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La historia torcida
27 de junio: la misma ilusión de siempre
José Pedro Urraburu

Un nuevo 27 de junio. La misma ilusión de siempre. Una función que hoy cumple 35 años, y que consiste en un acto de magia. La iluminación y la escenografía son pobres. Se ven los hilos y el doble fondo desde todos lados. 
Los ademanes del mago son toscos, y no tiene ayudante. 
El truco del mago de feria consiste en hacer desaparecer el 9 de febrero de 1973, sacando de la galera el 27 de junio de 1973. Siempre lo mismo en cada función.

El truco pretende ser mucho más vistoso. No sólo el público se olvida del 9 de febrero de 1973, y se concentra en el 27 de junio de 1973, sino que además casi todos los protagonistas se convierten automáticamente en víctimas de los militares (con excepciones) y un puñado de civiles.
Los políticos que estaban de vacaciones el 9 de febrero, se convierten en mártires el 27 de junio.
Los sindicatos dominados por el Partido Comunista pasan de apoyar los comunicados 4 y 7 el 9 de febrero a encabezar la mítica “huelga general” después del 27 de junio.
Las masas populares que estaban en la playa el 9 de febrero pasaron a tomar mate y escuchar la radio el 27 de junio (acá el truco nunca funcionó).


El Uruguay medieval se convierte en la primera democracia de occidente, sorprendida y traicionada por un grupo de cavernarios extraterrestres.


Sólo una ilusión
Pero como les decía más arriba, el mago no es bueno. Hace lo que puede Es que los hechos históricos no los puede esconder ni David Copperfield.
Dos notas del Sr. Lincoln Maiztegui publicadas en El Observador del 10/12/06 destruyen cualquier tipo de ilusión sobre lo que pasó en el Uruguay en 1973. En ellas se relatan los hechos como realmente ocurrieron con un estilo y poder de síntesis que solamente su autor puede alcanzar y, especialmente, porque el Sr. Maiztegui era un hombre del Frente Amplio en aquella época, lo que le otorga una credibilidad aún mayor a su crónica:
“En aquellos días” el presidente Bordaberry “actuaba ciñéndose a las formas democráticas.” En el verano de 1973, el presidente “había acudido, junto a varios ministros, a una reunión con jerarcas militares, que habían expuesto su idea de que la lucha antisubversiva no podía considerarse terminada con el desmantelamiento del MLN, sino que debía continuar contra la corrupción y la ‘infiltración marxista’. 


En el camino de regreso, el presidente manifestó a quienes lo acompañaban su preocupación; le parecía que se estaba gestando una ruptura institucional. Y decidió tomar medidas para impedirla. El 7 de febrero solicitó la renuncia del ministro de Defensa, Armando Malet, y designó en su lugar al general Antonio Francese. Este era un militar duro y de mentalidad sumamente conservadora, pero demócrata sin fisuras… La cúpula que dirigía el ejército… resolvió desconocer su designación. 

A las 8 de la noche del día 8, varios militares ocuparon las instalaciones de Canal 5 y emitieron un comunicado que fue leído en cadena nacional. En su parte medular, rezaba: ‘Los mandos militares del Ejército y la Fuerza Aérea han decidido desconocer las órdenes del ministro de Defensa Nacional, general Francese, al tiempo de sugerir al señor presidente la conveniencia de su relevo’.”

“Francese renunció … pero el presidente se mostró dispuesto a enfrentar la rebeldía. Por cadena de radio y televisión rechazó el comunicado militar, reafirmó su confianza en las instituciones democráticas (‘la corrupción se combate dentro del orden jurídico existente, y no dentro del que quieran imponer las Fuerzas Armadas’) e hizo un dramático llamado a las fuerzas vivas del país, a las que convocó a manifestarse en la Plaza Independencia, frente a la casa de gobierno.”


“Lo que siguió constituye una de las páginas más tristes de la historia nacional. Cuando Bordaberry se asomó al balcón del edificio, rodeado por unos pocos legisladores y figuras políticas, no había en la plaza más de 100 personas. 


El pueblo oriental se mostraba –una vez más, como en 1933 y en 1942- indiferente ante la caída de las instituciones. Pero eso no fue lo peor: en aquel amargo 9 de febrero, la totalidad del sistema político, con unas pocas excepciones individuales, se sumó, expresa o tácitamente, al golpe. 

Wilson Ferreira Aldunate pidió la caída de todo el gobierno y la convocatoria a nuevas elecciones. El general Seregni, en un acto desarrollado esa misma noche en la Unión, pidió la renuncia del presidente; el Partido Colorado no emitió un pronunciamiento, pero la gran mayoría de sus principales figuras se movieron en el mismo sentido: dimisión del presidente y asunción del vice, Jorge Sapelli. La CNT, por su parte, se pronunció en el mismo sentido.”

“Increíblemente, el receso parlamentario no se levantó, pese a que la situación bordeaba la guerra civil. El respaldo que las instituciones democráticas no recibían del poder político, la obtuvieron de la Armada, que bajo las órdenes del contralmirante Zorrilla copó la Ciudad Vieja, en rechazo a la aventura golpista. Por su parte, la cúpula militar –Ejército de tierra y Fuerza Aérea- emitía un comunicado tras otro, y dos de ellos –los célebres “comunicados 4 y 7”- contenían algunas propuestas programáticas confusas y contradictorias…”


“…el Partido Comunista en pleno y amplios sectores del Partido Socialista” saludaron efusivamente a estos comunicados, “saludos que se extendían a algunas frases sueltas de otros emitidos por la misma fuente, como una que decía que las FFAA ‘no serán el brazo armado de intereses económicos o políticos’. La esperanza de una conducción económica “peruanista” (alusión a la que desarrollaba en esos mismos años el dictador general Velasco Alvarado en Perú, que tenía una orientación socializante) cegaba a los dirigentes de estas fuerzas, que visualizaban cambios hacia una mayor justicia social impulsados por las FFAA, a la puerta de cuyos cuarteles no se detenía la lucha de clases.”


“…cuando el presidente Bordaberry se reunió con la cúpula militar en Boiso Lanza, el 13 de febrero, ya era un hombre distinto al de días atrás. El mismo lo ha manifestado: ‘Ahí ya flaqueaba mi fe democrática’.”


https://comentarionacional.wordpress.com...RpiP8HYWaU
“Dulce et decorum est pro patria mori”
 
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OPINIÓN
Los porqué de a dónde se llegó
Sigue pendiente analizar qué condujo al golpe de Estado hace 48 años. 
Por Oscar Bottinelli.
27 de junio de 2021 a las 05:00

Hace casi medio siglo, exactamente 48 años, en la madrugada del 27 de junio de 1973 se consumó el golpe de Estado, concretado desde el punto de vista formal en un decreto del Poder Ejecutivo de disolución de las cámaras legislativas. Hay mucho material y discusión sobre lo sucedido a posteriori, durante los casi 12 años de lo que en la terminología moderna se denomina dictadura. Hay algo, no demasiado, sobre el proceso de salida de esa situación. Pero falta mucha reflexión y análisis sobre lo previo, que en definitiva es responder a la pregunta de por qué se llegó a lo que se llegó.

