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Taiwán, Mar de China y Pacífico - Futuro conflicto?
#31
(10-22-2021, 11:29 PM)Parca666 escribió: Ya compraron Abrahams.

entonces deberían deshacerse de muchos repuestos, lo malo es que serian los últimos Confused.
 
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#32
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Nunca en 72 años la crisis entre China y Taiwán fue tan peligrosa como ahora
La disputa por la soberanía de la isla se da en un escenario en extremo volátil marcado por el choque entre China y EE.UU.
[Imagen: la-artilleria-taiwanesa-dispara-durante_...620__1.jpg]
La artillería taiwanesa dispara durante los ejercicios Han Guang realizados en setiembre en preparación de un eventual ataque chino. Foto AP


Actualizado al 15/10/2021 19:30
El conflicto entre China y Taiwan se ha potenciado últimamente evidenciando lo que nunca dejó de ser, el escenario más delicado del choque entre las dos mayores potencias del globo. La jerarquía de esos jugadores expone la importancia obvia de este desacuerdo. 
La volatilidad de la situación se mide, precisamente, en proporción directa a la escalada de la rivalidad entre Washington y Beijing. Esa dimensión mayor está a su vez atravesada por cuestiones internas que potencian el conflicto cuando sirve a los intereses de la coyuntura y por el riesgo de errores que abran una dinámica inesperada.
No hay antecedentes en los últimos 72 años de una agudización de este problema hasta los extremos actuales, según reconoce el propio gobierno taiwanés. Y no lo desmienten desde el otro lado, en el Imperio del Centro.
Hace poco días, el tamaño de esta crisis y la impaciencia que la rodea, quedó expuesta en las celebraciones por el 110 aniversario de la Revolución que derrumbó en 1911 la dinastía Qing y estableció la República China de Sun Yat-sen, episodio que se conmemora en las dos orillas. Con ese pretexto hubo un cruce de discursos entre el presidente chino Xi Jinping y su colega de Taiwan, Tsai Ing-wen.
El líder de la República Popular propuso un acuerdo que edifique la “reunificación inevitable” por la vía pacífica: “Los compatriotas de ambos lados del Estrecho de Taiwán deben estar en el lado correcto de la historia”, advirtió.
La frase se traduce en que Beijing considera a la isla una “provincia rebelde” cuya soberanía no está en discusión, por lo que no se debería descartar la fuerza si fuera necesaria para resolver el contencioso.
Reacción
La presidente taiwanesa reaccionó de modo previsible, sosteniendo que su gobierno no cederá a las demandas del gigantesco vecino y reprochó que Beijing “no ofrece una forma de vida libre y democrática para Taiwán, ni soberanía para nuestros 23 millones de habitantes".
Pero hubo un detalle central esta vez. Taiwan redujo a un menosprecio contra la isla el histórico planteo chino de “un país, dos sistemas y el principio de Una sola China”.
[Imagen: la-ubicacion-de-taiwan-frente___eK6-BsTI3_720x0__1.jpg]
La ubicación de Taiwan frente a China. AFP

Esa doctrina reconoce una historia interesante. Liga con la histórica visita que en 1972 realizó el ex presidente norteamericano Richard Nixon a la china de Mao Tse Tung, un dialogo que cambio la geopolítica mundial y que tejió cuidadosamente el entonces asesor de seguridad nacional norteamericano Henry Kissinger.
Ese extraordinario vínculo, con un gigante asiático hundido en la pobreza, tuvo como propósito la intención de EE.UU. de aprovechar las fuertes diferencias de la época entre la República Popular y la Unión Soviéticaque se saldaron incluso en batallas.
Para Kissinger era la oportunidad de dividir a los dos mayores bloques comunistas y debilitar al principal rival de la Guerra Fría. Una misión superior que justificaba los costos.
Hasta ese momento Taiwan era la República China con la que tramitaba diplomáticamente Estados Unidos y buena parte del resto de Occidente. Esa alianza se cimentó cuando finalizó la guerra civil en China que dio la victoria al comunismo en 1949.
Como consecuencia, el derrotado líder nacionalista Chiang Kai-shek escapó a Taiwan donde fundó una dictadura con su partido Kuomitang, respaldado por una formidable ayuda occidental que convirtió a la pequeña isla en una impactante potencia comercial.
Otros tiempos
Taiwan era reconocido como un país con todos sus derechos. Incluso el representante diplomático de Taipei en las Naciones Unidas era quien ocupaba el sillón reservado a China en el estratégico Consejo de Seguridad del organismo mundial junto a Francia, el Reino UnidoRusia y EE.UU.
[Imagen: soldados-de-taiwan-durante-el___6E_MytGUR_720x0__1.jpg]
Soldados de Taiwán, durante el día nacional, el 10 de octubre. Foto Reuters

