• ¡Bienvenidos a los Foros de Uruguay Militaria!
  • Por favor registrese para comentar y participar.
  • .
¡Hola, Invitado! Iniciar sesión Regístrate


Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
Las cañoneras de la Armada Nacional
#1
Cañonera General Artigas

Las cañoneras fueron los primeros buques de nuestra Armada específicamente construidos para servicios militares.: Fueron tres y se denominaron "General Artigas", "General Rivera" y "General Suárez" respectivamente.
Las tres naves, si bien con pequeñas diferencias en sus características, satisfacían requerimientos específicos nacionales, siendo aptas tanto para la navegación en el Plata como en el Río Uruguay, avalando el cambio en la política gubernamental en el tema naval. Durante 20 años las Cañoneras llevaron a cabo diferentes misiones de Guerra y de Paz

La primera cañonera adquirida por nuestra Armada fue construida en un astillero de Trieste que perteneciera en la época al Imperio Austro-Húngaro, incorporándose al servicio activo en diciembre de 1884 y se la denomino Gra. Artigas.
El 2 octubre de 1884 zarpa del puerto de Trieste con destino a Montevideo llegando el 9 de diciembre del mismo año.
La mision mas reconocida que cumplio la Gral Artigas fue el viaje a Paraguay trasladando la delegacion que iba a devolver los trofeos de guerra que nuestra nacion habia capturado a los paraguayos en la guerra de la Triple Alianza.[Imagen: 5_zpsz60udqkv.jpg]
 
Reply
#2
La cañonera "General Rivera" fue construida en Uruguay, específicamente en los Talleres de la Escuela de Artes y Oficios, siendo botado su casco en abril de 1884 luego de ser trasladada por las calles 18 de Julio y Sarandí hasta el Puerto de Montevideo .

La Gral. Rivera tenia 35,5 metros de eslora, 6,65 de manga; 4,30 de puntal y 3,30 de calado, con un desplazamiento de 241 toneladas. Estaba armado con 4 cañones Krupp de 95 mm y una ametralladora Nordenfeldt de 25 mm.

El viaje de instrucción cumplido por la "General Rivera", marco el primer pasaje de un buque de la Marina por el Estrecho de Magallanes.

Esta cañonera sufrió una explosión interna que la destruyo y hundió el 8 de Octubre de 1903. Casco de acero, Desplazamiento 300 tons, tripulantes 75, velocidad 12 nudos. Armamento un cañón de 5.9 pulgadas y otro de 2.4".
 
Reply
#3
(10-03-2015, 11:38 PM)Cabo Viejo escribió: La cañonera "General Rivera" fue construida en Uruguay, específicamente en los Talleres de la Escuela de Artes y Oficios, siendo botado su casco en abril de 1884 luego de ser trasladada por las calles 18 de Julio y Sarandí hasta el Puerto de Montevideo .

La Gral. Rivera tenia 35,5 metros de eslora, 6,65 de manga; 4,30 de puntal y 3,30 de calado, con un desplazamiento de 241 toneladas. Estaba armado con 4 cañones Krupp de 95 mm y una ametralladora Nordenfeldt de 25 mm.
   
El viaje de instrucción cumplido por la "General Rivera", marco el primer pasaje de un buque de la Marina por el Estrecho de Magallanes.

Esta cañonera sufrió una explosión interna que la destruyo y hundió el 8 de Octubre de 1903. Casco de acero, Desplazamiento 300 tons, tripulantes 75, velocidad 12 nudos. Armamento un cañón de 5.9 pulgadas y otro de 2.4".

Cañonera “General Rivera”
Una cañonera por la calle mayor

[Imagen: 1_zpspr5ubhzy.png]

Si algo faltaba para que así fuera, era que un barco “navegara” por 18 de Julio. Fue en años en que gobernaba Santos y que la Escuela de Artes y Oficios disciplinaba jóvenes con problemas de conducta. Allí, en la calle 18 de Julio entre Yaro y Caiguá (Tristán Narvaja y Eduardo Acevedo actuales), se construyó la cañonera “General Rivera”. Una vez terminada, en marzo de 1884, el problema era resolver cómo se la botaba al mar. Dice el escritor-cronista José Ma. Saldaña: “El peso de 2.000 quintales de la mole, algo así como 92.000 kilos dará idea de que el transporte no era problema del todo simple”.

