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El Gobierno Cívico Militar (1973- 1985)
#7
El Debate Televisivo (2a Parte)
(14 noviembre 1980) 

III. El debate

 

            Para los cánones actuales, el debate fue espartano: una simple mesa redonda, cubierta de papeles y documentos, rodeada por los cuatro participantes y los dos periodistas. No había escenografía alguna, y el fondo era negro. El estudio estaba prácticamente vacío: solamente se hallaban allí tres camarógrafos, un ayudante de piso y los dos guardaespaldas del Coronel Bolentini

            Tarigo y Pons Etcheverry fumaban sin cesar, creando grandes nubes de humo de tabaco.   Bolentini había decidido no fumar, pero finalmente terminó por pedirle cigarrillos a Pons.

            La imagen era en blanco y negro: recién en 1981 comenzarían las transmisiones de TV en color en Uruguay.

 

            (i) El primer ataque de los defensores del NO

 

            Después de presentados los protagonistas, correspondió -por sorteo- al Dr. Tarigo comenzar el debate, el que enseguida encauzó hacia el análisis del proyecto constitucional.       No se anduvo por las ramas en sus primeras frases.

            "Si la Comisión de los Diez del Partido Nacional, que es una comisión integrada por gente muy venerable y muy respetable, y de muchos años en general, ha encontrado 18 objeciones a este proyecto de Constitución, los que somos menos venerables y tenemos menos años, Ud. se puede imaginar que le hemos encontrado 36, por lo menos. De manera que enumerarlos todos quizás sea excesivo. Pero así, a grandes rasgos... Empezando del principio yo diría que para mí, a mi juicio, este proyecto de Constitución instituye para el futuro un gobierno militar, en forma definitiva, o cívico militar, pero mire que a mí la diferencia entre militar y cívico militar no me parece demasiado grande.

             (...)

            "En esta Constitución se ratifican todas las disposiciones anteriores, pero se ratifican además todas las disposiciones que se van a votar de aquí al 15 de febrero de 1982, es decir durante un período de 14 meses y medio. Es decir, que si yo votara por SÍ esta Constitución, le estaría votando al gobierno una especie de cheque en blanco por 14 meses y medio, para que él lo llene con lo que quiera. Y yo le confieso a Ud. que tengo muy buenos amigos, pero yo no creo que a ninguno de mis buenos amigos yo le firmara un cheque en blanco para que él durante 14 meses y medio pusiera allí la cifra que quisiera, porque no es razonable, ¿verdad?, no es lógico.

            (...)

            [Giacosa]- "La apertura de una nueva etapa en el juego de la democracia representativa, a su criterio entonces, ¿no justificaría de ninguna manera los hechos que Ud. está marcando?

            [Tarigo]-"No, no los justifica. Yo pienso que lo que hay aquí más que una nueva etapa que permita la democracia, lo que hay un poco es que... el gobierno cívico militar cede alguna de sus potestades... a los representantes legítimos del pueblo...  a los legisladores, los intendentes y las Juntas Departamentales... Cede algunas de sus potestades, no todas; y eso quiere decir a mi juicio, también, que este gobierno cívico militar va a ser seguido por un gobierno cívico militar.

            (...)

            "Esta Constitución establece preceptivamente el gobierno de los militares, en el Consejo de Seguridad Nacional, de acuerdo al Artículo 79 del proyecto; establece la participación poco menos que obligatoria de los militares en todos los Entes Autónomos y en todas las dependencias estatales que tengan que ver con la Seguridad o con el Desarrollo del Artículo 78 y eso, ¿cómo se va a modificar en 1987; porqué se va a modificar? Si no se modifica la Constitución, no se va a poder modificar".