Hay una asignatura pendiente de realizar análisis serios, fríos, desapasionados, con perspectiva histórica, sin pretensión de juzgar y condenar, sobre cómo es que se caminó hacia la ruptura institucional. La gran pregunta sin contestar es cómo una sociedad que se veía a sí misma como democrática, liberal, tolerante, moderada y respetuosa del derecho, del Estado de Derecho y de los derechos de las personas, pudo caer en la violencia, la quiebra institucional, la violación sistemática de los derechos humanos. 

Cómo esta sociedad que se percibía a sí misma como dueña de sus destinos mediante la acción política y el voto, pudo contener grupos de relativa significación que concibieron el cambio de las cosas mediante las armas. Hay un deber histórico de encontrar los por qué, mucho más si se cree que los pueblos que no comprenden su historia quedan condenados a repetirla, más tarde o más temprano, de la misma forma o de forma completamente diferente.

En una lectura romántica y simplista de la historia se va hacia descripciones de la realidad muy elementales, como por ejemplo que el nazismo y el holocausto fueron exclusivamente producto de un demente que logró hipnotizar a todo un pueblo, a millones de personas. 
O que los golpes de Estado son el producto de un puñado de militares ambiciosos o fanáticos, asociados con algún civil no menos fanático. 

Si algo de eso hubo, y pudo haberlo o pudo no haberlo, es secundario. Lo principal es tener en cuenta que un sistema institucional solo se quiebra si está carcomido, y queda carcomido cuando descaece la confianza en el sistema política y además hay serias frustraciones económicas. No debe olvidarse nunca que Uruguay termina su larga línea de optimismo, su fuerte confianza en sí mismo, hacia la mitad de los años cincuenta del siglo pasado. Muchos marcan 1955 como el año del punto de inflexión. 

Allí se terminó el ventajoso papel de proveedor de alimentos, vestimenta y calzado para los países en guerra. También crujió el Imperio Británico, en cuya órbita giró el país que –al decir de Eric Hobsbawm- funcionó como uno de sus dos “dominios” honorarios. De allí en adelante el país, la sociedad en su conjunto, la gran mayoría de los individuos, no hicieron otra cosa que caer.

Primero se creyó que el fin del cuasi centenario ciclo colorado abría las puertas al futuro con la llegada al poder del eterno contrincante: el Partido Nacional. Pero apenas pasados dos gobiernos blancos, apareció una nueva la frustración. Las élites uruguayas no atinaron a encontrar el diagnóstico; ni políticos, ni empresarios, ni sindicalistas. Las dirigencias políticas creyeron que el remedio lo era la reforma constitucional, la sustitución de un gobierno pluripersonal (colegiado) por un gobierno con un presidente de la República. Que la crisis estaba en la forma de estructurar el Poder Ejecutivo y de tomar las decisiones. La vida barrió esas ilusiones.

También al despuntar los años sesenta comenzaron a fermentar dos corrientes que tuvieron en común el descreimiento en la poliarquía, en la acción de los partidos políticos y en el voto. Una de esas corrientes creyó que la crisis era producto exclusivamente del sistema capitalista, que ese sistema no tenía forma de sustituirse por los medios político electorales y el cambio solo lo podía producir la lucha armada. La corriente opuesta fue también por el camino de las armas, pero en este caso por las ya existentes en manos de las instituciones estatales: la esperanza puesta en el golpe militar.

No hay evidencias empíricas del sentir de la opinión pública. No hay estudios ni cuantitativos ni cualitativos con rigor científico. Pero todos los relatos, lo que se percibe en la prensa, en los debates parlamentarios, en las movilizaciones callejeras, es el crecimiento del descreimiento en los políticos, en los partidos y en la política.

La guerrilla es vencida con mucha rapidez apenas entrada en escena las Fuerzas Armadas, por métodos controversiales. El ascenso militar es lento, pero tiene una serie de mojones, en que se destaca la aplicación continua del instituto de las Medidas Prontas de Seguridad (desde junio de 1968), el otorgamiento de la conducción de la lucha antisubversiva (setiembre de 1971), la declaración del Estado de Guerra Interno (abril de 1972), la reiterada suspensión de la seguridad individual (desde abril de 1972), la Ley de Seguridad del Estado (que legalizó la actuación de la Justicia Militar en el juzgamiento de civiles fuera de tiempo de guerra) y el condicionamiento militar al gobierno constitucional (febrero de 1973). 
El 27 de junio no llega ni de repente ni de sorpresa. Más bien fue la crónica de una muerte anunciada.

No debe olvidarse que las Medidas Prontas de Seguridad contaron siempre con el respaldo de la mayoría parlamentaria, y en el momento de su implantación con el apoyo de más del 90% de los parlamentarios. Que la suspensión de la seguridad individual, la declaración del Estado de Guerra Interno y la Ley de Seguridad del Estado contaron con el apoyo de los cuatro quintos del Parlamento. 

Tampoco cabe olvidar que el alzamiento militar que tiene como fecha icónica el 9 de febrero de 1973, y en especial los comunicados números 4 y 7 de ese día, generaron esperanza y credibilidad en importantes sectores de la sociedad, opuestos a todas las medidas enunciadas anteriormente. 
Cuando un sistema político fracasa, fracasa.  
EL OBSERVADOR
“Dulce et decorum est pro patria mori”
 
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Est no es una apología de la dictadura sino poner en su lugar las cosas que nadie dice u ocultan convenientemente.
Particularmente los partidos politicos que no estuvieron a la altura de las circunstancias. Especularon con el golpe o complotaron para sacar al presidente constitucional.

Para que nadie se haga el pelotudo impunemente, y nadie se rasgue las vestiduras con cara de yo no fui ni tuve nada que ver ,...sobre todo lo grandes guerreros del gobierno o vinculados al mismo  que "Rambonizados"parece ser que pelearon contra los civiles de la ¨dictadura¨.
Dicho sea de paso de 5 presidentes de facto, solo uno fue Militar.

Es un error común calificar al golpe de Estado y a la dictadura como militares pues hubo cientos de civiles que apoyaron la dictadura, fueron su sustento técnico e ideológico y permitieron que el Estado funcionara.
Cuando sienta hablar de ¨la Dictadura¨ es justo recordar que fue el periodo más productivo y seguro de nuestra historia, donde además la tasa de homicidios  no sobrepasó nunca el 3% ¨por todo concepto¨ . Incluyendo los desaparecidos , aqui , fuera de aqui y los aparecidos.

