenado; preso político en democracia sobre Amodio Pérez. Dicta talleres de narrativa, trabaja como redactor publicitario y colabora con publicaciones del exterior.

El libro 30 mitos de la historia reciente se presentará mañana viernes 29 a las 19 horas en la Feria del Libro. Se trata del primer tomo de una serie que incluirá: 30 mitos de la historia patria, 30 mitos de la historia moderna y 30 mitos contemporáneos

¿Por qué escribió este libro?
Hace 15 años que vengo trabajando en temas de historia reciente. Muy frecuentemente en charlas informales o entre amigos surgen determinados enunciados que siempre refieren a temas de la historia reciente. Por ejemplo, “los tupamaros surgieron para enfrentar la dictadura”, “Amodio Pérez es un traidor” o “Arismendi entregó el fichero del Partido Comunista”. 

¿Por qué dice en el libro que la creación de los mitos corresponde a autores de la izquierda?
Hay una construcción que se hizo de la historia reciente. Durante la dictadura, en el exilio o en la clandestinidad, se empieza a tejer un contrarrelato al relato que quería imponerse. Tiene componentes de relato épico o de epopeya. Yo cito La aventura del héroe, de Joseph Campbell, porque cumple con todos los requisitos: principio, desarrollo y final, y el tratamiento de personajes desde el entierro en el infierno a la victoria final. Mujica es un claro ejemplo de eso: desde las cloacas luchando por la libertad, después torturado y viviendo en las catacumbas, liberado y empieza un proceso que termina con él presidente. Vos agarrás cualquier película comercial de Hollywood y a Bruce Willis lo ves hacer el mismo proceso en cuatro días. Pero es así.

Uno de los mitos que plantea es el que los tupamaros lucharon contra la dictadura. ¿Por qué cree que es una imagen que tiene tanta cabida popular?
Porque es parte del relato épico de la izquierda. Se llegó a ver en libros de texto para Ciclo Básico de la era progresista. Ni los tupamaros surgieron para enfrentar a la dictadura ni la dictadura es una reacción a los tupamaros. 

¿Cómo observa a la academia en esto?
La academia forma parte de la izquierda.

¿Por qué cree que faltó la otra versión en lo académico?
No es que faltó, se desprestigió por su propio relato, que era absolutamente cargado, patriotero, facho, de tinte barroco, en contenidos que podés ver en libros militares. A finales de la década de los 90 empieza tímidamente a surgir un contrarrelato sobre todo con autores que generacionalmente no se corresponden con ese período. Hay una corriente de revisionismo histórico que está marcada por autores jóvenes.

¿Quiénes serían?
Leonardo Haberkorn, por ejemplo, ha hecho trabajos muy interesantes sobre los tupamaros, sobre Gavazzo y los militares. Álvaro Alfonso es otro tipo que ha hecho trabajos muy interesantes. En determinado momento fue mal visto, decían: “Este tipo es de los servicios”. Te liberás de un peso muy grande al estudiar estos temas si te desprendés de la carga emocional, familiar o política.

¿Qué quiere decir eso?
Hay muchos relatos de gente joven que están absolutamente compenetrados con lo que escuchó en su casa, con su experiencia, con el exilio. En mi caso, mis padres eran wilsonistas rabiosos, gente que estaba en contra del régimen. Obviamente que te influye de alguna manera. Después vos mismos vas soltando esos mitos. También hay una construcción mítica de la figura de Ferreira.

¿Cómo se define ideológicamente?
Liberal, libertario. 

¿Tiene alguna identificación partidaria?
Recién en la elección que viene voy a votar. Votaba en blanco o anulado, porque tenía una inclinación bastante fuerte de pensamiento libertario, pero hoy creo que la emergencia del recambio de poder hace que haya prioridades. Soy muy libertario y demás, pero tengo hijos y tengo que hacer un recambio.

¿Tiene definido el voto?
Tengo definido el voto.

¿Lo va a decir?
No.
[img=729x1095]http://www.busqueda.com.uy/sites/default/files/styles/content_big/public/2_1.jpg?itok=4UD6sMSQ[/img]

Usted plantea en el libro que la renuncia de Líber Seregni al Ejército no tuvo que ver tanto con un tema de principios sino con la rendición de cuentas...
...y por una cuestión con la Iglesia católica. No tenía que ver con las medidas prontas de seguridad, sí tenía mucho que ver con su pertenencia a la masonería y su anticlericalismo.

Está cuestionando a una figura que es intocable a esta altura para todos los partidos, lo van a criticar por hablar así de él.
Y eso que no dije que era vicepresidente del Country Club de Punta del Este (risas). Ya estoy más que acostumbrado.

Otro de los mitos que menciona es que Líber Arce, el mártir estudiantil más emblemático, tenía 30 años y estaba anotado en varias facultades. ¿Era necesario hacer esa referencia a alguien a quien mataron?
¿Es necesario mantener los mártires y los martirologios a pesar de las evidencias? Es lo primero que me preguntaría o repreguntaría.

¿Cree que la construcción de los mitos vinculados a los tupamaros posibilitó la llegada de Mujica a la presidencia?
Sí. La construcción de Muijca está íntimamente relacionada con esta construcción histórica. Forma parte de un engranaje concebido para crear figuras, caudillos. El caudillaje hecho historia que de pronto en épocas pretéritas, en la construcción de Artigas como caudillo, llevó cincuenta, cien, ochenta años, acá llevó un proceso de veinte.

