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El Gobierno Cívico Militar (1973- 1985)
#54
El Acto del Obelisco
(27 noviembre 1983)
 
            La idea.
 
            Según indica Julio María Sanguinetti:
             "En una de esas tantas reuniones entre los delegados de los partidos tradicionales, que se realizaban los domingos de nochecita, en la casa de Pivel, en Ellauri 484, Jorge Batlle planteó la idea de pedir autorización para realizar un acto público en el Obelisco, justamente un año antes del día fijado para la elección" (1).
            Uno tiende a pensar que esta idea y la caminata de Bernardo Pozzolo hasta el Obelisco el 16 julio, si no surgieron de la mente de la misma persona, se hallaban íntimamente ligadas entre sí.
 
            Lo mismo dicen -con algo más detalle- Miguel Lagrotta y Esteban Leonís en su biografía de Enrique Tarigo:
            "Justamente es Jorge Batlle quien tendría una idea que muchos tildaron de descabellada pero cuya realización quedaría en los mejores momentos de la historia del país.
            "Los dirigentes políticos sabían que se estaba cerca de salir de la dictadura, pero a pesar de que las conversaciones con los militares no habían dado resultado tenían que seguir buscando opciones. Es por eso que continuaron reuniéndose, pensando cómo salir del atolladero. La reunión más concurrida se daba todos los domingos a las cinco de la tarde en casa de Pivel en la calle Ellauri. Por el Partido Nacional concurrían, además del dueño de casa: Fernando Oliú, Carlos Julio Pereyra y Gonzalo Aguirre. Por el Partido Colorado: Tarigo, Sanguinetti y Batlle.
            "Es en una de esas reuniones que Jorge Batlle propone la idea de hacer un acto frente al Obelisco a los Constituyentes. Como era de esperar, la mayoría de los presentes alegó que los militares jamás dirían que sí, pero de todos modos decidieron que no perdían nada con proponerlo. El pedido de autorización al jefe de Policía de entonces, coronel Washington Varela, lo hizo Gonzalo Aguirre, sin muchas esperanzas de que le dieran el sí.
            "Sin embargo, los militares dieron su aprobación, y comenzaron los preparativos. Una de las primeras cuestiones fue invitar a la Unión Cívica y al Frente Amplio a sumarse a la organización. En una de esas reuniones se produjo una discusión entre el cívico Humberto Ciganda y el blanco Fernando Oliú sobre la mejor fecha posible para llevar adelante el acto. Juan Vicente Chiarino, quien apenas un año y medio después sería el ministro de Defensa de Sanguinetti, zanjó la discusión: «Creo que lo mejor es que lo hagamos exactamente un año antes de las elecciones, es decir el último domingo de noviembre»" (2).
  
            El nacionalista Diego Achard, por el contrario,  ni siquiera menciona a Batlle, cuando dice que "Oliú, Ciganda, Tarigo, Sanguinetti y Carlos Julio se reunieron en casa de Chiarino y acordaron realizar un acto el domingo 27 de noviembre, que incluiría al Frente Amplio" (3).
            Faltando dos semanas para el acto, Pivel Devoto encargó al Dr. Gonzalo Aguirre la redacción de la proclama. El 13 de noviembre, Aguirre redactó el contenido, a mano. Al mismo tiempo y en forma independiente, el Dr. Enrique Tarigo preparó su propio texto, a máquina.
            El 20 de noviembre se reunieron los dirigentes partidarios en casa de Pivel Devoto, para hablar acerca de lo que se diría en el acto. Tarigo y Aguirre presentaron sus propuestas. Ambas fueron muy bien recibidas y aunque Tarigo reconoció que el texto de Aguirre tenía un mejor tono de proclama, finalmente se decidió que el texto de uno complementara al del otro, cosa que fue realizada por el mismo Gonzalo Aguirre.
 