 

            En su primera intervención, Pons Etcheverry también atacó el proyecto con dureza e ironía:

            "Entiendo y lo dije la vez pasada que esta Constitución instala, y con carácter definitivo, un gobierno no cívico militar, un gobierno militar. La definición del concepto de Seguridad Nacional... abarca absolutamente todos los actos de gobierno, y en todos los actos de gobierno aparecen o intervienen fundamentalmente las Fuerzas Armadas. Absolutamente en todo. O sea que esto constitucionaliza un gobierno militar. Estamos en una situación de hecho; perfecto. Estamos ocupados; perfecto. Pero la Constitución, o sea la Ley Máxima legaliza absolutamente una situación de hecho y trae un gobierno militar.

            (...)

            "Yo toleraría ciertas cosas, ciertos defectos de los 30 y tantos que dice el Dr. Tarigo, pero ese, no. Para mí es el fundamental. No es que yo esté contra el militar en sí, ni contra los militares. Tal es así que en la última elección que hubo -que ya ni me acuerdo en qué año fue- voté a Aguerrondo; pero no puedo tolerar el gobierno militar".

 

            (ii) La defensa de Bolentini y el primer choque con Tarigo

 

            La estrategia del Coronel Bolentini, durante todo el debate, fue hacer referencia al pasado, nunca al proyecto constitucional. Así, volvió a traer al tapete a la subversión, al desgobierno, a la omisión y la incapacidad de los políticos, antes del Golpe de Estado de 1973. Después de todo, esta era la estrategia publicitaria del gobierno militar, durante la campaña por el SÍ.

            En sus intervenciones aparecieron citas a los desmanes en la Universidad de la República -incluyendo la bomba en la Facultad de Ingeniería, críticas a la organización sindical, las huelgas sistematizadas, la violencia en las calles, la parálisis del Uruguay y la intervención de las Fuerzas Armadas, llamadas a última hora para solucionar este caos- hechos reales, pero que no venían al caso para debatir la letra del proyecto a plebiscitar.

            Posiblemente, Bolentini pensó que podría acaparar el tiempo del programa, continuando la propaganda por el SÍ que se venía haciendo hasta ese momento, y que posiblemente amedrentaría a los defensores del NO, que lo dejarían hacer. No podía estar más equivocado.

 

            A los diez minutos de diatribas, Tarigo hizo con sus dedos una seña de tijeras a Giacosa, indicando que Bolentini había cumplido el tiempo pactado para su exposición. Bolentini vio la seña, perdió los estribos y respondió con suma dureza, pero Tarigo le mantuvo la mirada y también lo enfrentó dura e irónicamente, algo que posiblemente tomó por sorpresa al militar.

            La tensión nerviosa de los conductores alcanzó en ese momento uno de sus puntos más altos durante el programa.

 

            Este fue el diálogo:.

            [Bolentini]-      {Molesto. Mira a Tarigo y se dirige a él} "¿Quiere que corte, Doctor?

            [Tarigo]-          "No, no, por favor...

            [Bolentini]-      "No, no, si  Ud. quiere que corte, yo corto. {Giacosa y Asadur se ríen,

                                    nerviosos}

            [Tarigo]-          "No, No. Quiero que tengamos un espacio parejo {Siempre mirando a los ojos a Bolentini, sonriendo} todos, nada más.

            [Bolentini}-     "Entonces el espacio parejo mío queda terminado aquí...

            [Tarigo]-          "No, no, no, por favor.

            [Bolentini]-      "... ante estas manifestaciones del Doctor que yo entiendo...

            [Tarigo]-          "No, no. Coronel: yo le hice una señal al compañero {Asadur se ríe} porque...

            [Bolentini]-      "Yo soy respetuoso...

            [Tarigo]-          "Yo quiero que tengamos un espacio para el otro. Si a Ud. le dan una hora, que me den una hora a mí. Si a Ud. le dan tres horas, que me den tres horas a mí.

            [Bolentini]-      {Muy molesto} "Mire Doctor, no me importa que le den dos horas o tres horas. A mí lo que me importa es que me dejen terminar mi idea.

            [Tarigo]-          {Condescendiente} "Pero perfecto... como no.

            [Bolentini]-      "Y mi idea no la puedo terminar...

            [Tarigo]-          "Perfecto...