En estos años hemos llegado al, 11.8% en la tasa de homicidios y sin contar los desparecidos de la demoKracia .( Datos obtenidos de la pagina de estadisticas del M.I. en tiempos del gobierno marxista  anterior a este.

Esto fue posible por la conducta de la Sociedad Civil , y la gestión de CIVILES  alguno de los cuales refiero aquí.
DR. Martín Etchegoyen, miembro del Directorio del Partido Nacional durante 30 años. 
Presidente Constitucional del Consejo Nacional de Gobierno entre el 1 de marzo de 1959 y el 1 de marzo de 1960., considerado el hombre mas inteligente al lado de Luis Alberto de Herrera  presidió el primer Consejo de Estado del periodo mas productivo y seguro de nuestra historia .¨La Dictadura¨.
Edmundo Narancio, referente del diario El País, que pasó a ser el interventor de la Universidad. 
Danilo Arbilla, ex director de Búsqueda y  fue director de información de la dictadura¨.

El Poder Ejecutivo
La ¨dictadura¨, el periodo más productivo de nuestra historia  tuvo cinco  presidentes: Juan María Bordaberry entre el 27 de junio de 1973 y el 12 de junio de 1976; Alberto Demicheli, entre el 12 de junio de 1976 y el 10 de setiembre de 1976; Aparicio Méndez, entre el 1 de octubre de 1976 y el 1 de setiembre de 1981 y Gregorio Alvarez entre el 1 de setiembre de 1981 y el 15 de febrero de 1985 y presidente de transición, Rafael Adiego Bruno
En la Secretaria de la Presidencia: Alvaro Pacheco Seré, Luis Vargas Garmendia y Angel María Scelza.

El Ministerio del Interior, tuvo a su frente militares durante los 11 años y medio del gobierno más productivo y seguro de nuestra historia. 
Los titulares de Defensa Nacional fueron:, en el periodo más austero de esta cartera fueron los CIVILES  Walter Ravenna y Justo M. Alonso. 

Relaciones Exteriores: Juan Carlos Blanco, Alejandro Rovira, Adolfo Folle Martínez, Estanislao Valdés Otero y Carlos Maeso.

En Economía y Finanzas estuvieron: Moisés Cohen, Raúl Pazos, Alejandro Vegh Villegas, Valentín Arismendi, Walter Lusiardo, y nuevamente, Alejandro Vegh Villegas.

Los ministros de Ganadería y Agricultura fueron: LOS CIVILES  Benito Medero, Héctor Albuquerque, Julio Aznárez, Estanislao Valdés Otero, Juan Carlos Cassou, Félix Zubillaga y Carlos Mattos Moglia.

En Trabajo y Seguridad Social estuvieron LOS CIVILES  José Enrique Etcheverry Stirling, Marcial Bugallo, Carlos Maeso y Luis Alberto Crisci (además el Coronel Néstor Bolentini).

En Educación y Cultura: LOS CIVILES Edmundo Narancio, Daniel Darracq, Raquel Lombardo de Debetolazza, Juan Bautista Schroeder y Armando López Scavino.

En Industria y Energía: LOS CIVILES Luis Meyer, Adolfo Cardozo Guani, Francisco Tourreilles, Juan Chiarino Rossi y Felisberto Ginzo Gil.

En Salud Pública:LOS CIVILES  Juan Bruno Iruleguy, Justo M. Alonso, Antonio Cañellas y Luis Givogre.

En Transporte y Comunicaciones y Turismo: Francisco Mario Ubillos (este ministerio se suprimió).

En Transporte y Obras Públicas: LOS CIVILES Eduardo Crispo Ayala y Eduardo Sampson.

En el Ministerio de Justicia, creado EN EL PERIODO MAS SEGURO y  PRODUCTIVO DE NUESTRA HISOTRIA  Fernando Bayardo Bengoa y lo siguieron Julio César Espínola y César Frigerio.

Un segundo nivel de importancia de los cuadros civiles de la dictadura en el Poder Ejecutivo fueron las subsecretarías es decir los números dos políticos de cada ministerio TAMBIEN FUERON CIVILES.

El 1º de setiembre de 1976 se procesó la primera renovación importante del Consejo de Estado y quedó así: doctor Hamlet Reyes (presidente), doctora Aurora Alvarez de Silva Ledesma, doctor Mario Arcos Pérez, ingeniero Mario Jorge Coppetti, doctor Julio César Espínola, doctor José Francisco Franca, doctor Mario Gaggero, ingeniero Eduardo Praderi, doctor Daniel Rodríguez Larreta, doctor Osvaldo Soriano, doctor Enrique Viana Reyes, doctro Jorge Laborde Bercianos, doctor Martín C. Martínez, doctor Willy Patocchi, profesora Blanca Amorós De León de Dutra, profesor José Carlos Brun Cardoso, doctor Marcial Bugallo, ingeniero Eduardo Crispo Ayala, doctor José Enrique Etcheverry Stirling, ingeniero químico Bertrand Gruss, doctor Rafael Ravera Giuria, contador Pedro P. Rivero, contador Alberto Rodríguez Marghieri, ingeniero agrónomo Jorge Seré del Campo e ingeniero Alejandro Vegh Villegas.

Quienes figuran en los primeros 11 lugares de la lista integraban el Consejo de Estado desde su creación y permanecieron en esta segunda versión; los 3 siguientes se habían incorporado antes de noviembre de 1976 y fueron avalados, los 11 restantes fueron designados en esa fecha. Un año después, en 1977, dejaron sus cargos Mario Gaggero, Blanca Amorós de León de Dutra, Osvaldo Soriano y José Etheverry Stirling. Ocuparon esas plazas: José Luis Vadora Rozier, Buenaventura Caviglia Cámpora y el arquitecto Gustavo Nicolich.
El Consejo de la Nación designó 5 suplentes, y fueron distinguidos con el cargo: el profesor Batutista Etcheverry Baggio y los doctores Francisco Paternó, Carlos Maeso, Orlando Benia Comas y Raimundo Abella.

Cuando el Sr. Teniente General Don Gregorio Alvarez asume como Presidente  se vuelve a renovar el Consejo de Estado. A través del acta institucional 11, del 28 de julio de 1981, se aumentó el número de 25 a 35. De la integración inicial de 8 años antes solo quedaron Hamlet Reyes y  Eduardo Praderi . Mantuvieron sus cargos en la institucionalidad  Marcial Bugallo y Federico García Capurro. Todos los demás, que acompañaron a Gregorio Alvarez, eran nuevos.