Reconstruyendo el extraño episodio, agrega: “Quedó resuelto que el barco resbalaría por tablas extendidas sobre una doble fila de durmientes de madera dura, traccionado a fuerza humana, redoblada por adecuados cabrestantes”. El 10 de Marzo, “los alumnos de la Escuela, dieron principio a la tarea de accionar los cabos, y frescos y entusiastas, doblando la esquina 18 de Julio, arrastraron la cañonera, dejándola frente mismo a la entrada del establecimiento”.
“Como no podían ser solamente los muchachos escolares los realizadores de la proeza del transporte de aquellos casi 100 mil kilos, a contar del día 12 entraron a meter hombro los soldados de la fuerza de guarnición, turnándose los batallones”.

[Imagen: 2_zps3xkugkf2.png]

“El 11 se traspasó la calle Gaboto y el 12 se hizo otro tanto con la de Magallanes”.
“El 12 estaba el casco frente a la Plaza de los Treinta y Tres”.
 
“Soldados vestían uniforme de brin, con las amplias bombachas almidonadas, características de entonces”.
“Tomó el primer turno militar un plantel de 100 hombres de 5° de Cazadores. Santos ni en ese detalle quizo dejar de lado su predilección por el cuerpo de infantería que había sido el suyo y continuaba considerando como tal…”.
El caso es que el sábado 15 llegan a la esquina de 18 y Médanos, donde estaba la casa residencia del Dr. Francisco Vidal, ex-presidente de la República, a la que había accedido por sus vinculaciones con el santismo. “Al enfrentarla, se izó la bandera nacional en el mástil de honor de la cañonera, prorrumpiendo los soldados en estrepitosos y adecuados vivas”.

“El doctor Vidal respondiendo al honor, quiso que los oficiales tomaran una copa en su casa y que la cerveza corriera abundantemente entre la gente de tropa”.
“Mientras tanto, y desde el primer día, la novedad de aquella travesía terrestre, había cundido por todas partes y la calle 18 de Julio ofrecía un aspecto de inusitada animación que se prolongaba hasta altas horas de la noche”.
“Además, detalle interesante, fueron muchas las personas que quisieron darse el gusto de tirar un poco de los cables y algunas también las que rodaron por el suelo, en las repetidas veces que aquellos reventaron de improviso”.
“Pasábase por un período de seca prolongada y un calor no común a esa altura de la estación, hacía más penosa la tarea del alumnado de la escuela y de los milicos en aquel principio de otoño del 84″. Algún día, hubo incluso que suspender la tarea, a raíz de la excesiva temperatura.
[Imagen: 3_zpsflfeeajn.png]


El día 18  se llega frente a la casa del presidente Santos. “La banda de artillería, instalada en la cañonera, hizo sentir marciales acordes mientras el aire se llenaba de cohetes voladores. Santos, acompañado del general Pagola, jefe de Estado Mayor salió al balcón, teniendo para los muchachos de la escuela y los soldados, palabras de aliento y de saludo, que ellos contestaron con grandes aclamaciones”.
“En el piso bajo de la residencia presidencial estaba preparando un almuerzo. Cuando éste concluyó Santos mismo dio la señal de recomenzar la cinchada”.

[Imagen: 2_zpssozbbw30.jpg]

Llegando a la plaza Independencia, “la banda de la Escuela de Artes dio una gran retreta nocturna, con quema de fuegos de artificio”.
“Siendo las calles de la ciudad vieja tan estrechas, se adoptaron, antes de embocar en la calle Sarandí algunas precauciones elementales: los arcos de la iluminación a gas, que corrían de un frente al otro, fueron quitados y se prohibió extender los toldos de los comercios”. Algún roce en las paredes, las protestas de las empresas de tranvías por los perjuicios sufridos debido a la interrupción del tránsito, las especulaciones acerca de dinero gastado en maderas, cadenas, cuerdas y sebo; sumadas a la curiosidad y algarabía de la gente, acompañeron el paso de la “General Rivera”.

[Imagen: 2_zpsx3flnkpo.png]

La odisea terminó en el varadero de Gounouillou, donde fue botada al mar, previo un almuerzo dado a las escuadras del 1° de Cazadores, que remató la faena, por la Comandancia de Marina. “La ceremonia de la bota dura quedó un poco oscurecida, pues precisamente en esos días se produjo en el departamento de San José una especie de levantamiento militar que concentró hacia otro lado la atención pública”.
Navegó hasta 1903, año en que se fue a pique, estando anclada en la bahía, a raíz de una explosión que dejó varios muertos y heridos como saldo. Casi como un símbolo del primer empuje disciplinador, cayó abatida cuando se abría paso la segunda modernización.