Antes de cada elección desde la oposición se cuestiona a los tupamaros, con imágenes de muertos por la guerrilla, se vincula a Eduardo Bonomi con la muerte de un policía, y hablan sobre el papel que tuvo la actual vicepresidenta Lucía Topolansky. ¿Por qué cree que pese a todo eso Mujica sigue generando devociones?
Creo que hay mucha ignorancia. No me tengo que remitir a la predictadura para hablar de Mujica vinculado a hechos delincuenciales y atentando contra no solo la democracia y las instituciones, sino de atentar contra la vida de personas. Por ejemplo, las tupabandas.

¿Cree que Mujica está vinculado a las tupabandas?
Sí, claro. Creo. Las tupabandas son una fase más de lo que es la historia del MLN. Los tipos salen en el 85 hechos mierda. Salen de la cárcel, gente con situaciones muy precarias, económicas, familiares y mentales. Ellos tienen que reconstruir eso.¿Qué es lo que saben hacer? El 70% de los tipos que están ahí, que no tienen laburo, recurren a eso. Es una fase más de la historia del MLN y después el MPP a la par de la democracia. Del 85 al 90-95 funcionaron y fueron ajustando, aceitando, el funcionamiento de ese tipo de actividades. Después, del 85 en adelante surgen otro tipo de actividades, como el narcotráfico.

¿Qué papel tuvo Mujica ahí?
Cuando hablás con extupamaros que estuvieron vinculados a esos temas, como en el caso de la fuente de (la periodista María) Urruzola (en el libro Eleuterio Fernández Huidobro, sin remordimientos), porque he hablado con tupamaros vinculados a ese tema y te puedo asegurar que todos involucran a Mujica como el principal responsable. Mujica y Eleuterio Fernández Huidobro.

Pero la Justicia…
La Justicia está investigando. 

Usted vincula la devoción por Mujica a la ignorancia. Pero tal vez sus votantes dieron esos temas por saldados y decidieron darle una oportunidad.
Yo no digo que sean ignorantes, creo que mucha gente piensa que esto son campañas de desprestigio de la derecha, que son mentiras. Personas que piensan que María Urruzola es una traidora; que Federico Leicht es un agente de la CIA, un agente del mal. Esa es una mentalidad que tiene cierta izquierda frente a los planteos que surgen muchas veces con evidencia. 

En esa serie de libros que está elaborando, ¿está investigando las tupabandas?
Eso forma parte de mi investigación hace más de diez años. Todo lo que María (Urruzola) publica en su libro lo tenía bastante claro. He colaborado con distintas iniciativas, trabajos políticos, institucionales, periodísticos, de terceros. Conozco bastante bien lo que es la trayectoria del MLN-MPP desde 1985 a la fecha. Si bien no he publicado nada, pienso que hay gente que está trabajando en eso, periodistas más jóvenes, y que pueden tener mayor acceso. Yo tengo algunas dificultades en el acceso de determinadas fuentes o entrevistas: “Porque sos Fedrico Leicht, sos un agente del mal. No te voy a hablar”. Hay periodistas más jóvenes o que no están signados por ese halo del mal o de la derecha, ese estigma de querer destruir a los tupas. María Urruzola, hace cuatro años cuando le hablaba sobre estos temas, me decía: “Vos la tenés contra los tupamaros”.

Dijo que, además de las tupabandas, los tupamaros participaron en otras actividades delictivas en democracia. ¿A cuáles se refiere?
Tengo testimonios que los involucran en el narcotráfico.

¿A Mujica también?
¡Al MPP! A Mujica, claro, es el responsable del MPP. Narcotráfico a gran escala, por supuesto. Vínculos con organizaciones terroristas. Varias. De Latinoamérica, la ETA, por ejemplo. Eso implica lavado de dinero. Plata de secuestros. Secuestros extorsivos, no políticos. Esa plata de los secuestros se lava y luego corre. El MLN ha hecho vínculos estrechos. Me refiero a que el MLN da una suerte de know how a grupos políticos guerrilleros y terroristas. Eso está reconocido por Zabalza. También el contrabando y las armas.

¿Eso ocurre en Uruguay en 2017?
No, cuando el MPP y el Frente Amplio llegan al poder las dinámicas cambian. Se van adecuando en el momento en que alcanzan el gobierno, pero siempre hay una pata metida en la ilegalidad. Actividades ilícitas con Venezuela. La barra de Mujica, la pesada del MPP, siempre está metida en temas oscuros, jodidos, ilegales. Porque tienen una dinámica propia que viene de lejos. Para ellos, la legalidad burguesa no dejó de serlo en el 85. Eso es parte de un mito. Fueron al (acto de 1987 en el estadio) Franzini y dijeron que no tenían cartas en la manga. Zabalza me contó que el viejo (Raúl) Sendic le decía: “No tenemos cartas bajo la manga derecha, en la manga izquierda tenemos de todo”. Ellos debían financiarse y lo único que hicieron, lo que mejor sabían hacer, era eso. Estamos hablando de un abanico de actividades que están todas vinculadas con la ilegalidad. Así se financia el MPP. Y con un montón de votos. Por supuesto que con toda la inteligencia y astucia que tuvieron personas como Eleuterio Fernández Huidobro, Mauricio Rosencof. A caballo de la propaganda histórica y mitológica.