Entre los nuevos había intendentes de la dictadura, pertenecientes al Partido Colorado y el Partido Nacional, como Belvisi, Benachín, González y Gutiérrez; otros eran militares retirados, como Bolentini y Bendahan e incluso había algunos que habían sido parlamentarios antes del Golpe, como Craviotto y Cérsosimo, ambos del Partido Colorado.
La nómina completa del Consejo de Estado que acompañó a Gregorio Alvarez es la siguiente: Hamlet Reyes (presidente), doctor Marcial Bugallo, doctor Federico García Capurro, ingeniero Eduardo Praderi, arquitecto Walter Belvisi, Norberto Bernachín, Gervasio González, ingeniero agrónomo Adolfo Gutiérrez, coronel Néstor Bolentini, escribano Pedro W. Cersósimo, profesor Wilsno Craviotto, brigadier general Raúl Bendahan, Alberto Aguiar, Hugo Amondarain, Fernando Assucao, Bernardo Barrán, Daniel Barreiro, Domingo Burgueño Miguel, Juan J. Burgos, Eduardo Carrera Hughes, Rodolfo Ciganda, Luis A. Crisci, Waldemar Cuadri, Alfredo De Castro, Milton de los Santos, doctor Eduardo Esteva, doctor Juan Santana Etcheverrito, Antonio Gabito Barrios, escribano Manuel Gastelumendi, doctor Carlos A. Gelpi, Alfonso Greissing, Irma Lamana, profesor Ricardo Milessi, Genaro Perinetti García y Ruben Riani.

En total fueron Consejeros de Estado de la dictadura 113 hombres y mujeres. En la etapa final de la dictadura ingresaron al Consejo de Estado en diferentes momentos: el doctor Jorge Amondarain Mendoza, la doctora María Ruth Andrade de Ochoa, el doctor Enrique Arocena Olivera, el doctor Dardo Casas del Río, Alberto del Pino Borrallo, Luis O. Dini, Juan P. Ferreira, profesor Werther Martínez, doctor Miguel Pereira Serra, doctor Cesalino Silveira, Armando Barhaburu Bagalciague, Jorge Borlandelli, Gilver Cagnone, Francisco Cantou, Eduardo  Galagorri Bruche, contralmirante ®️ Víctor González Ibargoyen, Antonio Guerra, Hugo Manini Ríos, Julio César Michelli, Pablo Millor, Daniel Ordoñez, Víctor Otriz, Miguel Peirano, doctor Ricardo Reily Salaverry, Emilio Sader, Nelson Simonetti, Atanasildo Viera y Ariel Villar.

Con el acta institucional Nº 8 se creó el Ministerio de Justicia. Esta ya se había recortado al darle potestad a los Tribunales Militares para juzgar a civiles en el marco de la lucha contra la guerrilla, terrorismo u organizaciones delincuenciales y o golpistas subversivas , durante los gobiernos de Partido Colorado, encabezados por Don Jorge Pacheco Areco y  Don Juan Juan María Bordaberry.
Durante la dictadura los jueces, al asumir, debían jurar respeto a las Actas Institucionales además de la  Constitución.

En la Corte de Justicia  estuvieron en 1977: Francisco Jas Marcora, Rómulo Vago, Carlos H. Dubra, José Pedro Gatto de Souza y Sabino Dante Sabini. En 1984 sus integrantes eran: Rafael Addiego Bruno, José Pedro Gatto de Souza, Ramiro López Rivas Sara Fons de Genta y Juan José Silva Delgado.
Integraron en otros momentos de la dictadura la Corte Suprema de Justicia: Eric Colombo y Enrique V. Frigerio.

En 1977 integraban el Tribunal de lo Contecioso Administrativo: Miguel Fernández Viqueira, César Canessa Etcheverry, Alberto Reyes Terra, Ramiro López Rivas y  Victor Maestro Toletti. En 1984 estaba compuesto por: Víctor Maestro Toletti, Orlando Olmedo, Francisco D´Angelo, Héctor Clavijo y José Julio Folle. También lo integró en otros momentos  Hilda Moltedo de Espíndola.
Los intendentes de la dictadura.

Los civiles también obtuvieron participación en las Intendencias y más de 15 fueron designados para este  cargo, que permitía acceso a recursos y manejo de cuotas de poder.

Todos los civiles que se desempeñaron como intendentes de la dictadura fueron blancos y colorados. En Montevideo estuvieron los doctores Víctor Rachetti y Juan Carlos Paysée. En Artigas, Basilio Bargato; en Canelones, Gervasio González; en Cerro Largo, Juan José Burgos; en Flores, Pedro Ramos Mañé; en Lavalleja, Juan Salaberry Olascoaga y Oribe Pereyra Parada; en Paysandú, Walter Belvisi; en Rivera, Ariel Pereyra y Adolfo Gutiérrez; en Rocha, Milton de los Santos; en Salto, Néstor Minutti; en San José; Juan Chiruchi; en Tacuarembó, Norberto Bernachín y en Treinta y Tres, Ruben Silveira Zuolaga.

Cabe agregar que en el plebiscito contstitucional de 1980, el proyecto militar obtuvo el 42,8% de la adhesiones. Despues de 7 años de gobierno....
“Dulce et decorum est pro patria mori”
 
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Mientras los victimarios gzan de prevendas a las que ninguno de nosotros tiene derecho, sus víctimas viven el muy precarias condiciones, abandonadas por un estado que elige beneficiar a los terroristas que lo atacaron.

Hijo de uno de los cuatro soldados asesinados en un Jeep, por el MLN, vive en un rancho y ha recurrido a comedores municipales para poder alimentarse
Por Karina Caputi 30 de junio de 2021



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Diario El Este habló con Euladio Núñez, quien tenía dos años cuando su padre fue ultimado en aquel atentado del 18 de mayo de 1972

Poco se sabe acerca del impacto que significó para las víctimas de la guerrilla, afrontar la vida tras la pérdida de sus seres queridos.
Hoy, con 52 años, este artiguense, afirma que el único recuerdo que tiene de su padre, es la foto que ha circulado desde aquel atentado, con su padre asesinado dentro de jeep.
“Ha sido muy duro, una infancia muy triste y siempre escuchando acerca de ese día” manifiesta.
Su madre falleció hace varios años, pero sostuvo el hogar, tras el homicidio de su esposo, haciendo labores para afuera y buscando trabajos intermitentes que le permitieran criar a sus dos pequeños hijos.
Pese a los años transcurridos, no ha sido sencillo para los hermanos, y Euladio, quien es casado y tiene tres hijos, sobrevive de las changas que realiza, aunque no siempre es un ingreso efectivo.


Consultado por El Este acerca de si esperó en algún momento un resarcimiento por parte del Estado, por el crimen de su padre, simplemente señala “sinceramente sí, pero nunca reclamamos nada”.
En el año 2006 se aprobó la ley 18033, que repara con once base de prestaciones mensuales, aproximadamente unos 50 mil pesos uruguayos a personas que, por motivos  políticos, ideológicos o gremiales, entre el 9 de febrero de 1973 y el 28  de febrero de 1985 se hubieran visto obligadas a abandonar el territorio nacional siempre que hubieran retornado al mismo antes del 1º de marzo de 1995.