La Malbienquerida Montevideo (Ana Ribeiro)

[Imagen: 4_zpsxhv2hyob.png]

Tripulacion formada a bordo

[Imagen: 5_zpswdrjshoa.png]

Estado en que quedo despues de la explosion
“Dulce et decorum est pro patria mori”
 
Reply
#4
Cañonera “General Suarez”

[/url][url=http://s1168.photobucket.com/user/Artiguista/media/2_zpsnh1sohtn.jpg.html][Imagen: 2_zpsnh1sohtn.jpg]

La "General Suárez" cañonera francesa llamada "Tactique" que estaba en estación en El Plata fue adquirida en 1886 habiendo sido construida en 1863 en Cherburgo.
El gobierno Uruguayo le introdujo algunas reformas; media 43,5 mts de eslora; 6,25 de manga; 3.62 de puntal y 2,57 de calado, con un desplazamiento de 365 toneladas. Su armamento principal original constaba de dos cañones de bronce de avancarga, reemplazados por cuatro cañones Krupp de 75 mm y 4 ametralladoras Nordenfeldt de 25 y 11 mm. Tripulacion 57 plazas y una velocidad de 9 nudos.

La General Suarez como Buque Escuela de Marineros. En varias oportunidades las cañoneras fueron base para la instruccion de materias náuticas.  En 1915, cuando hacia ya años que estaba fuera de servicio activo, la General Suárez, ya sin maquinaria ni calderas, fue acondicionada como escuela de Grumetes.

Las tres naves Gral, Rivera, Suarez y Artigas, si bien con pequeñas diferencias en sus características, satisfacían requerimientos específicos nacionales, siendo aptas tanto para la navegación en el Plata como en el Río Uruguay, avalando el cambio en la política gubernamental en el tema naval. Durante 20 años las Cañoneras llevaron a cabo diferentes misiones de Guerra y de Paz.

 El viaje de instrucción cumplido por la "General Rivera", marcando el primer pasaje de un buque de la Marina por el Estrecho de Magallanes; la misión diplomática llevada a cabo por la "General Artigas", al devolver los trofeos bélicos obtenidos por nuestras tropas en la guerra de la Triple Alianza, a la hermana nación del Paraguay; la tarea que como Escuela de Grumetes cumple la "General Suárez" (luego de ser radiada del servicio activo), son ejemplos aislados pero probatorios de la polifacética tarea cumplida por nuestra primera escuadrilla organizada. Finalmente fue usado como buque de entrenamiento en 1919 y desguazado en la decada de 1920.

[Imagen: 0_zpsmvbbzuwy.jpg]

[Imagen: Cniera%20Suarez_zps6tqvleq5.jpg]

http://www.histarmar.com.ar/index.htm
“Dulce et decorum est pro patria mori”
 
Reply
#5
Aviso de Guerra "Orienta”
http://www.histarmar.com.ar/AcademiaUrug...ental-.htm

[Imagen: 0_zpsrb4ya8ov.jpg]
Por  PEDRO R. BARREIRO  Publicado en Ciclo de Conferencias año 2012
RESUMEN

            El yate a vapor “Orienta”, adquirido por la República Oriental del Uruguay en 1908, protagonizó una novelesca travesía para su traslado desde Nueva York a Montevideo, y prestó servicios como buque del Resguardo, aviso y cañonero de la Armada Nacional, con el nombre de “Oriental”.  Había sido construido en un afamado astillero de Nueva Jersey y fue botado en 1901, por encargo de Mr. Edward R. Ladew, un acaudalado industrial neoyorquino.



            Homero  Martínez Montero en su libro “Armada Nacional. Estudio Histórico Biográfico” mencionó la posibilidad de que el “Orienta” hubiera sido construido para ser usado como cañonero por México o Panamá.  Se ha podido determinar que prestó breves servicios (1905 - 1906) como patrullero en la naciente Marina de Guerra de Panamá, bajo el mando de un pintoresco personaje de nacionalidad estadounidense, el Capitán Thomas T. Lovelace, antes de retornar a Nueva York.



 El Teniente de Navío Homero Martínez Montero, en su libro “Armada Nacional. Estudio Histórico Biográfico, especulaba que el yate a vapor Orienta podía haber sido encargado al astillero de Lewis Nixon por el gobierno mexicano para ser usado como patrullero fluvial y que se rechazó por no haber alcanzado la velocidad de 22 nudos estipulada en el contrato. O bien que podía haber sido un encargo del gobierno de Panamá, para usarlo como cañonero.



