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Historias de la Aviacion Militar de Uruguay
#11
Heroica escapada del entonces Alf. Berisso
Textos: Prof. Mag. Daniel Torena

[Imagen: 20130622_Faucent006_NEW_zps9bf08148h%C2%...farman.jpg]

El 17 de marzo de 1913 se había establecido en “Los Cerrillos”, la primera Escuela de Aviación Militar del Uruguay, siendo también una de las primeras de América Latina.
La Argentina es del 10 de agosto de 1912 (comenzando sus vuelos en noviembre) y la de Chile de febrero de 1913. En cuanto a Brasil, la pionera es la "Escola Brasileira de Aviaçao" que se crea en 1913, pero ya 1909, Alberto Santos Dumont se encontraba realizando actividades aéreas.

En Europa solo Francia, Inglaterra y Alemania tenían escuelas militares de aviación con muy poco tiempo, mientras que Italia recién había empezado en esos años y en nuestro continente, la de mayor desarrollo eran la de Estados Unidos. En el resto del Mundo solo el Imperio del Japón, tenía inaugurada su escuela militar de aviación y era naval.
El hecho de tener una Escuela de Aviación de formación profesional, era un gran avance científico y tecnológico para nuestro país, donde había que desarrollar estudios además de las ciencias aeronáuticas y de la ingeniería/mecánica, como también lo eran las ciencias de la atmósfera y de la meteorología.

En 1913 el Mundo se preparaba para la guerra en Europa, entre las grandes potencias con dos bloques estratégicos bien definidos, siendo los imperios centrales de Alemania y Austrohúngaro, con alianzas militares con el Imperio Otomano y con Italia y Bulgaria por otro lado. En tanto el Imperio Británico y Francia (con sus dominios coloniales) y el Imperio Ruso, eran colosales. Bélgica por su lado, era aliada de Inglaterra y Serbia de Rusia entre otros.
En nuestra región había una clara influencia del Imperio Británico en lo económico, en especial en Argentina y Uruguay, mientras que en el área de la cultura, la influencia francesa hacía presencia y era admirada por la intelectualidad del Río de la Plata.
Nuestro país a nivel per cápita, era el segundo de Latinoamérica, después de Argentina, que era la sexta economía del mundo, llamada “la California del Sur”. En temas de educación (primaria, secundaria y universitaria), Uruguay era un país de referencia y líder en la región. Nuestras Fuerzas Armadas no quedaban atrás, los oficiales del Ejército mejor calificados realizaban sus estudios superiores de Estado Mayor en Francia, considerado uno de los mejores niveles en Europa, nivel comparable a las propias universidades francesas.

Nuestro país tenía ya una corriente marcada de inmigración, especialmente de origen europeo. Es así que encabezaban la lista por orden los españoles, luego italianos, franceses y en menor medida ingleses, irlandeses, suizos, alemanes, belgas y eslavos. En menor porcentaje llegaron de Asia menor y Europa Oriental, habiendo crecido de 300 000 habitantes a mediados del S.XIX a más de 1 000 000 a principios del S.XX.

Es por esa razón que el Estado Nacional, por intermedio del Ministerio de Guerra y Marina (actual Ministerio de Defensa Nacional), contrató a un instructor francés de nombre Marcel Paillette. En 1913 gobernaba en nuestro Uruguay el presidente José Batlle y Ordoñez, en una segunda y fecunda presidencia. La misma llevaba una política de Estado de grandes transformaciones sociales y educativas, de las más avanzadas si la comparamos con los estados de Europa de su época, por lo que era referente en América Latina. En tanto, en Canelones el Jefe Político y de Policía (máxima autoridad departamental) era Tomás Berreta, hijo de humildes inmigrantes italianos y un verdadero caudillo chacarero y popular en el Departamento.

La Escuela de Aviación de “Los Cerrillos” contó desde el principio con el apoyo de la población local y del gobierno departamental, visitando Tomás Berreta las instalaciones y siendo acompañado por el hijo del presidente Batlle, César Batlle Pacheco, un periodista muy entusiasta de los avances de la ciencia y de la aviación.
Su ubicación fue en el casco de la Estancia de Domingo Veracierto, que había vendido la mayor parte de su propiedad (unas 2300 hectáreas) al Ministerio de Guerra y Marina en 1912, para la Escuela de Aviación de “Los Cerrillos” y operaciones varias del Ejército Nacional. En esos años se realizaban reuniones y tertulias, en la casona de Veracierto que mantuvo unas 477 hectáreas de la antigua estancia, participando el mismo como anfitrión junto a su familia, recibiendo autoridades ministeriales y departamentales de Canelones. Las mismas estaban encabezadas por Berreta y el hijo del presidente Batlle, que junto al francés Paillette, se alojaban en las habitaciones de la casona. Su aspecto de un hombre de estilo, de vida elegante, muy francés que le gustaba viajar, la buena mesa y la música, no pasaba desapercibido.