Así mismo se extiende a quienes hubieran estado detenidas o en la clandestinidad, durante dicho lapso, total o parcialmente, a aquellos que hayan sido despedidos de la actividad privada y lo acrediten fehacientemente, a  quienes acrediten su calidad de trabajadores de las empresas  clausuradas en virtud de lo dispuesto por el artículo 3° del Decreto N° 1.026/973, de 28 de noviembre de 1973.
Tiempo después, en el año 2009, se aprobó la Ley 18.596 que reconoce el derecho de reparación integral a aquellas personas que se consideran víctimas del terrorismo de Estado y de la actuación ilegítima de éste, no ha prosperado una iniciativa similar para familiares de caídos a manos de la guerrilla.


De acuerdo a la Ley 18.596 se consideran víctimas de la actuación ilegítima del Estado en Uruguay todas aquellas personas que hayan sufrido violación a su derecho a la vida, a su integridad psicofísica o a su libertad sin intervención del Poder Judicial dentro o fuera del territorio nacional, por motivos políticos, ideológicos o gremiales.
El Estado uruguayo, a través de la Comisión Especial de Reparación expidió un documento que acredita la condición de víctima y la responsabilidad institucional de brindar prestaciones médicas, indemnización económica y reparación moral de acuerdo a lo expresado en el Artículo 9 de la Ley 18.596.


En aquella ocasión, el en ese entonces  Ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, quien presidió el primer acto de reparación moral, indicó que se entrega a las personas o familiares un documento que indica que fueron víctimas de terrorismo de Estado, a lo cual se agregan otras instancias como la atención psicofísica y la cobertura total en salud.
En cuanto a las prestaciones económicas, el artículo 11 de la ley mencionada comprende cinco casos puntuales: quienes hayan fallecido o desaparecido a raíz del accionar ilegítimo del accionar del Estado entre 1968 y 1985; las personas que hayan sufrido lesiones gravísimas tipificadas de acuerdo al Derecho nacional vigente; los niños que hayan nacido en cautiverio o que permanecieron en cautiverio con su padre o madre más de 180 días; o niños que hayan estado secuestrados más de 30 días.


De 2010 a 2012 la Comisión estudió más de 350 expedientes y en tal sentido se analizaron las indemnizaciones económicas. En general, a todos los familiares de víctimas les correspondió 500.000 unidades indexadas. Para los casos de los niños que hayan permanecido en cautiverio más de 180 días con sus padres son 250.000 unidades indexadas; para las víctimas que hayan sufrido lesiones gravísimas se prevé 200.000 unidades indexadas; y los niños secuestrados por más de 30 días con 350.000 unidades indexadas.


En cuanto a la atención médica gratuita, la misma es vitalicia, bajo esta ley,  en el marco del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) y se otorga a través de la Administración de los Servicios Sanitarios del Estado (ASSE). El artículo 10 de la Ley indica que estos servicios serán recibidos por personas que estuvieron presas o sufrieron daños por motivos políticos por más de seis meses, para lo cual en un comienzo, se presentaron más de 1.000 solicitudes.


Mientras esta reparación quedó firmemente establecida, y víctimas o familiares de estos, han recibido la reparación Estatal, desde el otro sector del enfrentamiento, han naufragado intentos similares para víctimas de la guerrilla.
En un proyecto presentado por Cabildo Abierto, que no llegó a prosperar, el senador Raúl Lozano, explicaba la necesidad de reparar a las víctimas de los distintos grupos armados, a través de una prensión o prima en la que el Estado se hiciera cargo de lo que les sucedió.


El senador indicaba que “el proyecto busca que los beneficiarios sean personas que fueron atacadas por el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros o de algún otro grupo armado”. Pese a los argumentos presentados, la iniciativa no tuvo lugar en el Parlamento.


Cómo han seguido las vidas de familiares de estas víctimas no es un tema que haya tenido alcance público. El 18 de mayo de 1972, cuatro soldados que custodiaban, dentro de un jeep, cubierto apenas con unas mantas, el domicilio del Comandante en Jefe del Ejército, Gral. Florencio Gravina, fueron sorprendidos y acribillados a balazos, en un atentado terrorista atribuido al MLN-Tupamaros. 
El vehículo presentaba más de 80 impactos de armas cortas.

El ataque se produjo próximo a las 8 de la mañana de aquel día, mientras el jeep estaba estacionado en la calle Abacú y Avenida Italia, en Montevideo, y debido al mismo, perdieron la vida en el lugar los soldados, Jesús Ferreira, 21 años, Osiris Núñez, 25 años, Saúl Correa, 21 años y Gaudencio Núñez, 27 años. Este último estaba casado y tenía 2 hijos de 6 y 2 años de edad.

Precisamente, Diario El Este quiso conocer la historia del hijo menor de Nuñez, Euladio, quien actualmente tiene 52 años.
La vida de Euladio no ha sido fácil, vive de magros ingresos producto de changas que realiza en su departamento de Artigas, en una muy humilde vivienda que evidencia una notoria precariedad, ubicada en el Barrio Rampla.
Euladio Nuñez ha debido recurrir en más de una ocasión al comedor municipal para poder contar con algún alimento diario, pero recibe el apoyo directo de una comunidad que lo estima y socorre frente a las adversidades.


Horas atrás, y tras haber tomado conocimiento que el vehículo de Euladio se encontraba averiado, lo cual le mantenía imposibilitado de trabajar en sus changas y en consecuencia, de recibir cualquier retribución monetaria, vecinos de este hombre, apoyados por un grupo de retirados militares de personal subalterno de Artigas, reunieron los fondos para costear los gastos de reparación mecánica para que pudiese retomar con su trabajo.


[Imagen: 8427b356-6cc8-4407-afcd-3e0547f1df7d.jpg...C396&ssl=1]

La espontánea solidaridad generó una publicación del escritor uruguayo Néstor Rosadilla, quien señaló “Hay hechos que más allá de lo que representan, son una cachetada, y en éste caso, una cachetada a las Instituciones de la República. Un grupo de Retirados de Personal Subalterno de Artigas, cuyo vocero es el Cabo 1ª ® Ruben Ygnacio, difunde a través de un video, la realización de un acto solidario, con diferentes apoyos que hicieron posible la reparación del triciclo del Sr. Euladio Núñez, hijo del extinto soldado Gaudencio Núñez, asesinado por los Tupamaros dentro de un jeep, junto a otros tres camaradas, el 18 de mayo de 1972. 

Cuando el hecho sucedió él tenía dos años. El Sr. Euladio Núñez trabaja haciendo changas con ese vehículo, y de eso vive. Próximamente va a ir en procura de reparar su humilde vivienda. 
Ante esto me pregunto, cuándo los autores de la tragedia que ha vivido este señor, y todos los familiares de los que cayeron en la lucha antisubversiva, que están cobrando jubilaciones extensivas a sus familiares directos (todo votado en el Parlamento por el anterior gobierno) mientras el Euladio Núñez tiene que recurrir a la solidaridad de viejos soldados con sus magros ingresos, para subsistir (…). 