            [Bolentini]-      "... si no hago el raconto de los hechos, porque esta Constitución no viene de la Luna. {Muy molesto} Esta Constitución no fue hecha por ningún iluminado...

            [Tarigo]-          {Con ironía, por lo bajo} "Sí; eso parece claro {se ríe}.

            [Bolentini]-      "Esta Constitución es una respuesta que podrá ser criticada, como han sido criticadas todas las constituciones que ha tenido este país, porque el Doctor Justino Giménez de Aréchaga se aburrió de hacer tomos estableciendo críticas a las disposiciones constitucionales {Tarigo, con tranquilidad, niega con la cabeza mientras mira a los ojos a Bolentini} y dijo una cosa muy sabia, que yo recuerdo: "Las constituciones en este país se han elaborado no teniendo en cuenta la teoría y la doctrina del Derecho Constitucional, no teniendo en cuenta los intereses del país {Tarigo entorna los ojos, como recordando}, sino teniendo en cuenta los intereses circunstanciales de los partidos mayoritarios y aún de fracciones de los partidos mayoritarios, ni siquiera a todo el partido"... Pero yo prefiero no explicar nada, prefiero dejar trunca la explicación, pero sí...

            [Tarigo]-          "No, Coronel, continúela por favor. Hágame el favor, continúela.

            [Bolentini]-      "No, la dejo trunca con mucho gusto, porque no quiero abusar en ningún sentido del tiempo, pero sí una cosa muy clara. Hoy, ciudadano, al juzgar la Constitución, piense en lo de ayer y cuando dicen que lo de ayer era muy bueno y muy eficaz, piense lo que pasó. Que esa realidad no la crearon las Fuerzas Armadas. Las Fuerzas Armadas no crearon el fenómeno para intervenir. El fenómeno surgió por el vacío de poder y por la incapacidad de gobernar, y por el desmembramiento de los partidos políticos que dejaron de ser fuerza, porque perdieron la fe del electorado y así, en esa pérdida de fe del electorado, salió el Frente Amplio. Si no, no hubiera surgido. Por lo menos con esa fuerza con que apareció en un solo período electoral. Pero... Ya está. La misión está cumplida".  

 

            Viendo la actitud de los defensores del NO, Bolentini modificaría su estrategia.

 

            A continuación, Viana Reyes, haciendo alusión a las palabras de Tarigo, defendió la actitud honesta de las Fuerzas Armadas, pero haciendo hincapié en las condiciones y dejando en claro que Tarigo tenía razón al afirmar que las Fuerzas Armadas solamente estaban cediendo una parte del poder, no devolviéndolo:

            [Viana Reyes]-            "Por supuesto que si se acepta la posibilidad de que acerca de este texto constitucional haya un pronunciamiento positivo y un pronunciamiento negativo es porque realmente, honestamente, las Fuerzas Armadas quieren consultar, quieren concitar la opinión ciudadana en torno a estos problemas.

            "Pero los militares también cumplen con su palabra cuando sostienen que esa intervención no fue provocada por ellos, sino que fue a requerimiento del poder político. Esa intervención que ha dado lugar al sacrificio por parte de las Fuerzas Armadas, a todo este lapso y a todas las cosas realizadas desde entonces a acá no puede ser regalada de ninguna manera a los enemigos que de alguna manera pusieron al borde del caos a la República en 1971, en 1972 y en 1973".

 

            Viana también destacó lo siguiente:

            "Y ocurre que en la realidad de la República, sin embargo, existen muchos sectores civiles que agradecen fervientemente a los militares lo que ellos hicieron en 1971, en 1972 y en 1973. Por supuesto, la cuantificación de estos sectores civiles no la voy a hacer yo, no la quiero tampoco expresar en términos categóricos y en definitiva, de alguna manera, el plebiscito va a servir a esos efectos".

            Posiblemente, Viana Reyes cometió aquí un error estratégico, al asociar el plebiscito constitucional con un plebiscito de apoyo al gobierno cívico- militar.