Amodio Pérez
Usted editó el libro que determinó que Amodio Pérez volviera a Uruguay. ¿Tiene ahora relación con él?
Tengo un vínculo bastante cercano.

¿Qué va a hacer ahora?
Creo que quiere una reparación. Él venía por 30 horas a presentar un libro y se quedó dos años. 

¿Se siente responsable de lo que pasó? 
En determinado momento cargué con esa responsabilidad. Pero después, viendo cómo se dieron las cosas, la verdad es que estoy muy conforme. Esos dos años fueron muy ricos por lo que se habló del tema. A pesar de que no hay ningún extupamaro de los que se refieren a él en libros, entrevistas y trabajos que se haya animado a enfrentarlo y decir: “Me voy a sentar frente a Amodio Pérez y decirle esto, esto y esto”.

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#23
UdelaR y agencia rusa homenajean al Che Guevara
Participa el hermano del guerrillero y un periodista tupamaro.

miércoles, 18 octubre 2017

[Imagen: 59e6a8745b394.jpeg]
El asesinato del Che Guevara. Foto: AFP

La agencia de noticias rusa Sputnik y la Facultad de Comunicación de UdelaR organizan una conmemoración a 50 años del asesinato de Ernesto Che Guevara. El acto, que se realizará a las 19 horas de mañana, contará con las palabras del hermano menor del Che (Martín Guevara) y del periodista (y extupamaro) Samuel Blixen, quien además es docente de ese centro universitario.

A diferencia de otros homenajes de este tipo, este evento no fue promovido por el gremio de estudiantes ni fue abordado en el Consejo de la Fa-cultad, según informaron in- tegrantes de estos órganos. El País intentó comunicarse con la decana, Gladys Ceretta, o algunos de los asistentes académicos, pero en la tardecita de ayer ya no se encontraban en sus oficinas.
En la promoción del afiche se aclara que se propone un "debate", aunque no cuenta con ninguna figura, a priori, contraria ideológicamente al pensamiento del Che. De hecho uno de los expositores es su hermano, el otro es un periodista que participó activamente de la guerrilla en Uruguay y el auspiciante es una agencia con intereses claros en América Latina, alcanza con ver su portada web cargada de tanques, aviones y buques.

Sputnik surgió tras el cierre de la vieja agencia comunista TASS e instaló su sede para la región en Uruguay, en una casona a pocas cuadras del Montevideo Shopping. En las entrevistas para el ingreso laboral, cuentan, los propios entrevistadores aclaran a los postulantes que esta agencia "tiene una clara línea política" y, como ejemplo, se cita el vínculo con el régimen de Nicolás Maduro.
La puesta en marcha de esta agencia viene a contrarrestar, según dice, las versiones occidentales e intenta acercar la cultura rusa a América Latina.

La agencia que hasta ahora mantuvo un bajo perfil, coorganiza la actividad con la Facultad de Comunicación. El título del evento es "Recuerdos del Che 1967-2017", y usa como excusa la fecha redonda de lo acontecido en Quebrada del Churo, Bolivia, cuando Guevara fue herido de bala, lo que le causó la muerte.
El homenaje será en el aula magna de la nueva sede del servicio universitario (San Salvador 1944).

http://www.elpais.com.uy/informacion/ude...evara.html

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#24
Pensar que el Che no estaba de acuerdo con los Tupamaros. Le dijo claramente que en el caso Uruguay la violencia no era el camino.
 
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#25
(10-19-2017, 03:36 PM)Krody escribió: Pensar que el Che no estaba de acuerdo con los Tupamaros. Le dijo claramente que en el caso Uruguay la violencia no era el camino.

Hacer entrar en razones a un mesianico es como discutir con un muro.

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#26
Falleció Daniel Viglietti. Cualquiera diría que era un joven cantautor, ya que dejó de crecer cuando tenía 30 años, en los años sesenta. Nunca más cumplió un año, siguió ahí, estoico, estancado hasta el último día.

Esperando que saquen los alambres en las tierras de Pedro, María, de Juan y Jose. Y tenaza en mano, sin ver el tiempo pasar, jamás de los jamases una autocrítica, por la gente que impulsó al precipicio ideológico.

Del muro del Lic Sakamela
"Dormía y soñaba que la vida era alegria, desperté y vi que la vida era servicio, serví y vi que el servicio era alegria."
Rabindranath Tagore
 
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#27
Inconcebible que despues de pedir que el Ejercito aporte datos sobre los desaparecidos, cuando no se encuentra nada pidan la destitucion del general Manini.
Que buscan? asi nadie aportara mas nada. Que olor a odio y revancha.
"Dormía y soñaba que la vida era alegria, desperté y vi que la vida era servicio, serví y vi que el servicio era alegria."
Rabindranath Tagore
 
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#28
Es lo mismo de siempre solo quieren jorobar y dañar.
Es solo eso, en realidad no interesa otra cosa (es gente negativa que piensa que es lo contrario)
 
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#29
LA DIARIA - 

 Vivian Trías, Jorge Rafael Videla y el socialismo nacional 

En octubre del año pasado, el programa En la mira, de VTV, divulgó una investigación de los historiadores brasileños Mauro Krasinski y Vladimir Petrilák que apuntaba a la colaboración del dirigente socialista Vivian Trías con el servicio secreto de Checoslovaquia (STB). 
La noticia causó gran impacto: Trías fue el principal conductor e ideólogo del Partido Socialista Uruguayo desde fines de la década de 1950 hasta el golpe de Estado de 1973. El investigador uruguayo Fernando López D’Alesandro continuó la tarea de sus colegas brasileños y obtuvo más documentación acerca de la relación entre Trías y los servicios checos, que ponemos a disposición aquí. A partir de esos papeles, además, López D’Alesandro escribió el ensayo que publicamos en estas páginas. A la condesa I.B.V. que me enseñó a ver lo evidente. 