Los acuerdos que labró Washington con Beijing cambiaron esa historia y abrieron el camino para el establecimiento de relaciones diplomáticas totales entre las dos potencias en 1979.
El gigante asiático ya entonces estaba en manos del timonel de la apertura, Deng Xiao Ping, quien elaboró la noción de una China dos sistemas, doctrina reconocida por EE.UU.  y que, además de Taiwan, se extendió a Hong Kong y Macao.
Esa convención redujo la jerarquía diplomática de Taiwan, efecto que se fue profundizando y hoy solo cuenta con un pequeño puñado de países no relevantes que reconocen a la isla como una nación y con la que cruzan embajadores. En nuestra región, Paraguay es el caso más notorio que aún mantiene ese tratamiento.
Según Beijing, los taiwaneses aceptaron esa formulación sobre una sola China en un Consenso de 1991, pero Taipei niega que haya existido tal acuerdo.
El punto más serio, y que defiende el actual gobierno isleño, lo marcó una significativa personalidad taiwanesa, el ex presidente Lee Teng-hui quien en 1999 formuló una doctrina alternativa que configuró una bomba geopolítica en el inestable estrecho.
Lee desafió la noción de una China dos sistemas negociada por Deng con EE.UU. por un principio alternativo que describió como de Dos Estados (State-to-state theory), esto es, dos países equivalentes y destinados a negociar desde esa visión de paridades.
La prensa china y los sinólogos interpretaron ahora el discurso de la presidente taiwanesa como una reivindicación contemporánea del pensamiento de Lee quien murió poco después de dejar el poder en 2000. Beijing sospecha la mano de EE.UU. detrás de estos movimientos.
Ven en la dirección desafiante de Joe Biden, aun más que Donald Trump, la demolición de 40 años del status quo que ha sostenido la noción de una sola China. 
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La presidenta de Taiwán Tsai Ing-wen. Foto AFP

Las maniobras
Un dato crucial es que por primera vez, desde 1979, hay militares norteamericanos en Taiwan entrenando a las tropas locales, según reveló The Wall Street Journal. Es ese trasfondo el que explica, al menos parcialmente, la presión multiplicada de la República Popular sobre el estrecho.
Para hacer más evidentes sus supuestos derechos, Beijing ha venido realizando maniobras militares desde su propia costa en el sitio a 160 km de la otra orilla donde se supone que sería más sencilla una invasión. Y últimamente sobrevoló la zona de exclusión área de Taiwan con una oleada sin precedente de 350 aviones de guerra.
Del otro lado, Washington movió sus propios jets, multiplicó la presencia naval en el mar del Sur de la China, últimamente con el incidente del choque de uno de sus submarinos nucleares en esa región, y promovió nuevas ventas de armas a Taiwan. También se listan ahí las maniobras con Gran Bretaña, Japón y Nueva Zelanda en las aguas cercanas a la isla en disputa.
Este conflicto forma parte de un cuadro más amplio. El choque ente las dos mayores potencias globales se produce con el pretexto ya muy poco esgrimido del enorme déficit comercial de EE.UU. con China.
Esos rojos de poco más de US$300 mil millones, son una consecuencia de la enorme interdependencia entre estas dos economías, ambas imprescindibles para el la evolución del capitalismo mundial, según acaba de reiterar el Fondo Monetario Internacional.
Pero el punto principal del enfrentamiento es la puja por el predominio tecnológico. EE.UU. ha logrado victorias en esas batallas silenciosas con el golpe que ha infligido a la mayor estructura de telecomunicaciones de China, la empresa Huawei que ha perdido un tercio ya de sus ingresos pese a liderar en el campo de 5 G.
[Imagen: el-presidente-de-china-xi___x61_LOtyY_720x0__1.jpg]
El presidente de China, Xi Jinping. Foto AP