Berreta fue la primera autoridad del Uruguay, en volar en un avión en “Los Cerrillos”, luego lo hizo César Batlle Pacheco, que lo publicó en el diario “El Día”. También fue publicado en la prensa de la antigua Villa Guadalupe, actual Canelones.
De los primeros 10 alumnos de la Escuela de “Los Cerrillos”, la mayoría eran del arma de Artillería del Ejército Nacional, de los cuales cuatro eran de Canelones, entre ellos el Capitán San Martín y los tenientes Alvarez, Ortiz y el Alférez Berisso. Este último, un joven hijo de inmigrantes italianos, que vivían en una chacra familiar, y en donde el mismísimo Berisso ayudaba a arar con bueyes y cultivar la tierra en la región de Piedras de Afilar, noreste del departamento canario.

Los alumnos de la Escuela, encabezados por Boiso Lanza y Berisso, querían con todo su espíritu patriótico independizarse del instructor francés y volar solos. Asimismo, tenían la intención de mantener la Escuela de alguna forma, ya que las autoridades del Ministerio habían expresado que no tenían intención de seguir con el contrato del francés debido a su costo, con el consiguiente cierre del Instituto.

[Imagen: 44840_153550461325417_153062431374220_49...0131_n.jpg]
Cesarel L. Berisso

Impulsados por las ideas de Boiso Lanza y Berisso en primer lugar, todos los alumnos de la Escuela estuvieron de acuerdo, de que había que probar de alguna forma que podían volar solos y demostrarlo a las autoridades nacionales y al público en general. Su intención era despertar el apoyo de la población civil del país. Era una maniobra muy arriesgada, ya que nunca habían volado solos.

Llegó el día donde la Historia se encontró con este hecho trascendente para la Aviación Nacional, un 22 de junio de madrugada, minutos antes del amanecer. El Alférez Berisso abordó el Farman y despegó mientras que Boiso Lanza lo hizo en el Bleriot, pero debido a problemas técnicos no logró despegar al no arrancarle el motor.
Era una muy fría mañana y con una niebla cerrada al amanecer, se dificultaba muchísimo la visibilidad. Era una época muy rudimentaria, donde se volaba sin instrumentos de navegación, ni radio y mucho menos paracaídas. Su vestimenta era un traje de cuero que realmente no protegía demasiado al piloto, y en donde su cabina no tenía cerramientos, por lo que volaban a cielo abierto recibiendo de frente el viento y el frío de aquel 22 de junio.

Según los documentos históricos, Berisso escribió que voló sobre un mar de nubes, con poca visibilidad al principio y mucho frío. Pudo sobrevolar para guiarse el Pueblo de “Los Cerrillos” y de allí dirigirse al Sur, guiado por los primeros rayos de luz de las primeras horas de la mañana. Una vez al llegar a Montevideo, divisó a la actual Facultad de Agronomía que era todo campo a sus alrededores y viró al Este con la intención de aterrizar en los campos de Carrasco. Luego de volar un poco más, divisó el mar y debajo de las nubes, pudo observar una playa, resolviendo aterrizar en ella. Era la playa de Malvín, donde tocó tierra después de volar 1 hora y 45 minutos.
En esos momentos Malvín era un lugar despoblado, habitado por lavanderas que vivían en humildes viviendas y secaban la ropa al sol, para llevar los lavados a las primeras casas señoriales del nuevo barrio de Pocitos y en especial en la actual zona del Parque Rodó y Bulevar Artigas hasta el Prado en carretas.

Donde aterrizó el joven Alférez el Farman era una extensa playa de arena, donde se entrenaban a los “pingos” (caballos de carrera del Hipódromo de Maroñas). Su tranquilidad, quedaba en manifiesto entre caballos, lavanderas y los pescadores de la zona, que se dirigían hasta la isla de la Gaviotas.
Fueron justamente estos vecinos de Malvín, que se aprestaron a auxiliar a joven Berisso y justamente esos caballos, que de tiro sacaron el avión al día siguiente.

Aquella hazaña fue un enorme hecho histórico para la Aviación Nacional y una demostración del coraje y determinación de los pilotos nacionales, que Berisso patrióticamente demostró que los orientales podían hacer cosas muy grandes, ante los desafíos de la ciencia y la tecnología moderna.

[Imagen: img_5db30d43f3.jpg]
“Dulce et decorum est pro patria mori”
 
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#12
¡Excelente información!
 
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