En el inicio de la dictadura argentina, Vivian Trías elevó un amplio informe a sus superiores de la inteligencia checoslovaca, presentando un panorama esperanzador sobre las opciones del régimen, y acerca del liderazgo de Jorge Rafael Videla. El optimismo hizo ver a este socialista uruguayo la posibilidad de que la dictadura tuviera opciones peruanistas creíbles, en tanto que la represión, las desapariciones y las torturas no existían como variables a analizar, ofreciendo una imagen amable de una de las peores tiranías de la historia argentina. La interpretación del nacionalismo popular elaborada por la izquierda nacional estaba fundamentalmente equivocada. Haber supuesto que desde opciones de derecha, basadas en la nación católica o en el fascismo, podía surgir un proceso de cambio por izquierda fue un grave error. 

No menor fue la miopía con que se explicó a los movimientos populistas, y, peor aun, a la cadena de golpes de Estado reaccionarios que nos abrumaron en la década de 1970. La izquierda nacional creyó ver “peruanismo y progresismo” en los comunicados 4 y 7 de las Fuerzas Armadas uruguayas. Si esto fue un extravío, no menor fue el despiste de Vivian Trías ante el golpe de Estado argentino, encabezado por Jorge Rafael Videla. El documento a analizar permite ver, 40 años después, los límites de una teoría, de una manera de interpretar la coyuntura, que se agotó ante sus propios errores. 
Representa a una izquierda que pagó muy caro sus simplismos, sus abstracciones, sus irrealidades y el haber optado por caminos no democráticos que costaron muchas vidas. 
En los informes a sus superiores checoslovacos, Vivian Trías delata el agotamiento del socialismo nacional como herramienta para entender la realidad y el profundo desinterés por la democracia. 
Alienado como intérprete y analista, Trías quiso ver en la dictadura de Videla lo que ansiaba su ideología y no lo que la realidad mostraba de manera descarnada. El golpe y la dictadura En su informe a la inteligencia checoslovaca, Trías definió el proceso argentino con un tinte favorable: “El golpe militar del 24 de marzo se asemeja a una pausa en un país tremendamente convulsionado. Una pausa ordenadora para rever problemas, soluciones y perspectivas. 

Esto es válido para todos los sectores y es positivo dada la ausencia de otras alternativas mejores”. La “pausa ordenadora”, que desde el inicio generó la masacre no vista por este “socialista nacional”, deja ver las esperanzas que Trías tenía sobre Videla y el “proceso”, en un tono similar –“positivo”– al que tenía el comunismo argentino y soviético. El Partido Comunista de la Argentina dio su “apoyo crítico” y consideraba a Videla una “paloma” –“moderado” decía Trías– y su perfil era esperanzador. 

La “orientación ideológica” de este general nacionalista católico ultramontano, “no es, por ahora, ni peruana, ni brasileña y se irá elaborando, pragmáticamente, tal como ocurrió tanto en Perú como en Brasil”. Sin embargo, a pesar de las dudas, el discurso del dictador, deja “entrever un nacionalismo económico, no muy alejado del núcleo de la doctrina peronista”. Así, por tanto, para Trías, los hombres del equipo económico abrían una ilusión. “En rigor el elenco asesor de los militares puede ubicarse en el desarrollismo, con tendencia nacionalista en la mayoría”. Martínez de Hoz “es presidente de ACINDAR, empresa metalúrgica nacional que ha sostenido dura lucha contra las multinacionales del ramo”, todo un burgués nacional era este ideólogo y sostén del neoliberalismo argentino. Pero si bien para Trías en los albores de la dictadura argentina “no habrá diferencias de la política económica del peronismo” en su fase isabelina, el hecho de que Videla no tuviera que negociar ni con empresarios ni con la CGT le permitiría actuar “con mayor orden y sistema”. 

Quizá uno de los mayores síntomas de miopía fue su análisis de la proclama del régimen a favor del mundo “occidental y cristiano”, lo que “tal vez podría causar inquietud […] pero lo cierto es que mantendrán relaciones con todos los países del mundo, y que así fue comunicado oficialmente a todos, incluso al gobierno de La Habana”, con el que rompió relaciones. En realidad, para el socialismo nacional la represión no era tan grave, “el grueso [de los presos políticos] está constituido por funcionarios y jerarcas del gobierno”, por tanto, la represión y las desapariciones que se vivían desde el inicio no existían en el universo de Trías. 