            Para la lectura de la proclama Pivel Devoto propuso que lo hiciera el actor de la Comedia Nacional Alberto Candeau, que en ese momento era un "outsider" a la clase política y no representaba a ninguno de los partidos políticos presentes en el Acto. Candeau era un actor notable, caracterizado por una voz fuerte y grave, y había interpretado el papel de José Gervasio Artigas en "La patria Vieja"; por ello su voz siempre quedó asociada a la del Prócer. Además, se trataba de una personalidad destacada y respetada del ambiente cultural.
            Las FFAA, sin embargo, sabían que Candeau era un miembro notorio del Partido Comunista en el Uruguay y que había sido candidato secundario del Frente Izquierda de Liberación (FIdeL) en las elecciones de 1971.
 
            El escenario.
 
            El 27 de noviembre era un día soleado y cálido, casi veraniego.
            Frente al Obelisco, se había armado un gran estrado que miraba hacia el Estadio Centenario. En el centro del mismo, un cartel indicaba: "Por un Uruguay democrático sin exclusiones".
            En otros carteles, llevados por el público, se leía: "Amnistía general e irrestricta"; "Libertad para los presos políticos"; "Exiliados al paisito".
            El clima era de fiesta. Los concurrentes entonaban una y otra vez consignas de  “Se va a acabar/ se va a acabar/ la dictadura militar”, “Wilson, Wilson” y “Seregni, amigo, el pueblo está contigo”, "A Seregni, libertad", "El pueblo unido jamás será vencido".
            Una enorme bandera del Frente Amplio fue desplegada a un lado del escenario.
            Sonaron las canciones prohibidas de Los Olimareños, José Carbajal "El Sabalero" y Alfredo Zitarrosa.
 
            En el estrado se ubicaron políticos de todos los partidos, habilitados o no: Alba Roballo, Alberto Zumarán, Alembert Vaz, Américo Plá Rodríguez, Adolfo Aguirre González, Gonzalo Aguirre. Antonio Marchesano, Amílcar Vasconcellos; Carlos Baráibar, Carlos López Haedo, Carlos Julio Pereyra, Carlos Rodríguez Labruna, Carminillo Mederos, Daniel Sosa Días, Danilo Astori, Dardo Ortiz, Eduardo Paz Aguirre, Eladio Fernández Menéndez, Elisa Dellepiane de Michelini , Enrique Tarigo, Federico Slinger, Fernando Oliú, Francisco Rodríguez Camusso, Guillermo Chifflet, Guillermo García Costa, Héctor Grauert, Héctor Lorenzo Ríos, Helios Sarthou, Humberto Ciganda, Hugo Batalla, Juan Pablo Terra,  Juan Vicente Chiarino; Jorge Batlle, Jorge Rodríguez (chileno), Jorge Sanguinetti, Jorge Sapelli, Jorge Silveira Zavala, José D' Elía, José Luis Veiga, José Pedro Cardoso, Juan Pivel Devoto,  Juan José Crottogini, Juan José Zorrilla, Juan Martín Posadas, Juan Vicente Chiarino, Julio Daverede, Julio María Sanguinetti, Justino Carrere Sapriza, Lily Lerena (esposa de Líber Seregni), Luis Bernardo Pozzolo, Luis Hierro Gambardella, Roberto Asiaín, Luis Nardones, Luis Pérez Aguirre, Manuel Flores Mora, Manuel Flores Silva, Mario Cayota, Matilde Rodríguez de Gutiérrez Ruiz , Mitil Ferreira, Ope Pasquet, Pablo García Pintos, Pablo Mieres, Raumar Jude, Renán Rodríguez, Romeo Pérez, Sergio Previtali, Silvia Ferreira (hija de Wilson Ferreira Aldinate), Tomás Brena, Ulysses Pereira Reverbel , Uruguay Tourné, Víctor licandro, Wilfredo Penco; algunas integrantes de las Madres de Playa de Mayo, así como representantes de la Iglesia Católica.
            También se hallaban presentes los periodistas  Rubén CastilloHomero Rodríguez TabeiraJuan Francisco FontouraAmérico TorresGraciela PossamayGloria LevyVicente Dumas SottolaniJulio César Ocampo y Cristina Morán, quienes leyeron mensajes de adhesión del Arzobispo de Montevideo Carlos Partelli, la Asociación Social y Cultural de Estudiantes de la Enseñanza Pública (ASCEEP), el Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT), la Confederación General de Trabajadores Uruguayos, el Colegio de Abogados, la Agrupación Universitaria, la Federación Rural, los agencieros portuarios, los Premios Nobel de la PazAdolfo Pérez Esquivel y Lech Walesa (cuyo telegrama fue silbado por algunos miembros de la izquierda), la Unión Cívica Radical, el Partido Justicialista de Argentina,  las Juventudes Peronista, Demócrata Cristiana e Intransigente de Argentina, el Partido de los Trabajadores de Brasil, la dirección de la Federación Sindical Autónoma e Independiente "Solidaridad" de Polonia y del Parlamento Europeo, entre otros.
            Julio Silveira, Bernardo Gitman, Fernando Villar, Carlos Meireles y Álvaro Alfonso transmitían el acto por radio.
           