A finales de 2008, cuando terminé de escribir el libro “Cañoneras y Cruceros” que se publicó en marzo del año siguiente, había logrado comprobar y documentar que el yate a vapor Orienta adquirido en 1908 por el Gobierno uruguayo y que sirvió en nuestra Armada como cañonero, rebautizado “Oriental”, había sido botado en 1901 en el Crescent Shipyard de Elizabethport, Nueva Jersey, que pertenecía entonces al famoso arquitecto naval Lewis Nixon.  Este yate Orienta fue mandado construir por un magnate neoyorquino, Mr. Edward R. Ladew, miembro al igual que otros miembros de su familia, del New York Yacht Club.

Edward Ladew había quedado a cargo del negocio familiar, una fábrica de cintas de cuero de uso en la industria y que también proveía al Ejército norteamericano de accesorios de cuero tales como correas portafusil y vainas de bayoneta, e instalado un planta industrial en Glen Cove (condado de Nassau) así como una amplia y lujosa casa de campo llamada Elsinore Stock Farm (condado de Oister Bay Town) –ambas en Long Island- donde según el Censo Federal del primero de junio del año 1900, vivía junto a su esposa, sus dos hijos (Harvey y Elise), su suegra y más de 20 sirvientes (incluyendo cuidadores para las vacas lecheras).



Según la nota periodística sobre la botadura del Orienta, aparecida en el periódico Frank Leslye’s Weekly Illustrated Newspaper Nº 2.388 del 15 de junio de 1901, Mr. Ladew había encargado la construcción de este yate para viajar rápidamente entre la ciudad de Nueva York y sus posesiones en Glen Cove, en un medio de transporte lujoso pero de dimensiones que minimizaban el número de tripulantes y el consumo de carbón.  Esta nota periodística la obtuve de un microfilm de la hemeroteca de la Biblioteca Pública del Estado de Nueva York, merced a la gentileza del Sr. José Abelar, un uruguayo residente en Nueva York.



Salvo el casi surrealista traslado del Orienta desde Nueva York a Montevideo, plagado de peripecias, que es bien conocido a través del relato escrito por el Comandante de la misión, el Alférez de Navío Eduardo Mario Sáez, que insumió desde el 6 de febrero de 1908 hasta su llegada al puerto de Montevideo el 13 de setiembre del mismo año, se sabía poco sobre este barco.

La Sra. Anne Cowe, responsable de la biblioteca del Lloyd Register de Londres, nos proporcionó una fotocopia de la edición 1903-1904 del Lloyd Register of Yatchs, página 870, que consignaba los siguientes datos acerca del Orienta:

 [Imagen: 2.jpg]

 

Número de orden en ese Registro

1.016

Número oficial del barco

155.415

Letras del código de señales

K. Q. V. L.

Construcción

L. Nixon en Elizabethport, USA, en 1901

Desplazamiento bruto

88 tn

Eslora

101 pies 5 pulgadas (30,9 m)

Manga

12 pies (3,66 m)

Calado

5 pies (1,52 m)

Máquina

Triple expansión (cilindros de 10, 15 y 25 x 15 pulgadas)

Registro

Larchmont (Nueva York)

Bandera

Estados Unidos de América

Propiedad

E. R. Ladew(domiciliado en 159 East Houston Street, Nueva York)



 Este yate, con los mismos datos, también aparece en la pág. 885 de la edición 1905-1906, con el número de orden 993. Desaparece de los registros del Lloyd a partir de esta edición, sin aclaración de causa.

Era a vapor, como se ha dicho, con una hélice, de cubierta corrida (flushdeck), el casco de acero inspirado en un modelo de bote torpedero,

A principios de este año de 2011, encontré informaciones adicionales, que confirman que en 1905, el Orienta fue adquirido por la recién nacida República de Panamá, para ser usado como guardacostas.

La primera de esas informaciones proviene de un artículo en el New York Times de fecha 13 de abril de 1901 (es decir, un poco antes de la noticia del Frank Leslie’s Weekly mencionado).   Este artículo del Nwe York Times establece que: “… el nuevo yate de acero que se construye para Edward R. Ladew en el astillero Nixon de Elizabeth Port en Nueva Jersey, se aproxima a su finalización. Se dice que este barco será muy veloz, para ser usado especialmente por el señor Ladew en el cruce entre su casa de campo en Glen Cove y la ciudad de Nueva York ...”.