Un daño significativo se mide en la restricción a la venta de chips, rubro en el cual EE.UU. es dominante. Taiwan, conviene tenerlo en cuenta, es uno de los líderes globales en la producción de estos cruciales microprocesadores con su empresa TSMC (Compañía de Fabricación de Semiconductores de Taiwán) que debido a la pandemia se ha posicionado como el principal fabricante mundial.
Este escenario impacta con diferentes sentidos dentro de China y su estructura de poder. El presidente Xi Jinping necesita reunir victorias porque el año próximo, en el 20 congreso del Partido Comunista, reclamará un tercer mandato consecutivo enterrando definitivamente uno de los principios centrales del legado de Deng, que obligaba a una sucesión y al retiro tras dos periodos.
El riesgo de repetir un culto a la personalidad, que no se ve en el país desde la era de Mao, suma una purga significativa en marcha en el funcionariado y el reformateo de las estructuras corporativas. Toda una construcción de sentido que sostenga su derecho inevitable a mantenerse en el timón.
Taiwan, es decir la integración al continente como la República Popular ha hecho sin miramientos con Hong Kong, es una ficha en ese programa de fortalecimiento de su liderazgo que lleva adelante Xi frente a su propia interna. Por eso los riesgos son altos. Del otro lado del mundo, convengamos, también hay una peligrosa necesidad de victorias que empujan este conflicto a las cornisas.
Hace casi 20 años, cuando despuntaba el siglo, el historiador británico Eric Hobsbawm reflexionaba en un extenso reportaje sobre que el único punto que refutaba su convicción de que no habría guerras en este siglo como las que envenenaron la centuria pasada, era el tenso vínculo entre EE.UU. y China.
Y citaba la contradicción entre “el compromiso histórico de EE.UU. de la defensa de Taiwan” y el “compromiso histórico de Beijing de incorporar a la isla”.
Hobsbawm incluía esa visión ominosa dentro del pesimismo con el que cierra su monumental Historia del Siglo XX y en el  reconocimiento doloroso casi al final de su vida, de que “la causa de la razón está cada vez más debilitada”.
 
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#33
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Una relación crítica
Crece la tensión en Taiwán: llegan tropas estadounidenses ante la amenaza de un ataque chino
La presidenta de Taiwán dijo tener fe en que Estados Unidos intervendrá ante un posible ataque de China.
[Imagen: la-presidenta-de-taiwan-tsai___BkPp-ilVl_1256x620.jpg]
La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen Foto: AP



28/10/2021 4:05 
Actualizado al 28/10/2021 4:05
La presidenta de Taiwán Tsai Ing-wen dijo tener "fe" en que el ejército de Estados Unidos intervendrá en caso de un ataque desde China luego de confirmar la presencia de un número reducido de tropas estadounidenses para ayudar a formar al ejército de la isla.
En declaraciones a la cadena estadounidense CNN emitida este miércoles, Tsai describió a la isla como un "faro" de la democracia en la región que se enfrenta a su gigante vecino, cuya amenaza crece "cada día".
A principios de mes, una fuente del Pentágono confirmó a AFP por primera vez la presencia de tropas estadounidenses en Taiwán, que Beijing considera parte integral de su territorio.
Sin embargo es la primera vez que desde Taiwán se da cuenta de la presencia de fuerzas norteamericanas desde que ese país abandonó la isla en 1979 tras el reconocimiento diplomático del régimen comunista por parte de China.
Preguntada sobre cuántas tropas estadounidenses había en Taiwán, Tsai respondió "no tanta como la gente piensa".  "Tenemos una amplia cooperación con Estados Unidos para aumentar nuestra capacidad de defensa", añadió.
Y al ser consultada sobre si confiaba en una ayuda estadounidense en caso de ataque de China, la presidenta taiwanesa respondió: "Tengo fe".
En un discurso a diputados el jueves, el ministro de Defensa de Taiwán Chiu Kuo-Cheng ahondó en la cuestión.
"Tenemos intercambios personales y ellos están aquí para cooperación militar. Pero esto es diferente, según mi definición, a tener 'tropas estacionadas'", dijo.
Estados Unidos y China se han enfrentado recientemente por el destino de la isla de 23 millones de habitantes, que tiene su propio gobierno, moneda y ejército, pero que Beijing considera una de sus provincias a la espera de la reunificación.
Más temprano el miércoles, el presidente estadounidense, Joe Biden, señaló que Estados Unidos estaba "profundamente preocupado por las acciones coercitivas y agresivas de China (...) en el estrecho de Taiwán".
Pero las tensiones se incrementaron a partir de las incursiones aéreas chinas cerca de este país. Según Biden "amenazan la paz y la estabilidad regionales".
A todo esto, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, también provocó la ira de Beijing al abogar el martes por la "participación significativa" de Taipéi en los órganos de las Naciones Unidas (ONU) y en la escena internacional.
"La exclusión de Taiwán socava la importante labor de la ONU y de sus organismos", insistió, al afirmar que la contribución de ese país es necesaria para abordar "un número sin precedentes de desafíos globales".
"Taiwán no tiene derecho a participar en la ONU", replicó inmediatamente China, a través del portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán, Ma Xiaoguang.
Es probable que el delicado asunto de Taiwán agriete aún más las relaciones entre Estados Unidos y China, que se encuentran en su punto más bajo en años. 
China considera que Taiwán, isla a la que huyeron en 1949 los nacionalistas de Chang Kai-shek derrotados en el continente por los comunistas de Mao Tse Tung, es una provincia que espera la reunificación, por la fuerza si es necesario.
Con información de AFP
 
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