            Se acepta en general que unas 400.000 personas se reunieron en torno al Obelisco, a lo largo de la Avenida Luis Morquio y el Parque Batlle, en la zona de Tres Cruces, para el Acto del 27 de noviembre.
            50 agencias internacionales cubrían el acto.
 
            Los concurrentes entonaron en primer lugar las estrofas del Himno Nacional y a las 15:30hs Candeau comenzó a leer la proclama, cuyo texto es el siguiente:
            "Ciudadanos:
            "Los partidos políticos uruguayos, todos los partidos políticos, sin exclusión alguna, han invocado hoy al pueblo a celebrar la fecha tradicional de la elección de sus gobernantes y a proclamar su decisión irrevocable de volver a ejercer su derecho al sufragio de aquí a un año, el último domingo de noviembre de 1984.
            "Lo hacen al pie del Obelisco a los Constituyentes de 1830, autores del primer Código Fundamental de la República, en el que los orientales ratificamos nuestra voluntad de constituirnos en Nación libre y soberana y consagramos la norma sesquicentenaria que instauró la noble práctica de renovar a los representantes de la ciudadanía mediante su voto libérrimo, en un día como el de hoy, el postrer domingo del mes que ya fenece.
            "Aquí hacen resonar vibrante su reclamo de libertad y democracia, tanto tiempo acallado y sin embargo vivo en la conciencia de la ciudadanía, que no admite salvedades ni discrepancias, porque el anhelo de libertad y la vocación democrática constituyen el común denominador de todos los hombres y mujeres nacidos en esta tierra.
            "Y el pueblo ha dicho presente. Lo testimonia esta multitud inmensa, y pacífica, jubilosa y esperanzada. Ha dicho presente porque este es un pueblo que conoce sus derechos, sus deberes y sus responsabilidades. Porque es un pueblo con madurez y cultura cívica. Porque es capaz de dar al mundo ejemplos únicos y magníficos de altivez, coraje e Independencia, como el de aquel ya histórico 30 de noviembre de 1980 cuando dijo NO a la imposición de los detentadores del poder. Prometeo fue grande porque supo decir que no a los dioses. Y el pueblo uruguayo es grande porque supo decir que no a los dioses con pie de barro. A quienes, asentados en la fuerza, pretendieron legitimar la usurpación de nuestros derechos sagrados en un proyecto de Constitución que desconocía toda la tradición democrática y republicana de la patria.
            "Ese mismo pueblo que dijo NO tres años ha, dijo luego SI un año atrás, en otra jornada cívica inolvidable. Sí a los partidos silenciados durante una década y a los políticos injuriados, perseguidos, encarcelados y exiliados, que demostraron que, como al fundador de nuestra nacionalidad, un lance funesto podrá arrancarles la vida pero no envilecerlos. Ese glorioso 28 de noviembre de 1982, ustedes queridos compatriotas, les dijeron que sí porque los reconocen como intérpretes, fieles de su voluntad y porque no ignoran que ellos saben, al igual que Artigas, que su "autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana" y que su primer deber es poder deciros, un día ya no lejano, que "vosotros estáis en el pleno goce de vuestros derechos" y "ved ahí todo el fruto de mis ansias y desvelos, y ved ahí también todo el premio de mi afán".