Basaba este aserto en las declaraciones del general interventor de Buenos Aires, Adolfo Sigwald, cuando dijo que “el proceso no es contra los partidos políticos, ni contra el gremialismo, o el empresariado”, lo que le bastó a Trías para confiar en la honorabilidad de estos genocidas. Por lo tanto, los exiliados estaban a buen resguardo, y su conclusión fue contundente: “En una palabra, la inmensa mayoría de los exiliados no tiene nada que temer”… el Plan Cóndor ya estaba funcionando, mal que le pesara a la sagacidad del socialismo nacional. “En todos los procedimientos y actitudes se ha procedido muy cuidadosamente, sin revanchismo, procurando tranquilizar y pacificar”. 

Un paraíso. ¿A qué responde este panorama color de rosa de una de las dictaduras más sanguinarias de la historia latinoamericana? ¿Qué llevó a Trías a informar esta realidad inexistente a sus jefes? ¿Tal vez quiso ver, de nuevo, un progresismo peruanista que no existía, como en febrero de 1973 en Uruguay? Al fin y al cabo, los militares podían hacer realidad la “liberación”… la democracia –palabra que no aparece en todo el informe– sólo tenía un pequeño valor instrumental. 

Las corrientes militares de la dictadura o en busca del peruanismo imposible En el informe a sus superiores checoslovacos, Trías realiza un intento de definir “corrientes” dentro de la dictadura. La primera que visualizó fue “una tendencia derechista, nacionalista católica” que, por suerte, era minoritaria, “pero hubiera crecido mucho si Videla no se decide a encabezar la acción del 24 de marzo”. Es decir, con el golpe, el dictador nacionalista católico neutralizó a los que profesaban su ideología. Había una segunda corriente, peronista, “claramente minoritaria” por obvias razones. En tercer lugar existía “una tendencia nacionalista de tipo peruanista. Minoritaria pero influyente e intacta en su prestigio”. 

Anhelante, Trías sostenía que “según se desarrolle el proceso puede tener creciente incidencia”. El hecho de que el contralmirante César A Guzzetti fuera designado ministro de relaciones exteriores era algo “interesante de destacar” por sus “notorias vinculaciones con los altos oficiales peruanos y que ostenta, justamente, la ‘Cruz Peruana al Mérito Naval’”, concluía. Guzzetti fue el ministro que recibió el visto bueno de Henry Kissinger para lanzar la masacre, teniendo en cuenta que los plazos eran muy cortos y, por tanto, la represión debía ser breve e intensa. Un peruanista muy singular, sin duda. 

Finalmente, registró una cuarta tendencia, “ampliamente mayoritaria, profesionalista, que intentó una postura civilista y prescindente en política hasta último momento. Es una tendencia amplia y difícil de caracterizar […] ya que lo que los une es, justamente, su apartidismo y su profesionalismo. Su líder es Videla”. Es decir, el hombre que el 24 de noviembre de 1975 había dado cuatro meses al gobierno de Isabel Perón para solucionar la crisis, el hombre que había proclamado a quien quisiera escucharlo que “si sirve para la paz del país, en la Argentina deberán morir todas las personas que sea necesario”, era, para Trías, el líder de los “civilistas y prescindentes”, un adalid modoso que se caracterizaba por “su profesionalismo, austeridad y moderación. Marca el equilibrio y expresa, al parecer muy bien, a la mayoría actual de las fuerzas armadas”. Asimismo, el hecho de que Videla rechazara la solicitada presentada en la prensa por miembros de la Revolución Libertadora pero aceptara la publicada por el Partido Comunista era algo “muy sugestivo”. 

Finalmente, Trías informó a la inteligencia checoslovaca que “luego de un plazo prudencial, los partidos políticos no proscriptos ‘de definición nacional’ –fue la expresión usada por el Tte. Gral. Videla– puedan expresarse aunque no haya elecciones. Tal como ocurre en Perú”. Su entusiasmo no era para menos; al fin y al cabo, el dictador se mostraba “abierto a las grandes corrientes del pensamiento, pero ‘fiel a las tradiciones’”. Un humanista. Videla tenía una misión inmediata que cumplir, liquidar “el terrorismo de ultraderecha” –que en realidad lo integró al régimen como “grupos de tareas”– y al hacerlo obtendría “un gran apoyo sindical y político para destruir al terrorismo ultraizquierdista”. 
La miopía de un fracaso El socialismo nacional uruguayo nació muerto. El fracaso de la Unión Popular en 1962 mostró de forma evidente que la propuesta no tenía asidero en el país. Sus herramientas de análisis podrían servir en algo para la realidad argentina, pero eran inútiles en Uruguay. El nacionalismo popular no tuvo mercado y, en consecuencia, la “izquierda nacional” buscó sus aliados y sus espacios equivocadamente. No obstante ese fracaso, que desperfiló al Partido Socialista y lo hundió en una grave crisis de identidad, insistió por diversos caminos y todos fueron infructuosos. 

Uno de ellos fue la esperanza peruanista. Así, quisieron ver en Gregorio Álvarez y en Luis Vicente Queirolo símiles de Velazco Alvarado; y la misma magia quisieron aplicarla a Jorge Rafael Videla. Los hechos mostraron lo limitado de la herramienta y sus groseros límites para analizar la política y la historia. Trías, que sin duda era inteligente, quiso ver en los genocidas argentinos posibilidades progresistas que, desde el inicio del “proceso” quedó en claro que no existían. Subestimar la represión sanguinaria, esperanzarse con la posibilidad del “peruanismo” de Guzzetti, delata una forma de pensar que quería o necesitaba ver como real lo que deseaba. Alienación, se llama. Y las consecuencias fueron trágicas. 