 

            (iii) La segunda ronda de los defensores del NO

 

            Enseguida, Tarigo arrancó separando claramente la exposición del Coronel Bolentini del análisis del proyecto constitucional, que era el punto en discusión:

            [Tarigo]-          "Porque yo lo quiero decir muy claramente, porque a mí me gustan las cosas decirlas con todas las palabras. El planteo que ha hecho el Coronel Bolentini  yo creo que no tiene nada que ver con la Constitución. Creo yo. Yo con mucho gusto debatiría con él o con quien quiera esa etapa funesta que vivió el país y que el país pudo superar por su sola fuerza. El país que estaba organizado para tener la peor guerrilla del mundo, quizás, y para vencerla lo más prontamente del mundo, porque fue también el país que la venció más prontamente. Miremos lo que pasó en Argentina, que duró años y años. Nosotros la subversión la derrotamos fácilmente.

            "Pero no es ese el tema de hoy y yo no quiero entrar en ese... ¡En fin!... Si viviera Vaz Ferreira calificaría la intervención de Coronel Bolentini como un paralogismo de falsa oposición, ¿no? {Bolentini lo mira furioso}. Es decir, no quiero entrar a decir «Porque hubo una ve aquellos defectos, esta Constitución tiene que ser buena». ¿Y por qué tiene que ser buena esta Constitución? Esta Constitución puede ser buena, mala, regular, peor, deficiente... Es otra cosa. Vamos a analizar la Constitución, no vamos a remontarnos al año 62 o al año 68, porque haya pasado lo que haya pasado en aquella época. Esta Constitución puede ser buena, o puede ser mala; puede ser buena o puede ser horrorosa. Yo creo que es horrorosa. Creo honestamente que es horrorosa y entonces los hechos anteriores no me significan nada".

 

            Cuando el Coronel Bolentini intentó intervenir en la exposición de Tarigo, éste fue tajante:

            [Bolentini]-   {A Tarigo} "¿Me permite?

            [Tarigo]-       "No, no, no, no. Perdóneme un minuto, Coronel.

            [Bolentini]-   {Cortado} "Bueno, como no".

            Seguramente, la audiencia quedó sorprendida al ver a un político mandando a callar a un militar. Muchos recordarían estos episodios años más tarde.

 

            Tarigo criticó con razones la concentración del poder en el Ejecutivo y el concepto de Seguridad Nacional que se pretendía introducir en la nueva Constitución.

            [Tarigo]-   "Entonces lo que digo yo es esto: para ponernos a cubierto de la subversión, de la sedición, del delito, de los matreros, de lo que fuere, que siempre han existido -la subversión existió siempre... no vamos a creer que es un fenómeno de ahora- para ponernos a cubierto de eso le vamos a entregar el poder al poder militar. No es lógico, porque hace cientos de años que el mundo sabe, las naciones civilizadas saben, que la soberanía radica en el pueblo, y que la única nota que legitima a los gobernantes es que son los representantes del pueblo, los mandatarios del pueblo. El pueblo es el mandante y los elige. Que un país tiene que tener Fuerzas Armadas, que un país tiene que tener las previsiones para... ¡naturalmente, de acuerdo! Pero no tienen que integrar el Poder Ejecutivo"

 

            Cuando Asadur Vaneskahián -en una disgresión- preguntó a Tarigo si podían existir buenos candidatos a Presidente, en el entendido del candidato único, el político colorado fue tajante y muy claro en su planteo democrático:

            [Tarigo]-  {Molesto} "No sé, no sé, quién sabe si hay candidatos. ¿Cómo va a haber candidatos si los partidos están descabezados en este país y están proscriptos un montón de ciudadanos que podrían tener las condiciones?

            (...)