            "El país se apresta, cuando se cumplan las condiciones mínimas que todos los partidos reclaman y que se precisaron en la declaración conjunta de los partidos tradicionales, del pasado 8 de octubre, a iniciar nuevas conversaciones con las Fuerzas Armadas, destinadas a regular el tránsito de la actual situación de facto al gobierno de Derecho a instalarse el 1º de marzo de 1985. Los partidos políticos ratifican así su fe en el diálogo como el mejor método para restaurar las Instituciones democráticas en la República. Y reiteran, asimismo, que ese diálogo político estará enmarcado, de su parte y al igual que en oportunidad anterior, por la defensa irrenunciable de los principios liberales y democráticos que configuran la esencia de la Constitución uruguaya desde la de 1830 hasta la de 1967, la cual, además, ninguno de ellos considera necesario reformar en las actuales circunstancias.
            "Ciudadanos: no hemos comparecido hoy aquí en nuestra condición de militantes de determinada colectividad política, autorizada o excluida, que no la negamos y que ostentamos con legítimo orgullo, cada uno según sus honradas convicciones. Hemos venido en nuestra común calidad de uruguayos y de patriotas, herederos de un legado de libertad, de paz, de justicia, de respeto y tolerancia por todas las ideas, de devoción por la legalidad y de repudio a todas las expresiones de la fuerza y la violencia.
            "Dirigentes, afiliados y simpatizantes de todos los partidos políticos, de los ya rehabilitados y de los que aún no lo han sido pero que habrán de serlo, desde que no se concibe la democracia sin el pluralismo político irrestricto, hacemos pública nuestra convicción de que el límite de nuestras discrepancias estará dado, de aquí en adelante, por el mantenimiento de la libertad y la democracia. No existe discrepancia alguna, por profunda que pueda ser, que autorice a comprometer el destino libre y democrático de la República.
            "El gobierno de facto al que la República fuera sometida hace más de diez años, se halla hoy agotado y agostado. No responde a ningún sector de la ciudadanía y constituye un elemento artificial, incrustado por la fuerza en la vida colectiva. Su aislamiento en el seno de la sociedad uruguaya es total, como lo es también su aislamiento internacional ante el conjunto de las naciones democráticas del mundo.
            "Por ello hemos venido a afirmar todos juntos y solemnemente nuestro compromiso irrenunciable, tras una década de regresión y oscurantismo, de restituir a la nación su dignidad, al país su prestigio, a la Constitución su intangibilidad, a los partidos políticos su papel insustituible, a los gobernantes la respetabilidad que sólo emana de las urnas, a los gobernados su derecho a elegirlos, a cada ciudadano su condición de elector y elegible, a cada hogar su tranquilidad económica y a cada uruguayo su derecho a ganar el pan con el sudor de su frente.
Restituiremos así a la Patria al sendero que nunca debió abandonar. Y volveremos a hacer de ella una tierra de libertad. De libertad y también de orden. Pero orden emanado del estricto cumplimiento de la Constitución y la Ley, y no de la fuerza que archiva la primera y escarnece la segunda. Orden querido por todos y garantido por gobernantes electos por su pueblo, por los políticos, que hoy comparecen aquí, rodeados de todos sus compatriotas, con la frente muy alta y la conciencia tranquila.
            "Con esta conciencia tranquila es que exigimos la eliminación inmediata y definitiva de todas las proscripciones que aún penden sobre los ciudadanos y partidos, sabedores de que la democracia es incompatible con estas arbitrarias exclusiones de la vida cívica y de que únicamente la soberanía popular, manifestada en las urnas, puede disponer la postergación de quienes se postulan ante ella para el desempeño de los cargos de gobierno.