La Patria está herida desde hace mucho y sobrevive en los actos solidarios de los viejos soldados, cuando desde la humildad de su retiro, pueden disponer de algo para calmar las penurias del hijo de un servidor que cayó bajo las balas, de un enemigo, que nunca tuvo piedad, que decía defender en sus principios a los pobres, pero mataba soldados, que eran, y son los más pobres de la administración pública. 

La Patria está amputada en su conciencia. Esta realidad no hay cómo explicarla, es una enorme injusticia; indignante” concluía señalando el escritor isabelino autor de varios libros, entre ellos Charamuscas para un Sueño y Candiles del alma y el Duende Blanco.  

Más allá de las eventuales omisiones institucionales, Euladio cuenta con un grupo de personas que le profesan su afecto y en este sentido, es que abrieron una cuenta en Abitab, denominada “Todos por un amigo”, Nº 117120.

En Artigas, una calle lleva el nombre de su padre, el Soldado Gaudencio Núñez, y de otro de los compañeros, también oriundo del departamento norteño en memoria de ambos.
Euladio reconoce que se vio obligado a recibir asistencia alimentaria “tuvimos a recurrir al comedor, porque ha sido muy complicado todo”.
Con referencia al lugar donde vive junto a su familia señala “es un ranchito, hecho de partes que necesita muchos arreglos”
Y son precisamente ese el siguiente objetivo de este grupo de amigos, dispuestos a dar una mano a un hombre cuyo destino, quizás, sin aquel 18 de mayo de 1972 signando su vida, hubiese sido otro.
 
"Mas vale ser aguila un minuto que sapo la vida entera".
 
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Los niños cautivos de la guerrilla tupamara.
HACE 27 MINS  POR MERCEDES VIGIL


Mi recuerdo de la guerrilla tupamara se remonta en un día de primavera del 68 cuando de camino a clase de inglés una bala pasó tan cerca de mi cabeza que me dejó sorda por varios días. El MLN asaltaba un Banco para robarse el dinero y por poco, termina con mi corta vida.
Ese día me suspendieron las clases de inglés y comprendí por qué mi madre nos mantenía encerrados mientras estallaban bombas y disturbios en toda la ciudad, en tanto los mayores rezaban para que detuvieran a ese grupo de energúmenos que mataban a sangre fría.


Otro recuerdo vívido es cuando, algunas tardes en el colegio nos pedían que nos acurrucáramos bajo los bancos de trabajo porque grupos de estudiantes (luego supimos que estaban infiltrados por terroristas) rodeaban el instituto para arrojar piedras a los ventanales.
Poco tiempo después se suspendían las clases y los niños de los sesenta fuimos obligados a mirar la ciudad detrás de los vidrios de nuestras casas, porque en cualquier esquina podíamos ser víctimas de aquella pandilla de terroristas.


Una mañana de octubre de 1969, mi abuelo llegó lívido con la noticia de que los terroristas habían asaltado la ciudad de Pando y que el yerno de un amigo, Carlos Burgueño, un laborioso joven había caído por las balas terroristas cuando iba a conocer a su hijo recién nacido.
Recuerdo que ese fue un punto de inflexión en la ciudadanía, nadie estaba a salvo.
El Uruguay se volvió un infierno y los vecinos que no tenían ni arte ni parte en ese lio, reclamaban que alguien pusiera orden a aquel dislate y la vida volviera a la normalidad.


Los más chicos no llegábamos a comprender bien que pasaba, pero intuimos que era muy grave porque seguíamos encerrados y no nos llevaban a pasear por la Avenida 18 de Julio porque era un escenario de guerra con permanente quema de cubiertas, barricadas y pedreas a los coquetos locales comerciales. Recuerdo algún vecino llorar desconsoladamente porque aquellas revueltas se llevaron puesto el trabajo de toda su vida y al intentar defender su negocio, los manifestantes los golpearon sin piedad.
Mis primos mayores vivían sus propias tragedias, porque las facultades estaban hechas un lio y en la de química se armaban bombas molotov con lo cual, era común que los padres se negaran a que fuesen a estudiar. Algunos de ellos nunca pudieron terminar sus estudios y aun hoy siguen lamentando aquel estado de guerra que les impidió cumplir sus sueños.


Las aglomeraciones estudiantiles eran muy violentas y pronto fue evidente que no todos eran estudiantes, había gente mayor entrenada en guerrilla y dispuesta a que corriera sangre.
Cada mañana la radio nos devolvía un escenario violento y en setiembre de 1970, varias bombas detonaron en el Club Bowling de Carrasco. En casa se armó un gran revuelo porque dos primos mayores habían participado en el suceso que dejó inválida a una funcionaria del Club debido a las heridas recibidas. Eran Mauricio y Gonzalo Vigil Grompone y solo recuerdo que en días escaparon a Suecia y mandaban fotos de su holgada vida en el país nórdico, en donde fueron rotulados como “luchadores sociales” mientras tanto, en Uruguay seguíamos intentando sobrevivir a aquella guerra sin cuartel.


En las casas se comentaba que aquello iba para largo porque dirigentes del MLN iban y venían de Cuba en busca de apoyo material y se comentaba que, con el apoyo de Fidel Castro, Cuba seria nuestro destino. Poco sabíamos acá de Cuba, más que bajo el pretexto de eliminar la dictadura de Batista, Fidel Castro había instaurado una nueva dictadura de corte comunista.
El 20 de junio de 1972, a pocos kilómetros de Pan de Azúcar, fueron encontrados los restos de Pascasio Báez Mena, peón rural que estaba desaparecido desde diciembre del año anterior.
Nuestros mayores decían que ese padre de familia había visto un refugio tupamaro y fue retenido meses hasta que los terroristas decidieron matarlo con una inyección de pentotal.
El terror cundió, todos estábamos en peligro y los niños seguíamos encerrados.
Ya se hablaba del Plan Hipólito por el cual el MLN ajusticiaría a quienes se manifestasen contra sus ideales y los ciudadanos de a pie vivían atemorizados.


Los Tupamaros eran implacables y muy poderosos económicamente ya que a los dineros de Cuba y la URSS le sumaban lo obtenido en sus robos y del pago de rescates.
Se supo que habían armado lo que llamaban Cárcel del Pueblo, un pozo inmundo en donde retenían a personas para pedir enormes sumas de dinero por su liberación.
Una mañana circuló la fotografía de un desnutrido joven de nombre Sergio Molaguero que permaneció meses retenido en ese pozo, torturado y maniatado por los terroristas con el fin de que su padre, un empresario de Santa Lucía cerrara su fábrica de calzado porque el sindicato de FUNSA pretendía conservar el monopolio del calzado.