El segundo artículo de prensa encontrado recientemente corresponde al New York Times del 4 de abril de 1905.  La nota es bastante extensa y aclara que el “… buen barco Orienta …” representará a la joven república en el mar, que será armado con cañones en el puerto de Colón y se lo destinará a vigilar la costa atlántica del Istmo, con el objeto de reprimir a los contrabandistas y llamar al orden a las tribus de indígenas que realizan correrías por el litoral.

Más adelante establece que el presidente panameño Amador designó como Comandante del Orienta al Capitán Thomas T. Lovelace, originario de Kansas City, del que se dice, en Panamá ya es saludado como “El Almirante”. Agrega que Lovelace tiene experiencia en la navegación en los ríos tropicales y la costa del Caribe, durante la reciente guerra entre Colombia y Panamá.

El propio Capitán Lovelace declara que el Orienta ha sido provisto de un mástil militar, de un reflector de 2.000 bujías y un aparato de comunicaciones inalámbricas De Forest con el que se piensa enlazar con las estaciones de Colón y Bocas del Toro. En cuanto al armamento, que se instalaría a su llegada al puerto de Colón, consistirá en dos cañones automáticos Hotchkiss y dos ametralladoras Maxim, remanentes de la guerra con Colombia.

La noticia también aparece en la página 6 del Daily Chronicle de Spokane, Estado de Washington, de la misma fecha, bajo el título: “… PARA VIGILAR A LOS CONTRABANDISTAS…”  comienza diciendo “… El yate a vapor Orienta patrullará la costa de Panamá …”.

Cinco días más tarde, 9 de abril, el New York Times vuelve a ocuparse del Orienta, en un artículo que titula; “… LA MARINA MÁS PEQUEÑA DEL MUNDO Y SU COMANDANTE …”.  Es una nota extensa y muy interesante, que se concentra fundamentalmente en los antecedentes y la personalidad de su comandante y que incluye varios dibujos que ilustran al yate Orienta y las anteriores andanzas de Lovelace.

Respecto al yate, se establece había sido construido para E. R. Ladew del New York Yacht Club, pero que tras ser botado en 1901 y ser sometido a las pruebas de entrega, no cumplió con la velocidad requerida en las especificaciones, por lo que desde entonces permanecía a la espera de un nuevo propietario. Y que si bien sus 20 nudos no alcanzaban el estándar de los yates de lujo, podía ser considerado un “galgo del océano” en su nuevo papel de guardacostas porque no había barcos de las naciones vecinas a Panamá, capaces de desarrollar siquiera la mitad de esa velocidad.

Se informa que las 450 millas de costa de Panamá sobre el Atlántico estaban a merced de los contrabandistas procedentes de Jamaica, que extraían ilegalmente caparazones de tortuga y cocos. En el caso de esta fruta, el New York Times indicaba que únicamente en el año 1904 habían salido 7 millones de unidades solamente desde la región de San Blas, entre el puerto de Colón y la desembocadura del río Atrato (en Colombia), sin que el Gobierno panameño hubiera recibido ningún ingreso por los mismos.

Después el artículo se dedica a presentar al Capitán Thomas Lovelace, asignado por el gobierno de Panamá para comandar al Orienta, lo que lo coloca en la curiosa posición de oficial al mando de un pequeño barco que constituye la totalidad de las Fuerzas Armadas de la nueva república.

Se destaca la aventurera trayectoria del Capitán Lovelace, al principio como ingeniero de máquinas en un barco carguero que operaba entre los puertos de Colón y Cartagena, cuando estableció buenas relaciones con los indios de la costa de San Blas sobre los que por entonces, el gobierno colombiano prácticamente no tenía autoridad efectiva. Dados sus habilidades marineras y conocimiento de los aborígenes, al desatarse un movimiento insurgente el Gobierno de Colombia le asignó la tarea de llevar comunicaciones oficiales, arriba y abajo por el río Magdalena, donde se habían concentrado las operaciones armadas, tanto que la navegación podía realizarse únicamente al amparo de la noche. En este período, Lovelace también participó en la defensa de la ciudad de Santa Marta, estrechamente asediada por los revolucionarios.

[Imagen: image006.jpg]

Tras sus servicios en tiempos de la revolución, el Capitán Lovelace aceptó una nueva tarea encomendada por el Gobierno de Colombia: la de exterminar los caimanes del río Magdalena. Y dice el periodista de New York Times que lo hizo con tanto éxito que todavía en la época de aparición de ese artículo de prensa (1905) los nativos de las orillas del Magdalena, cuando veían a uno de esos animales durmiendo en la ribera lo amenazaban gritándole “… ¡Lovey Lassey! …”.