Los militares eran reaccionarios ultraconservadores, llamados a restaurar la “nación católica”; venían por la revancha sin matices ideológicos. Y Trías no se rindió ante la evidencia, a pesar de que en el momento en que escribía el informe la masacre ya había comenzado. Trías, además, coincidió en su análisis con la visión que tenía el comunismo argentino y soviético sobre la dictadura de Videla. La Unión Soviética no condenó al “proceso” al igual que todo el bloque soviético por razones comerciales. 

Trías quería que la Unión Soviética reconociera a la junta, cosa que, sostenía, era esperada por todos los “progresistas”. ¿Cuán cuestionador puedes ser de los intereses de tu jefe? Estas maneras no democráticas de apostar a proyectos de trasformación radical demostraron largamente sus errores. Hoy algunos siguen ese trillo. 

Haber supuesto progresismo en la robocracia kirchnerista adapta aquella manera de pensar al presente. La misma actitud tienen ante el sandinismo gangsteril, o ante el desastre de Venezuela, o aplaudiendo a un nacionalista de la derecha ultramontana y expansionista como Vladimir Putin, o enmudeciendo ante el unicato cubano. Esa izquierda tiene que reflexionar profundamente acerca de sus yerros, acerca de su desdén por la democracia. Una dictadura es una dictadura, sea del signo que sea. 

Pero este retazo de la historia reciente puede enseñarnos mucho más. La coincidencia antidemocrática de los dos polos extremos –la izquierda radical y la derecha ultramontana– presenta una paradoja sobre los puntos tangenciales. En esta paradoja es siempre la izquierda la que se confunde. La derecha no se complica con mecanismos complejos de reflexión, y no se molesta en engañar. La izquierda radical, generalmente, se autoengaña movida por su optimismo revolucionario, y paga costos carísimos. Es la factura que le pasa la historia por alejarse de sus bases fundantes: la libertad, la democracia, la justicia, la fraternidad. 

¿Qué era el socialismo nacional? 

Luego de la Segunda Guerra Mundial, con la instalación de la Guerra Fría como nuevo escenario global, las izquierdas no comunistas latinoamericanas buscaron sus nuevos espacios, manteniendo la crítica al capitalismo, pero también al comunismo ahora en su nueva fase de potencia global e imperial. Así, muy temprano, en 1943, en el Partido Socialista Germán D’Elía y Arturo Dubra comenzaron a postular la necesidad de equidistancias ante los dos nuevos imperios, en una “tercera posición”. Poco después el tercerismo fue objeto de polémica entre Arturo Ardao y Carlos Real de Azúa, y se instaló como una manera de interpretar el mundo desde una visión de izquierda no comunista. En la década de los 60 fue objeto de estudio para Aldo Solari. A finales de la década de 1940 y durante la de 1950 una nueva generación militante tomó posición ante los nuevos procesos latinoamericanos que la impactó de muy diversas maneras. 

Las revoluciones nacionales –Bolivia primero y Guatemala poco después– marcaron a aquellos veinteañeros que cuestionaron los viejos análisis del socialismo rioplatense, al que veían cargado de eurocentrismo, de mitrismo, en definitiva, carente de una visión desde América Latina y desde el tercer mundo. Vivian Trías fue el principal teórico y dirigente político de este cambio en el Partido Socialista. 

Tomando como base el revisionismo histórico, principalmente el argentino de izquierda, desde las visiones iniciales de Enrique Dickman, para llegar a los enfoques de la izquierda nacional de Jorge Spilimbergo y luego de Jorge Abelardo Ramos, Trías reinterpretó la historia regional, haciendo nuevas lecturas de procesos como el federalismo, el rosismo y releyendo la épica blanca en Uruguay. De esta manera intentó revalorizar el papel de esos procesos conservadores y oligárquicos, acentuando su tinte nacionalista y antiimperialista y viendo su continuidad en los procesos del siglo XX. 

Desde esos enfoques Trías reinterpretó la realidad mundial, sosteniendo que la lucha contra “el imperialismo” no se resolvería por la contradicción entre Estados Unidos y la Unión Soviética, sino que la derrota del “imperio” y el arribo del socialismo se realizaría cuando se resolviera la contradicción “norte-sur”, o sea cuando se concretara la lucha por la liberación de los pueblos latinoamericanos y del tercer mundo. En esa lucha anticolonial, los nacionalismos jugaban como aliados por ser antiimperialistas; de allí el deslumbramiento con los populismos –Perón, Vargas– y con los procesos nacionalistas panárabes, en los que los militares jugaban un papel esencial. El peruanismo, o sea la dictadura militar de Juan Velazco Alvarado que se enfrentó con Washington y dio un giro socializante a su propuesta, deslumbró a la izquierda nacional. En consecuencia, los “nacionalismos” de corte militar de América Latina eran glorificados, dejando de lado incómodos datos como sus raíces fascistas, su autoritarismo antidemocrático, o las fórmulas nacionalistas ramplonas. 