Aterrados, los padres aumentaron nuestro encierro, ya nadie estaba libre de sucumbir a la barbarie del MLN que no mostraba piedad a la hora de ganar dinero y poder.
En mayo en 1972 las autoridades desbarataron la Cárcel del pueblo y recuerdo que la gente aplaudía en las veredas, felices de terminar con esa pesadilla porque todo método parecía licito para los terroristas y nadie estaba a salvo.


Luego llegó la larga dictadura y volvimos a salir a la calle.


Mientras tanto, los dineros de Fidel Castro forjaban la leyenda idealizada del tupamaro “idealista “y a aquellos asesinos sin escrúpulos, comenzaron a llamarlos “presos políticos”.
Miles de intelectuales fueron escribiendo un relato heroico, en nada emparentado con la realidad. Circulaba mucho dinero para alimentar la leyenda y se extendía la idea del “hombre nuevo» guevarista, mientras sonaban melodías apologéticas del horror, como la «Canción al hombre nuevo» de Daniel Viglietti, legitimando al terrorismo feroz como herramienta licita.


Hoy aquellos niños que vimos pasar parte de nuestra infancia detrás de los ventanales de nuestras casas, somos rehenes de una responsabilidad histórica fraguada por miles de intelectuales que nos transformaron de víctimas, a tributarios de nuestros verdugos.
Llevamos décadas viendo desfilar ante los medios a esas “víctimas”, o herederos de aquellas “víctimas” reclamando resarcimientos y privilegios, adoptando una postura altamente moralizante y creando la sensación de que no fueron protagonistas en aquel horror.


Para seguir reclamando, se han apropiado del pasado, lo han reinventado para victimizarse y silenciar a los miles de ciudadanos que fuimos las verdaderas víctimas de aquel terrorismo que nada tuvo de heroico y si tuvo mucho de criminal.
Llegó la hora de que, los que recordamos aquel infierno exijamos que cada cual tome su lugar en la larga fila de responsabilidades en aquel episodio, el más oscuro y triste de nuestra historia reciente.
Mercedes Vigil
 
"Mas vale ser aguila un minuto que sapo la vida entera".
 
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Muy buen relato que resume lo que es real. Lo digo porque viví de muy pequeño esa época (yo no me quede mucho en casa, que partidos se armaban en la calle !) y es como lo describió. Creo que es obvio el porqué a la población de esa época (la gran mayoría) no le importó mayormente el golpe de estado, a algunos les mosto un poco a otros ni eso y a otros les molesto un poco mas, otros lo deseaban (ciudadanos comunes cansados de los tupas).

Es muy cierto que al llegar la dictadura salíamos todos sin ningún tipo de inconveniente, salvo entre samana (muy por la noche) que podías caer en la "Racia" . En ese entonces tampoco había nada que hacer en la noche los días hábiles.
 
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CABALLOS DE TROYA

La gran idea de los Griegos para poder entrar en la ciudad de Troya, ha servido como imagen cuando alguien quiere significar, formas sutiles para que un enemigo, rival, oponente, como más guste llamar, usa estratagemas de engaño para convencernos de sus ideas.
Podríamos utilizar otro término más cercano como “trasbordo ideológico inadvertido”, que también nos podría ayudar para abordar este asunto que el Ejército promueve sobre el estudio del pasado reciente.


En este tema vamos a incursionar hoy, adelantando que como opinión que es, asumo sobre lo que escribo, no represento a nadie, ni soy voz de nadie, por lo cual todo lo que escribo me hago cargo y asumo esa responsabilidad.


El Comando General del Ejército decidió hacer un estudio sobre el tema, para formar e ilustrar sobre el pasado reciente a los oficiales más jóvenes con el objetivo además de modificar o adecuar los planes de estudio de la Escuela Militar, justamente sobre hechos del pasado reciente.
Pasado, que a 50 años de esos acontecimientos, sigue siendo polémico, ya que según quien cuenta la historia, con que perspectiva y análisis lo hace, o la carga de  subjetividades con que ya venga en su formación, hacen que las interpretaciones sean opuestas, de ahí que este capítulo sea tan difícil de cerrar.


El evento contó con la presencia de algunos actores conocidos, como condimento agregó, entrevistas que jóvenes oficiales tuvieron con protagonistas directos de la contienda.
Uno de los participantes fue el conocido y mediático historiador Gerardo Caetano, quien se dirigió a los Oficiales concurrentes al acto llevado a cabo en el Instituto Militar de Estudios Superiores.
Es sabido que el mencionado, no puede ocultar su preferencia ideológica hacia la izquierda, por lo que su visión obedece a quienes han defendido el accionar de los grupos guerrilleros.


Esto no se puede soslayar, ni es siquiera una interpretación caprichosa, ya que varios hechos avalan lo que decimos. Cuales por ejemplo? No haber condenado nunca en forma contundente la ilegalidad de un movimiento clandestino, con el propósito de tomar el poder por la lucha armada, según sus propias declaraciones y documentos.
Han querido justificar esos movimientos, describiendo situaciones sociales, carencias y una supuesta violencia institucional que ameritaba que alguien tomara ese camino. Desconocer que estos enfrentamientos eran parte de la propia Guerra Fría entre el mundo Socialista liderado por la ex URSS y el mundo libre, admitamos esa etiqueta, liderado por EEUU, cuyo enfrentamiento más visible se daba en nuestro continente, prendido fuego por el accionar de grupos guerrilleros con idénticos propósitos y similares matrices ideológicas.


Años después, hasta el mismo Fidel Castro confesó el apoyo económico y logístico brindado a estas causas, que los Caetano parecen ignorar siempre.
Los grupos subversivos, incluyendo al Partido Comunista, recibieron apoyo en armas desde el exterior, como aconteció cuando un carguero ruso descargó armas sobre las costas de Punta del Este, acercadas por una lancha de nombre Aldebarán, las cuales engrosarían el arsenal de su aparato armado, según propias declaraciones de don Esteban Valenti, quien en los últimos años confesó públicamente para que eran. A confesión de parte, relevo de pruebas, dicen los abogados.


 Aplaudir y justificar la votación, así como reparación económica a cientos de personajes cuyo mérito fue asesinar, robar, secuestrar, adoctrinar, así como sacrificar jóvenes, en post de una supuesta mejor vida llena de buenos propósitos.
Apoyar en ese sentido la ley de amnistía general e irrestricta, para perdonar y olvidar las tropelías cometidas por estos grupos clandestinos. 
Apoyar y colaborar, por dos veces, juntar firmas para realizar un referéndum, con el objetivo de derogar una ley, que siguiendo las más ilustres tradiciones orientales, pretendía dar vuelta la página sobre hechos trágicos que dividieron para siempre a los Orientales, desconociendo el principio siempre invocado de lo sagrado de un pronunciamiento popular que ratificó dos veces una ley. 