            "La victoria está próxima y es segura. Victoria que nos dará una vez más una Justicia única e independiente, cuyos magistrados no jurarán respeto sino a la Constitución de la República; una prensa libre, a la que ningún Torquemada podrá clausurar por decir su verdad; una enseñanza prestigiosa y una gran Universidad Autónoma; un funcionariado público inamovible y no más sometido al vejamen de su clasificación en categorías A, B y C; un movimiento sindical que actuará con entera libertad en defensa de sus legítimas aspiraciones de progreso y mejoramiento social; unas cárceles que sólo albergarán delincuentes y no dignos ciudadanos víctimas de su integridad moral y de su altivez cívica; unas Fuerzas Armadas, en fin, dignificadas por el fiel cumplimiento de su cometido histórico de defender la soberanía, la Constitución y la integridad del territorio nacional, reintegradas a sus cuarteles y olvidadas de misiones tutelares que nadie nunca les pidió y que el gran pueblo uruguayo jamás necesitó.
Victoria que nos dará, en suma, una Patria en la que sólo estarán proscriptas la arbitrariedad y la injusticia, una Patria sin perseguidos y fundamentalmente sin perseguidores, y en la cual, por consiguiente, se liberará de inmediato a todos los que fueron privados de su libertad por causa de sus ideas y se repararán, en todo cuanto resulte posible, las arbitrariedades cometidas a lo largo de una década de ejercicio discrecional del Poder. Victoria que será de todos, de los que aquí tenemos la inmensa dicha del reencuentro fraterno y de los que no están presentes, de quienes aún padecen injustamente la amargura de la prisión o del exilio.
            "De aquí a un año protagonizaremos otra jornada cívica que quedará inscripta, nos atrevemos a vaticinarlo, entre los grandes fastos patrios.
            "El último domingo de noviembre de 1984 un partido y sus candidatos emergerán triunfantes de las urnas. Pero no habrá derrotados, porque venciendo la democracia y consagrándose el respeto a la voluntad popular, la victoria será de todos. Como será de todos la responsabilidad de sacar adelante al país de la gravísima crisis en que lo ha sumido esta década de intolerancia, de soberbia y de ceguera, y de contribuir a la estabilidad del gobierno que el primero de marzo de 1985 asumirá la ímproba tarea de conducir la nave del Estado en circunstancias tan adversas como quizás no las haya conocido el país en toda su historia.
Ese compromiso también lo asumen pública y solemnemente todos los partidos Políticos, porque es imperativo irrenunciable del patriotismo que el próximo gobierno sea nacional, más allá de la filiación de los hombres que lo asuman, nacional en su espíritu, en sus miras y en el consenso que necesariamente ha de rodearlo, como es nacional toda esta inmensa conjunción de todos los sectores políticos y sociales, necesarios protagonistas del rescate del país.
            "Ciudadanos: hoy nos hemos congregado al pie de este querido Obelisco a los Constituyentes de 1830 porque es símbolo de una obra fundadora, realizada con la más alta idealidad y por encima de todo partidismo. Y aquí hemos venido porque es con ese espíritu superior que todos transitaremos por el camino que nos conducirá a la gran victoria común que, una jornada espléndida como ésta, celebraremos dentro de un año. Por eso aquí no hemos venido a corear consignas sectoriales ni a levantar emblemas partidarios, ni divisas tradicionales o no. Hemos entonado el himno patrio, levantado la bandera nacional y hecho flamear sus colores inmortales.
            "Compatriotas, proclamemos bien alto y todos juntos, para que nuestro grito rasgue el firmamento y resuene de un confín a otro del terruño, de modo que ningún sordo de esos que no quiere oír diga que no lo escuchó: ¡Viva la patria! ¡Viva la libertad! ¡Viva la república! ¡Viva la democracia!" (4).
 