Se supuso que el camino al socialismo se podría abrir en alianza con los nacionalistas –sin ver ni el perfil ni las raíces ideológicas– y con los militares que, a punta de bayoneta, apoyarían la liberación, en el entendido de que “la lucha de clases no se para en la puerta de los cuarteles”, olvidando que los aparatos represivos son funcionales a los sistemas dominantes. 

LA DIARIA -
¡Legionarios a luchar, legionarios a morir!
 
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#30
EL OBSERVADOR - 2018-03-18

 ENTREVISTA / Fernando López D'Alessandro: 

"No hay dudas, Trías era un espía" 

Desde 1996 el historiador tenía datos que ahora confirmó, pero cree que el episodio debe servir para dar una señal de transparencia y renovación Cuando en octubre VTV recogió la investigación que dos brasileños realizaron sobre el servicio de inteligencia de la Checoslovaquia comunista (STB) de donde surgía que el líder ideológico del Partido Socialista, Vivian Trías, en las décadas de 1960 y de 1970 había sido espía del bloque soviético, el único historiador que se animó a participar del programa fue Fernando López D"Alessandro. Lo que ocurrió es que este historiador que militó en el Partido Socialista desde 1996 tenía datos que en el mundo circulaban documentos de inteligencia que revelaban que Trías era considerado por el STB como uno de sus mejores agentes en América Latina. 

Aquellas dudas se convirtieron en certezas y algunos aportes que sumó López D"Alessandro obligaron al Partido Socialista a formar una comisión para analizar el caso. No obstante, cree que el episodio trasciende a Trías y se ha convertido en un asunto en el que la izquierda dará una señal de transparencia y renovación o todo lo contrario. ¿Qué era Trías para usted? Trías era el gran intelectual alternativo de la izquierda no comunista. 
A mí la historiografía clásica comunista, con alguna excepción como Lucía Sala de Tourón, siempre me hizo mucho ruido y me parecía que la izquierda alternativa era la visión de Trías. De pibe el revisionismo me deslumbró. Recuerdo cuando leí La historia de la nación latinoamericana de Abelardo Ramos, quedé deslumbrado. Cuando entré en el IPA conocí otras versiones de gente que influyó en mí, como Guillermo Vázquez Franco, Ivette Trochón y Pepe (José) Rilla. 
En facultad otra gente medular fue Germán Delía y José Pedro Barrán.

 ¿Cómo fue el primer dato que recibió de que Trías podía ser un agente comunista? 

Cuando me lo plantearon a finales de 1996 fui escéptico. Me resultaba raro. Pero los argumentos eran muy contundentes. Sobre todo cuando me plantearon que viera la obra de Trías con los cambios de la política soviética respecto de América Latina. Ya entonces había datos acerca de los que me pidieron reserva, pero habían visto archivos y todo fue muy contundente como para hacerme el otario, ya que soy un racionalista. "Esto es una prueba de fuego para la renovación de la izquierda. Acá el tema dejó de ser Trías, si no si la izquierda actúa con la suficiente madurez para debatirlo y resolverlo" 

¿Y qué sintió? 

Primero escepticismo y cuando lo asumí fue un giro copernicano, fue un golpe duro. Yo era un tercerista y había tenido problemas por eso y que el tipo en el que había tenido la mayor admiración intelectual resulta que estaba financiado por los soviéticos... Nunca fui marxista leninista y lo entendía en Trías como una moda: bueno, triunfó la revolución cubana, era moda... En mil novecientos cincuenta y pico Trías publica un artículo en El Sol donde define el leninismo como el marxismo aplicado a Rusia. 
Quería creer que su giro tenía algo de moda, de momento, pero cuando en 1996 me hacen estos planteos quedé shockeado. Y cuando me tomé el trabajo de comparar la línea soviética hacia América Latina con la evolución de los diferentes trabajos de Trías, ah, pucha. 

¿Cuándo terminó de convencerse? 

Cuando conseguí aquel libro (se levanta hasta la biblioteca y toma El capitalismo monopolista de Estado de Vladimir Cheprakov). 
En La crisis del imperio y en Las tres fases del capitalismo, la teoría de Trías es la del capitalismo monopólico estatal; la fase última del capitalismo para  Trías era el capitalismo monopólico estatal. Leer La crisis del imperio es como leer a Cheprakov entero. 
"Una actitud alienada es negar (que Trías era espía), otra es asumir que esto no fue como creíamos que era. Al fin de cuentas es eso: era otra cosa, punto" 

¿Por qué no lo planteó en aquel momento? 

Porque no tenía los documentos, así de simple. Cuando tuve los documentos fue peor todavía. Ahora tengo la confirmación. Un historiador cuando investiga debe de tener la solidez del respaldo de una prueba, un documento o un análisis muy bien fundamentado. Si te voy a decir que Trías estaba al servicio del KGB y que estaba influido por eso, te tengo que traer las pruebas. 
¿Qué haría sin saber todo lo que sabía y le caen de golpe con estos documentos? Haría lo que estoy haciendo. Investigar, analizar y descreer progresivamente. Para mí ya no hay dudas, Trías fue un espía. Una actitud alienada es negarlo, otra es asumir que esto no fue como creíamos que era. 
Al fin de cuentas es eso: era otra cosa, punto. Los procesos que llevan a los hombres a convertirse en espías pueden ser muy variados. 