El estadounidense declaró que durante tres años cumplió ese encargo del gobierno colombiano, con el apoyo de numerosos nativos de la región que trabajaron a sus órdenes, y que en ese lapso mató a unos 125.000 caimanes.  Aclara que antes de su labor de exterminio, era normal que en el Magdalena y sus meandros, entre 200 y 300 personas murieran anualmente por los ataques por estos saurios.

En el mes de mayo de 1905 vuelven a aparecer noticias en la prensa norteamericana, respecto al ORIENTA y su compra por parte del Gobierno panameño.



 [Imagen: image008.jpg]

 El día 18, Los Ángeles Herald, publica un cable de Associated Press fechado el día anterior en la ciudad de Nueva York, titulando: “… PANAMÁ INICIA ARMADA ... HACE MODESTO COMIENZO CON LA COMPRA DE YATE A VAPOR POR 30.000 DÓLARES …”.  Informa a continuación que las autoridades de la República de Panamá se hicieron cargo del Orienta en un astillero del sur de Brooklyn –debe tratarse del Morse Iron Works Company- y que se procedió al afirmado del pabellón panameño en el yate, izándolo el Secretario de la Legación Carlos Arocemena, tras lo cual se sirvió un almuerzo de gala.

Tres días más tarde, en el NEW YORK TIMES se publica una nota bajo el título: “…LA MARINA DE GUERRA DE PANAMÁ PRONTA PARA SUS TAREAS …”.  Se acompaña con tres fotografías de respetable tamaño:

·         a la izquierda del observador, se ve al Capitán Tomas Lovelace en la cubierta del Orienta, apoyado en el proyector lumínico, y a la derecha el Secretario de la Legación panameña en Washington, Carlos Arocemena.

·         en el centro a algunos tripulantes del Orienta junto a varias personalidades que asistieron a la ceremonia de afirmado del pabellón,

En esa nota periodística, el Capitán Lovelace declara que le habían causado asombro las noticias respecto a que el Orienta no hubiera alcanzado la velocidad de diseño en las pruebas de entrega, pero que al revisarlo constató que por haber sido construido durante la huelga de los maquinistas del año 1901, 340 de sus 785 tubos del condensador estaban obstruidos con tapones de madera introducidos a golpes de mazo y que la mayor parte de los tubos de la caldera Mosher también habían sido saboteados.

El Capitán Lovelace también declaraba que en su primer viaje de prueba tras su compra, el yate había alcanzado fácilmente la velocidad de 18 nudos y que antes de partir hacia el puerto de Colon planeaba sustituir la hélice original de 53 pulgadas por otra de 72 pulgadas, con lo que esperaba que el yate lograra dar 22 nudos.

Respecto al armamento, el artículo periodístico indica que los cañones Hotschiss de 3 pulgadas, automáticos, de tiro rápido previstos se instalarán a proa y a popa, mientras que las ametralladoras Maxim irán a cada lado del puente.

En la página 7 de su edición del día 30 de junio de 1905, el The Miami Metropolis, del Condado de Miami Dade, Estado de la Florida, anuncia (nos parece que con un poco de sorna) la presencia de: “… LA TOTALIDAD DE LA FLOTA DEL GOBIERNO DE PANAMÁ EN PUERTO …”.  Después aclara que dicha flota amarrada al muelle de la ciudad, está compuesta por un único pequeño barco, el Orienta, que llegó a la hora 11.15 procedente de Nueva York.  Informa que está al mando del Capitán Thomas Lovelace, que viaja abordo junto a su esposa, que su destino es el puerto de Colón y que su comandante es conocido en Miami por haber viajado a la misma, años antes, al mando del yate Whisper.

Las siguientes referencias que encontramos sobre el yate Orienta, corresponden a algunas comunicaciones del Dr. Paul Osterhout, quien oficiaba de cirujano asistente interino del Servicio de Salud Pública y Hospital de Marina de Estados Unidos en el puerto panameño de Bocas del Toro, donde tenía importantes instalaciones la empresa norteamericana United Fruit (la actual Chiquita Brands).