            "Yo digo, la cuestión de principios es: los gobernantes se legitiman y se justifican en la medida que son representantes del pueblo, porque la soberanía existe radicalmente en la Nación, como dice la Constitución desde 1830. Entonces yo acepto tener de Presidente a un señor que puede llamarse Juan María Bordaberry, y que me pareció espantoso a mí como Presidente, porque la mayoría de mis conciudadanos lo votó, y de alguna manera yo indirectamente también lo voté, cuando voté a un candidato del Partido Colorado, y contribuí con mi voto, aunque fuera de manera indirecta, a que fuera Presidente de la República. Pero lo que yo no puedo entender es que los militares, por ser militares -y aquí me adhiero a lo que decía el Dr. Pons: yo no tengo absolutamente nada contra los militares, creo que debe haber personas espléndidas y malas personas entre los militares, como las hay entre los abogados, como las hay entre los médicos y los ingenieros- pero yo lo que no puedo concebir es que por ser militar tenga que gobernar

            (...)

            "Y eso no es democrático, eso no es republicano, eso no es representativo. Y yo no estoy dispuesto, yo ciudadano, no estoy dispuesto a volver doscientos años atrás, a una Constitución que no sea democrática, ni republicana, ni representativa".

 

            (iv)       Bolentini insiste en su tesis.

 

            Enseguida, Bolentini volvió a su tesis de recordar el pasado y volvió a generarse un roce con Tarigo:

            [Bolentini]-   {Tarigo le hace una seña y Bolentini se molesta y alza la voz} "¡No, ahora

                                    me escucha!

            [Tarigo]-      {Condescendiente} "Tiene razón, tiene razón...

            [Bolentini]- {Muy molesto}  "¡Ud. no me dejó hablar! ¡Ahora me escucha!

            [Tarigo]-      {Con tranquilidad} "Sí, señor..."

 

            Y más adelante, también durante la intervención de Bolentini, se dió este diálogo de vaudeville, nuevamente debido al intento del militar por acaparar el programa y de la voluntad de Tarigo por no permitírselo, enfrentándolo con firmeza e ironía:

            [Bolentini]-  "En septiembre de 1971, el Presidente encarga a las Fuerzas Armadas de la lucha contra la subversión. En noviembre se realiza el acto electoral. Ni al Presidente Pacheco se le ocurrió quedarse un día más, ni a las Fuerzas Armadas se les ocurrió en ese momento decir «Acá hay un caos. Vamos a mantener una situación de facto». No, señor. Cumplieron el acto electoral; se realizó con todas las garantías. {Alza la voz} ¡No fue suficiente para que alguien impugnara el acto electoral, pese a todas las garantías, porque eso siempre puede ocurrir!

            (...)

            [Tarigo]- "Pero el que impugnó el acto electoral es el actual Presidente [Aparicio Méndez].

            [Bolentini]-  {Gritando} "¡No me dejan hablar! ¿Pero qué desgracia tengo yo?

            [Tarigo]-   {Con tranquilidad} "Perdóneme, Coronel...

            [Bolentini]-  "¿Pero qué desgracia tengo yo?

            [Tarigo]-  {Mirándolo a los ojos}  "... el que impugnó el acto electoral es el actual Presidente de la República.

            [Bolentini]-  "En el Parlamento, Dr. Tarigo, cuando el 5 de marzo se votaba el levantamiento de las Medidas Prontas de Seguridad, también me hicieron callar {Giacosa y Tarigo sonríen}. ¿Pero yo estoy condenado a que me hagan callar?

            [Tarigo]-  "Pero no es eso, Coronel; Ud. habla intensamente {Giacosa, Asadur y Tarigo se ríen}. Hable, hable, Coronel.

            [Bolentini]- "Yo no hablo intensamente. Yo hablo todo lo que tengo necesidad, para eso me llaman,

            [Giacosa]-   "Continúe, Coronel...

            [Bolentini]-  "¡Hombre, porque si no me voy para mi casa! No tengo ningún problema".

 

                        (v)        Pons Etcheverry y la penitencia.

 

            En esta parte del programa, y dada la actitud de Bolentini, el Dr. Pons Etcheverry comenzó a tomarle el pelo, con altura, rompiendo el intento del militar de identificar a los defensores del NO con la subversión.