¿En este caso a qué lo atribuye? 

Las personas son muy complejas. Creo que respondió a una multiplicidad de factores. Por un lado la crisis de la Unión Popular con la que Trías perdió su banca; y ahí hay un tema de vida. Hay una sucesión de fracasos muy grande. Pensar que fue solo por plata es simple. No se puede desdeñar, pero es demasiado simple. Creo que pasó también que a ese fracaso de la Unión Popular, que destrozó al Partido Socialista, viene la separación del MLN Tupamaros que surgió desde dentro del Partido Socialista en gran parte. La ilegalización del Partido Socialista en 1967 por su aceptación de la vía armada. Conforme la situación se vuelve más crítica, la opción hacia el marxismo leninismo era la que le iba quedando. Fueron muchas cosas. 

Una circunstancia histórica y personal y creo que es el no asumir públicamente el fracaso de las tesis del socialismo nacional. En un artículo que usted publicó en La diaria con base en un documento emanado de los archivos checos, Trías dice que el dictador argentino Jorge Videla era un moderado, ¿cómo pudo equivocarse así? Porque los instrumentos de análisis que utilizaba estaban equivocados. Porque el socialismo nacional estaba equivocado. Las herramientas de análisis de partir de la base de que podía haber una veta nacional popular en esas dictaduras hacía que la conclusiones fueran equivocadas. 
Además, Trías se embalaba y eso en el análisis es malo. Y hay que ver que el receptor del mensaje por la política internacional del bloque soviético esperaba algo así. Él también escribió pensando en lo que esperaban los soviéticos. L
Quizá hizo lo mismo con algunos libros que escribió a pedido. Sí, ahí hay una cosa muy borderline. ¿Qué significa esta situación para el Partido Socialista? Creo que tiene que significar un paso para revisar su pasado y una parte de sus concepciones ideológicas, sus tesis, en las que colaboré bastante, ya allí y en los trabajos de Manuel Laguarda y Eduardo De León. 
Pero eso es ajeno a lo de Trías. Creo que cuando se redactaron esas tesis el tercerismo y las concepciones socialistas nacionales quedaron bastante disminuidas, Esto no quita que casi la mitad del Partido Socialista sigue inscribiendo a esas posturas. Esto interpela muy profundamente a quienes tienen las concepciones terceristas como una forma de interpretación. La lista 4, por ejemplo, es eso. 

El historiador López D"Alessandro es docente e investigador. Abandonó el Partido Socialista  hace dos años y ahora forma parte de Banderas de Líber, un grupo vinculado al Frente Líber Seregni
Se considera un intelectual orgánico de los que estima quedan cada vez menos en el Frente Amplio. ¿Hay que bajar a Trías de las fotos de la sede socialista? No, de ninguna manera. No hay que sacar nada. No hay que sacar a Rivera de Tres Cruces, hay que dejarlo, porque los héroes problemáticos son parte de nuestro pasado porque nosotros en determinado momento estuvimos afines a esas visiones y en homenajear a esos personajes. Si pusiste una foto en una sede partidaria es porque en algún momento hubo una identificación y forma parte de tu historia y si bajás la foto estás negando el pasado. 

¿Y cuando el pasado está signado por alguien que dijo ser quien no era? 

Va de la mano de las decisiones de cada persona. Eso es muy íntimo. Los partidos están formados por personas. Las instituciones tienen que asumir su pasado en su totalidad. Así como te digo que hay que dejar los nombres de las calles porque en determinado momento se decidió homenajear a tipos embromados, en las instituciones es igual, hay que asumir todo. "Los héroes problemáticos son parte de nuestro pasado porque nosotros en determinado momento estuvimos afines a esas visiones y en homenajear a esos personajes" 

¿Y si el Partido Socialista no lo admite? 

Sería muy malo para el cambio y la renovación, del partido primero y de la renovación de la izquierda en general. Lo peor que ha hecho la izquierda muchas veces es el negacionismo: esto no pasa. 
El negacionismo ha sido nefasto en los procesos de las izquierdas latinoamericanas. Nos debemos un debate. 

¿Se expone a una fractura el Partido Socialista? 

(Piensa un minuto) Depende de cómo canalice sus contradicciones y en su madurez. Las organizaciones se fracturan cuando negás al otro. El otro deja de ser como yo, es otro y te partís. Si se canaliza en debate maduro con pruebas con análisis racional, se conjugarán esas contradicciones. Esto es una prueba de fuego para la renovación de la izquierda. 
Acá el tema dejó de ser Trías, si no si la izquierda actúa con la suficiente madurez para debatirlo y resolverlo. Lo que pasó con Raúl Sendic demostró que se puede enfrentar un tema grave y resolverlo. Un viejo compañero de militancia sindical de otro partido me mandó una carta muy conmovedora por lo que estoy haciendo y me decía que en su partido esto pasa y esto se necesita. Debatir cosas que sean centrales y remuevan y renueven. Es un tema que corta todo el sistema de partidos. 
Si es así, ¿no estaremos ante un cambio en la forma y la manera de hacer política y ver estas cuestiones como un modo de cambiar las maneras de hacer política? Y creo que  esto sintoniza con una sensación que hay en la gente de una nueva forma de hacer política.
¡Legionarios a luchar, legionarios a morir!
 
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