Caetano se despacha sobre los Oficiales presentes, con que no”carguen mochila de los terroristas de Estado” Pero don Gerardo, cual es la mochila? El Estado en 1971 con el Parlamento elegido democráticamente, decretó el “Estado de Guerra Interno”
Debería ser grave la situación y poco manejable, para que el sistema político adoptase esa postura, cuando se sabe que los grupos insurgentes no eran una super banda que la Policía no podía manejar.


Caetano ignora el espíritu y objetivos que guiaban estas revoluciones, en el afán de replicar lo acontecido en Cuba en 1959, con fundamentos claramente ideológicos sustentados en el marxismo y sus versiones soviéticas o chinas.
El Estado, al que Caetano y la izquierda ha impregnado con el adjetivo de terrorismo, no hizo otra cosa que aplicar sus legítimos mecanismos de defensa de las Instituciones y la población en general, ante el accionar de grupos armados, con estructuras militares, con cuantioso apoyo logístico desde el exterior, con una autofinanciación producto de millonarios robos, secuestros, chantajes, etc.


Que pretendía Caetano que hiciera el Estado ante esto? Que debería haber hecho ante secuestros de diplomáticos extranjeros? Qué medidas hubiera tomado ante demoliciones, ataques y ejecuciones en plena vía pública de autoridades civiles y militares?
Hay un alto grado de desconocimiento o ignorancia solapada, de como se organizaban y operaban los movimientos clandestinos.


Inspirados en elementos como el Che Guevara, un referente revolucionario que se basaba en consignas como que había que convertirse en una máquina de matar, ideas que motivaron e hicieron perecer a tanto jóvenes que soñaban que estaban cambiando el mundo, cuando en verdad sembraron terror y muerte.
Esa especie de mesianismo que impulsó a tantos movimientos guerrilleros a la misma vez en casi todo el continente, cree Caetano que eran grupos espontáneos que un día descubrieron injusticias y desigualdades y decidieron tomar las armas para ordenar el caos?


Visite West Point, la Academia Militar de EEUU y cuéntele a quienes han combatido con grupos terroristas, que apliquen políticas de diálogo, y que conversen amablemente para obtener información estratégica y vital en operaciones de guerra.
Porque se trata de eso don Caetano, acá hubo una guerra, así fue declarado por el propio parlamento, “Estado de Guerra Interno”. Y cuando hay guerra lamentablemente hay gente que muere.


Podremos discutir si pueden haber ocurrido excesos, seguramente los hubo, las FFAA ya lo reconocieron, cuando admitieron que se perdieron los puntos de referencia. Y si no se hubieran perdido, que hubiera sucedido?
Las FFAA no iniciaron la contienda, tampoco se habían preparado para afrontar una guerra irregular donde el enemigo puede ser cualquier persona, donde las organizaciones funcionan en forma compartimentada, por lo que obtener información, no solo es crucial, sino casi siempre urgente. Saber a quien van a secuestrar, donde será un próximo atentado, donde se pondrá una bomba, no son datos que se obtengan tomando un café.


Suena duro? Claro que si, muy duro, pero cuando los hombres se enfrentan, está en juego la vida, cuando se representa la Institución legal, a la cual las autoridades legítimas de la Nación le encomiendan combatir y derrotar a los grupos subversivos, no hay muchas opciones, el trabajo más sucio alguien lo debe hacer y en estos casos fueron las FFAA las convocadas.


El sistema político solucionó un problema grave, como hizo la Intendencia, salvando las distancias, cuando ante un paro de Adeom, le pidió al Ejército levantar la basura que inundaba la ciudad. En aquellos años no había quien pudiera combatir certeramente estos grupos cuando la policía fue claramente desbordada.


Pero Caetano pretende dar cátedra a los jóvenes oficiales haciéndoles creer que no deben cargar con una mochila de los supuestos terroristas de Estado del pasado. Estimado señor, usted está equivocado, nadie carga nada, porque si hay una mochila, es la que carga toda la sociedad, provocada por el accionar de los grupos sediciosos, la división profunda que su presencia trajo, abarcando a familias que nunca más se hablaron y una grieta que hoy persiste y que francamente es alimentada por interpretaciones como las que usted promueve.
No hay condena a los sediciosos, siempre hay una justificación, las muertes y salvajadas que hicieron, parece que siempre son de unos grados por debajo, casi inocentes, frente a las utilizadas por las fuerzas mandatadas para combatirlas.


Pretender acusar a las FFAA de ejercer acciones terroristas es temerario, por no decir canallesco, pero la izquierda ha machacado una y otra vez sobre esta idea hasta que se repite alegremente.
La paradoja es que a los verdaderos terroristas nunca se los nombra así, por lo tanto la condena siempre es para un solo lado.


Es una postura de clara inversión de papeles, una burda tergiversación de la historia, que es funcional como de costumbre, a los intereses y el relato generado por el Partido Comunista y sus aliados, más una larga lista de intelectuales, comunicadores, artistas, organizaciones, ONGS que conscientes o no, trabajan desde sus lugares fogoneando estas versiones.
Pienso que dentro del Ejército hay viejos soldados que pueden contribuir a aportar información, experiencia y un verdadero conocimiento sobre el pasado reciente.


Sería un error, cambiar versiones de lo que sucedió, por un afán de querer quedar bien, hacer buena letra o ser políticamente correcto, cuando los verdaderos responsables de lo sucedido nunca mostraron arrepentimiento.
El Ejército aplicó durante años una medida llamada “silencio austero”, cosa que dejó el camino libre para que se escuchara siempre las mismas versiones, se construyera ese relato sesgado que Caetano pretende poner en la cabeza de jóvenes Oficiales.


Las Academias Militares en el mundo, hablan y deben hablar de guerra, de enemigo, de combate, de heridos y muertos, de prepararse sicológicamente para poner su vida en juego, de cultivarse físicamente para resistir en todas las adversidades, a manejar armas que se utilizan para matar si se está en guerra, así como formarse intelectualmente sobre variados temas que hagan a los Oficiales, buenos conductores de hombres, así como profesionales preparados en todo y para todo.


Pero Caetano parece que sueña que en la Escuela Militar se den clases de pintura, crochet y que los jóvenes Oficiales así como los venideros, se desliguen del pasado, lo repudien, desconozcan y condenen a quienes tuvieron que enfrentar a un enemigo, que hoy puede haber mutado en sus métodos, pero nunca ha renegado o abandonado sus objetivos.


La Guerra Fría puede haber terminado, pero la Revolución hoy ha tomado la vía Cultural como un medio para divulgar su filosofía, habiendo desarrollado una clara hegemonía cultural, así como se ha valido de nuevos Caballos de Troya que ya no son de madera, son de carne y hueso y eso los hace más peligrosos. 
Daniel García


https://semanariocontexto.com/caballos-de-troya/
 
"Mas vale ser aguila un minuto que sapo la vida entera".
 
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