 

            [Pons]- "Bueno; yo creo que estamos -en fin, sobre todo los del SÍ-...  no están analizando para nada la Constitución, por eso esta tarea nos toca a los del NO, porque el Dr. Bolentini -en brillante discurso; vibrante además- habla de la subversión, del estado anterior, estado anterior que todos estamos en contra. Porque parecería que si uno está por el NO, o es comunista, o es subversivo, o le gustaba lo anterior. No. En primer lugar, yo no soy tupamaro, ni comunista, ni socialista, ni demócrata cristiano: soy nacionalista, blanco, tirando a la derecha y voto por el NO. {Bolentini se ríe}

            (...)

            "¡En fin! Yo no estaba con aquel Parlamento. Lo encontraba un Parlamento débil y muy demagogo. Terriblemente demagogo.

            "No critico a los políticos -porque yo fui político- y como ahora es la manía de los que actúan actualmente criticar a los políticos y decirles que son corruptos.  Lo dijo más de uno. Yo fui político y no fui corrupto {Bolentini pone gesto de falsa preocupación, como diciendo «Mire Ud»}. Yo tengo infinidad de amigos políticos y ninguno fue corrupto, o es corrupto. Yo oigo a veces... Me saca de las casillas... «Fulano» -éstos que han sido Ministros en otras situaciones, y han necesitado de los políticos, y han ido a pedir a los políticos, y ahora dicen que eran corruptos... Pero los políticos así en general, no eran corruptos. {Bolentini niega con la cabeza}. Eso habla a favor de los políticos. Ahora, creo que los políticos, sí, fueron demagogos, fueron débiles y -¿cómo le voy a decir?- no se dieron cuenta de la situación real del país. Eso es verdad. Los políticos... Le estoy diciendo los que actuaron en el 70 y 71... Así que quería aclarar eso".

 

            La burla a Viana Reyes y la ironía contra los militares fue tomando vuelo en el discurso de Pons Etcheverry:

            [Pons]- "En segundo lugar, le quería contestar al Dr. Viana, frente a las palabras que dijo del «agradecimiento a las Fuerzas Armadas». Yo no les agradezco a las Fuerzas Armadas {Mira a Viana a los ojos}. Yo las felicito. Y no les agradezco, ¿por qué? Porque las Fuerzas Armadas, cuando salieron y combatieron a la subversión -y ahí las felicito, porque las combatieron brillantemente, en 6 u 8 meses la terminaron- pero era la obligación de ellos. Ellos cumplieron con la obligación.

            (...)

            "Ellos desde 1904 no habían visto una bala... Desde 1904. Es que llegó un buen día en el 62... {Piensa} No; las balas empezaron en el 65... Empezaron con las bombas. Hasta el 65, no vieron una bala. ¡Y pasaron generaciones de militares! {Con ironía} ¡Y eso sí, siempre dentro del Presupuesto!

            "Así que llegaron las balas... ¿La obligación de ellos, cuál era? Si el Presidente de la República los llama -y le cuento que el Presidente de la República era el Jefe del Ejército- los llama para intervenir, la obligación de ellos era intervenir. Así que los felicito por la eficacia, pero no les agradezco. Cumplieron con su obligación

            (...)

            "Es un espectáculo, la ciudadanía, los motivos que tiene para votar por el SÍ y por el NO. Hay gente que dice «Yo voto por el SÍ para que estos se vayan». Me he encontrado con personas [que dicen]: «Yo quiero votar por SÍ, es una salida para que éstos se vayan». No porque los apoyan.

            (...)

            [Bolentini]-      "Perdón, perdón, Doctor: ¿quiénes son «éstos»?

            [Pons]-             {Se echa para atrás, mira a Bolentini a los ojos y sonríe} "El gobierno...

            [Bolentini]-      "No sé...

            [Pons]-             {Con ironía} "El cogobierno; como a Ud. le parezca mejor".