El 16 de agosto de 1905 el Dr. Osterhout fecha en Bocas del Toro una carta dirigida al Cirujano General de dicho servicio en Washington, sobre la epidemia de fiebre amarilla que se está desarrollando en ese momento en ese puerto. Digamos que entre los años 1902 y 1911 el Cirujano General del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos fue el Contraalmirante Dr. Walter Wyman, quien tuviera gran protagonismo en la creación de la institución que tras algunos cambios de denominación a lo largo del tiempo, actualmente se conoce como Unión Panamericana de la Salud.  Las funciones de cuarentena del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos alcanzaban además del territorio continental de la Unión, a estaciones en Hawaii, Cuba, Puerto Rico, Canal de Panamá y las Filipinas.

En el mencionado oficio, el Dr. Osterhout menciona y amplía un reporte, enviado por cable el día anterior, sobre los casos de fiebre amarilla que ha observado y afirma:  “… creo que la fuente de infección es detectable con la aparición en este puerto de un pequeño vapor que vino desde Colón, creo que el 27 de julio de 1905. Tuvieron un fogonero de ese barco enfermo durante la noche del 28 de julio. Me llamaron a verlo a las 9 p. m. el día 29. este barco (“Orienta”) llegó aquí desde Colón al mediodía el 30 de julio y he escuchado que desembarcaron al fogonero con fiebre amarilla a su llegada al puerto pero no es oficial, yo lo ví hacia el 3 de agosto ...”.

Hay una nueva carta del Dr. Osterhout al Cirujano General en Washington, fechada el 23 de agosto de 1905, donde reitera su convicción de que el origen del brote de fiebre amarilla en Bocas del Toro se originó a partir del desembarco de un tripulante del Orienta que venía aquejado de la enfermedad. Dice en esa carta:  “… Hasta el momento creo que no hay duda de que la infección se introdujo desde Colón por el pequeño vapor ‘Orienta’ fletado por el gobierno de Panamá como Guardacosta de la Aduana y el fogonero de este barco fue tomado por la enfermedad en ese puerto. Yo sospecho de este caso desde que lo vi. Este buque fue anclado en tres lugares diferentes en la ciudad, pero su estancia más larga fue en los galpones de carbón adyacentes a la sala de máquinas de United Fruit company (conocido localmente como Macca Hill) ...”.

El 8 de febrero de 1906, el Dr. Osterhout envió una carta al Dr. White, responsable del Servicio de Salud Pública norteamericano en la ciudad de Nueva Orleans, a cargo de la lucha contra las epidemias en esa ciudad puerto del Estado de Luisiana, informándole sobre la situación en Bocas del Toro y reafirmando su convicción de que el brote del año anterior en ese puerto panameño se produjo a raíz de la llegada del Orienta con un tripulante infectado abordo.

Puede señalarse como hecho curioso que en esta última comunicación, el Dr. Ostrhout menciona varias veces al barco del que nos estamos ocupando, con el nombre de “Oriente” y no “Orienta” como sí lo llamara en las cartas anteriores.

No encontramos nuevas referencias al Orienta hasta la edición del The Evening World de Nueva York, de fecha 9 de junio de 1906, el que informa:  “… EL YATE ORIENTA DE REGRESO …”.    Al día siguiente, una pequeña nota en el New York Times registra la noticia del retorno del Orienta a la ciudad de Nueva York, con un título muy parecido: “… EL YATE ORIENTA DE REGRESO DESDE PANAMÁ …”

Las siguientes menciones al Orienta que hemos podido ubicar recientemente, son referencias marginales insertas en las noticias que refieren a los preparativos de un viaje alrededor del mundo del yate Taormina.  Esas referencias que encontramos son del New York Times de fechas:

·         27 de enero

·         30 de enero

·         1º de febrero

·         5 de febrero y

·         6 de febrero de 1907.

Estas menciones se deben a que al mando de esta expedición, volvemos a encontrar al Capitán Thomas T. Lovelace. Las notas de prensa que informan sobre los preparativos del viaje, se extienden en los antecedentes de Lovelace, en especial sus andanzas en Colombia, Panamá, Guyana y Jamaica, así como su período como Almirante de la Marina panameña y comandante del guardacostas Orienta. Reiteradamente, la prensa estadounidense lo define como un “moderno filibustero”.

Entre los preparativos de Lovelace para el viaje del Taormina, hizo construir un motor auxiliar que funcionaba indistintamente a nafta o a kerosene, y un globo aerostático encargado al montgolfier estadounidense Evans.  Con lo que nos enteramos que Lovelace también era un aeronauta, que practicó el vuelo en globos de aire caliente, dirigibles de armazón rígida y en los primeros aeroplanos, habiendo colaborado con los hermanos Wright.