            Después del acto, miles de personas marcharon por la Avenida 18 de Julio hacia la Plaza Independencia, sin que ocurrieran incidentes.
 
            Se considera que el Acto del Obelisco fue la mayor movilización popular jamás ocurrida en Uruguay.
            El Dr. Gonzalo Aguirre, autor de parte de la proclama opinó más tarde que el Acto significó la habilitación de hecho de las fuerzas de izquierda:
            "Al Frente Amplio lo desproscribimos nosotros... Lo convocamos nosotros un día y eran muy reticentes en hablar, muy evasivos, con lenguaje críptico. Claro, tendrían más problemas que nosotros, pero les costó decidirse a meterse" (5).
 
                Una célebre fotografía de Pepe Plá, publicada en la contratapa del semanario Aquí, y titulada "Río de Libertad" por Antonio Dabezies, recuerda aquella movilización.
 
            En todo el país
           
            En otros lugares del Uruguay también se desarrollaron actos similares: Salto (10.000 personas) , Melo (5.000 concurrentes), Florida (10.000), Paysandú (entre 10 y 12.000 personas), Mercedes, Fray Bentos (1500), Young (500) y Artigas (3.000).
 
            La repuesta del Gobierno
 
            El 30 de noviembre el Gobierno emitió un durísimo mensaje de repudio al Acto del Obelisco, por cadena nacional de radio y televisión, el que fue leído por el Presidente Gregorio Álvarez, flanqueado por los Comandantes en Jefe
            Estos son algunos extractos de sus palabras:
            "Vivando la Patria, la Libertad, la República y la Democracia, terminaba la proclama en una concentración cívica convocada por los partidos políticos tradicionales y la Unión Cívica el pasado domingo 27 de noviembre.
            "Palabras hermosas en boca de demócratas y en nombre de nuestros auténticos partidos políticos.
            "Palabras huecas, usurpadas, traicioneras, en boca de un marxista [...] conscientemente encargado de la misión de leer la proclama en  nombre de los convocante: nuestros gloriosos partidos tradicionales.
             “Los patricios laureles de Rivera y Oribe, el poncho de Saravia y el sobretodo de Batlle, con toda su sacrosantas evocaciones, han sido revolcados en el mas nauseabundo de los barros. 
            "Pese a que el acto fue organizado por corrientes políticas tradicionales, presidió la ceremonia un estrado donde dirigentes políticos aglutinaron su presencia y voluntad con dirigentes de partidos no habilitados, entre ellos notorios marxistas integrados en el llamado Frente Amplio, algunos condenados por delitos de subversión y terrorismo. Lamentable rememoración discepoliana invadió las mentes de los uruguayos: un palco de autoridades políticas como en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches. Si uno de los postulados del acto fue la defensa de la democracia, no se puede entender que en el estrado hayan estado presentes quienes por su ideología han sido y son sus más recalcitrantes enemigos. Es incomprensible que se trate de reivindicar desde el estrado y en la proclama a los dirigentes marxistas que accionaron como grupo subversivo, infiltraron los centros de enseñanza, subvirtieron todas las formas de la actividad nacional e intimidaron a la población por la violencia y el miedo.
            "En cuanto a la proclama, es en su contenido mentirosa e insultante. Cabe preguntar, y así lo hacemos, a los dirigentes de los partidos políticos: cuando se habla de conjunción nacional, ¿estamos asistiendo a la creación de un frente amplísimo en donde veríamos mancomunados a quienes dicen defender la democracia con quienes pretenden destruirla desde siempre? Cuando se reclama la amnistía y el indulto, ¿están pidiendo la liberación de los delincuentes asesinos tupamaros y sus secuaces, que mataron, torturaron, secuestraron y vejaron? ¿Se están creando las condiciones para que el partido Comunista llegue al poder a través de una democracia desnaturalizada? Cuando se reclama una enseñanza democrática, ¿se pide volver a los contracursos, ocupación de liceos y facultades, peajes callejeros y desgremializaciones?
            "[Llamamos al pueblo uruguayo] a un estado de alerta cívico. Estado de alerta cívico que ha de producirse en un protagonismo político altivo y permanente, en los hogares, en la calle, en los lugares de trabajo y en las urnas, rechazando toda forma de agresión político ideológica, sea proveniente de la importación de ejemplos extranjerizantes o fórmulas indignas, e impidiendo el retorno a prácticas tan perniciosas como superadas, de corrupción y desviaciones políticas y administrativas.
            "Para que podamos vivar siempre la Patria, la Libertad, la República y la Democracia y no tengamos que avergonzarnos más de oír esos gritos sagrados en boca de la anti-patria. Al culminar este mensaje en nombre del gobierno y las Fuerzas Armadas declaramos: no defraudaremos jamás al pueblo oriental renunciando a nuestra responsabilidad cuando están en juego la paz, la libertad, la justicia y la democracia, valores innegociables del ideario artiguista.         "El pueblo oriental no vive ni vivirá jamás sometido a doctrinas de terrorismo y esclavitud" (6).
 