 

            Pronto, Pons Etcheverry usó su ironía y falta de respeto para atacar el proyecto constitucional, comenzando con "la penitencia".

            [Pons]-             "Lo ha dicho algún general... {Con ironía} Porque no me acuerdo qué general lo ha dicho... ¡Porque hablan tantos y tanto...! Alguno lo dijo... No me acuerdo cuál. Porque no hay más partidos políticos, ni hay elecciones en el 81. Nos van a poner en penitencia. Lo dijo uno de éstos... Yo qué sé... No me acuerdo cuál fue. Ya le digo: hablan tantos y tanto...

            (...)

            "No, no; dijo así: «Si no se vota el SÍ, no hay partidos políticos y no hay elecciones». O sea, nos ponen en penitencia...

            [Viana]-           "Lo que pasa es que el plan político...

            [Pons]-             "¡Pero no se dice eso, mi estimado Doctor! No se dice eso.

            [Viana]-           "El plan político tal cual está concebido... Sí, sí, se ha dicho.

            [Pons]-             "No se dice eso... {Golpe la mesa con el puño cerrado} ¡No se

                                   amenaza!"

 

            (vi)       Los rinocerontes

 

            [Pons]-            {A Bolentini}- "Y le contesto a Ud. la pregunta: no va a haber nunca un divorcio entre las Fuerzas Armadas y los civiles, porque siempre hay civiles que aceptan la supremacía. O sea, recordando la pieza de teatro de Ionesco, siempre hay rinocerontes. Por consiguiente, el gobierno militar no se va a ver aislado de los civiles. El gobierno militar que se viene no se va a ver aislado de los civiles, porque siempre hay rinocerontes.

            [Giacosa]-       "Políticos...

            [Pons]-             "Siiii... {Con ironía} Políticos y no políticos que quieren actuar en política, que les gusta la política y la figuración. Porque esa es la realidad".

 

            Vale hacer aquí un pequeño paréntesis para explicar esta antológica expresión de Pons Etcheverry.

            El rumano- francés Eugene Ionesco (1909- 1994) era un autor del teatro de vanguardia francés, especialmente del Teatro del Absurdo. Su obra teatral «Rinoceronte» (Rhinoceros), escrita en 1959, es una crítica al repentino surgimiento del fascismo y el nazismo en Europa, en la época previa a la Segunda Guerra Mundial.  La obra analiza las cuestiones de la conformidad, los movimientos de masas, la cultura, la filosofía y la moral.

            El argumento de la pieza teatral -que hacía poco había sido estrenada en Montevideo-trata de la repentina aparición de un rinoceronte -un animal extraño- en un pequeño pueblo francés. Poco a poco, los habitantes del pueblo comienzan a transformarse en rinocerontes, perdiendo su humanidad y transformándose en bestias estúpidas y violentas. Solo el protagonista Berenguer y su amada Daisy parecen sobrevivir en un mundo de monstruos gracias a su amor, aunque finalmente, tras una discusión, ella sucumbe y se transforma. Completamente solo, Berenguer comienza a dudar de su propia existencia y de hallarse en el lado correcto. Aunque intenta convertirse en rinoceronte, Berenguer no lo logra y decide enfrentarse a ellos.         En el acto final, Berenguer enfrenta a la masa de rinocerontes mientras grita: «¡No voy a capitular!» (11).

 

            La alusión de Pons Etcheverry a los rinocerontes descolocó a los defensores del SÍ y a los conductores del programa y sería una de las intervenciones más recordadas de aquel debate, hasta el día de hoy

 

            Luego Pons continuó, prediciendo con notable exactitud los que habría de ocurrir en 1981.

            [Asadur]-         "Doctor, me interesa especificar algo que Ud. ha dicho en su exposición. ¿Ud. está seguro que va a ser electo un presidente de extracción de las Fuerzas Armadas?

            [Pons]-             "¡No tengo la menor duda!

            [Viana]-           "Tiene la bola de cristal, el Doctor {Se ríe}.

            [Pons]-             "Sí, la tengo; sí. {Mirando a los ojos a Viana} La tengo. No me cabe la

                                    menor duda.

            [Bolentini]-      {A su vez, con ironía} "En su concepto, no el texto, ¿verdad?

            [Pons]-             {Mira a Bolentini a los ojos y se le ríe en la cara} "Sí, el texto. El texto

                                    me lleva a ese concepto.

            [Bolentini]-      "Es una interpretación libre...

            [Pons]-             {Con ironía} "¡Ah sí, claro! Yo interpreto, también...

            (...)

            [Asadur]-         {Muy nervioso} "Yo no sé hasta qué punto compartiría. No sé, Carlos, hasta qué punto compartiríamos nosotros, que estamos acá de espectadores, haciendo un poco de televidentes, adelantar desde ya que el presidente podría ser civil o militar, como dice Ud.

            [Pons]-             "No; pero el texto de la disposición transitoria... para mí, interpreto esto. O si no, ¡es un civil que no le digo nada...!  {Se ríe mirando a Asadur, que permanece impasible}

           

            El Coronel Bolentini, visiblemente molesto por el mote de "rinocerontes" lanzado por Pons Etcheverry, intentó pintarle como un irrespetuoso. Y aunque Viana Reyes buscó sacarle trascendencia al asunto, Bolentini continuó en sus trece, con resultados sorprendentes.

            [Bolentini]-      {Claramente molesto, se dirige a Pons} "Yo, con todo el respeto que Ud. me merece, y dentro de la relatividad con que hemos mantenido los calificativos dentro de nuestra oposición -... me resisto a admitir el calificativo de rinoceronte {Pons lo mira a los ojos y sonríe} para todos los civiles que han entendido que su función patriótica era colaborar con las Fuerzas Armadas.

            [Viana]-           "Nos han dicho cosas peores...

            [Bolentini]-      "Permítame, permítame, permítame...

            [Tarigo]-          {Sonriendo y mirando a Bolentini a los ojos} "Si los políticos son corruptos, Coronel, los colaboradores pueden ser rinocerontes. No hay que enojarse por eso...    

            [Bolentini]-      {Molesto} "No, si yo no me enojo por eso. Yo no me estoy enojando.

                                   Yo no soy civil; ¡yo soy militar!

            [Pons]-             {Con ironía} "En parte civil y en parte militar.

            [Bolentini]-      "Bueno; pero yo soy fundamentalmente militar, y mi actuación en el campo político ha sido una incidencia en mi carrera militar, y no otra cosa. {Risas} Cuando la cosa estaba muy dura, cuando no se conseguía, cuando Acosta y Lara estaba sentenciado a muerte, me mandaron a relevarlo. Eso fue la cosa. Esa es mi actuación en política... Pero dejemos eso de lado, que no tiene nada que ver. Mi conciencia se rebela contra ese calificativo de rinoceronte a todos los civiles que han colaborado en este momento crítico, en este gobierno cívico- militar.

            [Pons]-             "Mire que yo no he dicho a todos los civiles {Levanta el índice}. Digo que siempre hay rinocerontes.

            [Bolentini]-      "Bueno, ¿pero dónde están, los que colaboran?

            [Pons]-             "No. Porque pueden colaborar por convicción, sin ser rinocerontes.

            [Bolentini]-      "Ah... Quiere decir que no todos son rinocerontes. ¡Ah, bueno!

            [Pons]-             "Claro... Entonces no todos eran corruptos, ¿eh? Siempre hay

                                    rinocerontes.

 
            Pons Etcheverry había llevado a Bolentini a admitir que no todos los políticos eran corruptos, contradiciendo así las afirmaciones de los altos mandos de las Fuerzas Armadas, y echando así por tierra una buena parte de la argumentación del militar.
Los pueblos que olvidan su historia, están condenados a repetirla. - Marco Tulio Cicerón
 
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Mensajes en este tema
RE: El Gobierno Cívico Militar (1973- 1985) - danny - 03-12-2016, 10:35 PM

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