            Antes de que terminaran las palabras de Gregorio Álvarez estalló un fuerte caceroleo en Montevideo, mientras las personas salían a las calles a reír, como si aquel discurso se tratase de un programa cómico.
            Unos días después, durante una entrevista que le hicieron en Buenos Aires, Wilson Ferreira Aldunate comentó respecto a este último suceso:
            "Lo increíble es que, naturalmente, la gente tenía -se le ocurría a uno- que haber expresado esa respuesta en forma de repulsa, con un cierto grado de indignación, o de fastidio. Y no fue así. La gente salió riendo a la calle. Riéndose a carcajadas. Fue una explosión de alegría popular. Ustedes saben bien que cuando van al Estadio el que sale riendo es el que ganó. Eso fue lo que la gente quiso expresar. La gente ya ha dado la batalla por ganada. Y por eso se ríe y festeja. Es muy impresionante lo que pasó. Fue una explosión casi carnavalesca, con baile en las calles" (7).
 
            Sanguinetti no concordó con esta visión de Ferreira Aldunate. Aunque reconoció que el Acto del Obelisco fue una gran victoria, también reconoció allí la reaparición de los sectores más extremistas del Frente Amplio, que fortalecieron la intransigencia de las FFAA (8).
            La alusión al tango "Cambalache" (9) hecha por Álvarez, diría Sanguinetti, descolocó un poco a los partidos políticos que buscaban negociar y disminuyó la importancia del Acto del Obelisco.
            La JOOGG manifestó varias veces su malestar con el conjunto de personalidades en el estrado, el orador y las palabras del manifiesto. El Gral. Rapela llegó a decir en una ocasión que estos hechos ponían nuevamente en cuestión la posibilidad de una negociación.
 
Citas:
 
(1) Julio María Sanguinetti; La Reconquista; Ediciones Santilla; Montevideo; 2012; Pág. 143.
 
(2) Miguel Lagrotta y Esteban Leonís; Mis muchas razones. Biografía política de Enrique Tarigo; Editorial Planeta; Montevideo; 2015; Pág. 158 y 159.
 
(3) Diego Achard; Se llamaba Wilson; Ediciones Santillana; Montevideo; 2008; Pág. 220.
 
(4) Wikipedia; Proclama del Obelisco; 27 noviembre 1983.
https://es.wikipedia.org/wiki/Acto_del_Obelisco)
 
(5) Lincoln Maiztegui; Orientales (Tomo 4); Editorial Planeta; Montevideo; 2008; Pág. 732.
 
(6) Fuentes: El Espectador. com y Maiztegui; Op. Cit.; Pág 739 y 740. Ver: http://web.archive.org/web/2008120502093...isco83.htm
 
(7), (8) Maiztegui; Op. Cit.; Pág 740.
 
(9) Un "cambalache", en el lenguaje lunfardo de Argentina y Uruguay, es una casa de empeño o de trueque, un lugar de compraventa de objetos usados, en cuya vidriera suelen mezclarse las cosas más disímiles.
Partes de la letra del tango "Cambalache" (Enrique Santos Discépolo; Argentina 1934), indican:
"Vivimos revolcaos en un merengue/ y en el mismo lodo/ todos manoseados.
"Hoy resulta que es lo mismo/ ser derecho que traidor/ ignorante, sabio o chorro,/
 generoso o estafador...
"¡Todo es igual!/ ¡Nada es mejor!/ Lo mismo un burro/ que un gran profesor  (...)
"¡Qué falta de respeto,/ qué atropello a la razón!/ Cualquiera es un señor,/
cualquiera es un ladrón...
"Mezclao con Stravisky/ va Don Bosco y La Mignon,/ Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
"Igual que en la vidriera/ irrespetuosa/ de los cambalaches/ se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache/ ves llorar la Biblia/ junto a un calefón (...)
"Es lo mismo el que labura/ noche y día como un buey,/ que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura,/ o está fuera de la ley..."
Los pueblos que olvidan su historia, están condenados a repetirla. - Marco Tulio Cicerón
 
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RE: El Gobierno Cívico Militar (1973- 1985) - danny - 05-01-2017, 06:57 PM

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