Los aprestos del Taormina, entre los que se incluía la provisión de una pieza de artillería, armas individuales y municiones, junto a la anterior participación de Lovelace en guerras civiles sudamericanas, hicieron que funcionarios de su Servicio Secreto del Gobierno de Estados Unidos revisaran el yate, pensando que podría encubrir un proyecto de intervención en los asuntos internos de algún país de la región.

Las autoridades estadounidenses prohibieron a Lovelace, hacerse a la mar en el Taormina, El Capitán Lovelace se embarcó entonces en un barco de pasajeros, con destino a Kingston, Jamaica, donde planeaba volver a abordar al Taormina para retomar el mando de la expedición.

El yate abandonó Nueva York al mando del primer oficial James Lawrence McPherson. Éste era un veterano de la guerra hispano-norteamericana, donde había servido como timonel en el crucero protegido USS Boston y por cuya participación figura en las listas de quienes fueron condecorados con la Medalla de Manila o Medalla de Dewey.

Dos menciones periodísticas (de los días 5 y 6 de febrero de 1907) informan sobre la vuelta a puerto del yate Taormina, después de haber experimentado dos colisiones en medio de una tormenta de nieve y niebla y estar a punto de hundirse aguas afueras de Tompkinsville.

Cuando un fuerte terremoto asoló Kingston el 14 de enero de 1907, que destruyó buena parte de la ciudad y causó entre 800 y mil muertos, Lovelace fue rápidamente enviado desde Nueva York en el vapor alemán Prinz Joachim para registrar los daños mediante fotografías aéreas capturadas desde un globo, por encargo de las universidades de Chicago y de Berlín.

También hay noticias de la caída al río Hudson, de un avión Ludlow Aeroplane No. 12  tripulado por Thomas T. Lovelace, el día 21 de agosto de 1907, siendo rescatado por el remolcador Potomac.

Posteriormente hay menciones a Lovelace en la prensa, registrando el accidente del globo aerostático que este aeronauta exhibía en ocasión de la Feria Franco-Británica del año 1908 en Londres.  La explosión ocurrió junto a un hangar, el 14 de abril de ese año en momentos en que se cargaba de gas el artefacto y debido a la imprudencia de uno de los espectadores, que ignoró la prohibición de encender un fósforo en las inmediaciones. A raíz del incendio del globo y las escenas de pánicos subsecuentes, fallecieron al menos dos personas (una de ellas la asistente de Lovelace, Sra. Blanche Hill) mientras que este y varios más resultaron heridos.

En 1909, organizó la expedición aerofotográfica a Kenya financiada por el millonario William Dickson Boyce, pensada para recorrer parte de África, con la participación del fotógrafo George Lawrence, el dibujante del Chicago Tribune John McCutcheon y el naturalista Carl Akeley.

La última mención que ubiqué es una entrevista a Lovelace aparecida el 14 de enero de 1931 en el diario Daily Gleaner de Jamaica, llegado al puerto de Kingston el día anterior en el vapor de pasajeros Husvik, procedente de la Guayana Holandesa, donde había organizado una empresa para la pesca de tiburones.

En esa entrevista el aventurero norteamericano recuerda su anterior visita a Kingston al mando del guardacostas Orienta bajo bandera panameña, cuando lo llevaba de regreso a Nueva York y menciona que allí lo compraría después el gobierno uruguayo.
Para finalizar, el Daily Gleaner destaca otra faceta del Capitán Lovelace: la de poeta, y reproduce un par de poemas de su autoría.
“Dulce et decorum est pro patria mori”
 
Reply
#6
Cañoneras “ TANGARUPÁ, CHAPICUY y YAGUARI"

[Imagen: Tangarupax6.jpg]

Estas cañoneras  fueron construidas por los astilleros de Montevideo del Sr Guillermo A. Harley , por cuenta y orden del Gobierno uruguayo en el año 1896  con destino a la armada oriental, para el patrullado de los río fronterizos.
             Su velocidad normal era de 11 ½ millas por hora estando artilladas con una ameltralladora “Nordenfelt” y un cañón revólver de 37 mm.-
             Prestaron servicios durante varios años en la Armada Uruguaya, hasta que por mal estado de su casco y máquinas fueron radiadas del servicio
“Dulce et decorum est pro patria mori”
 
Reply
#7
Una piedra y el recuerdo de un viaje…

Una piedra y el recuerdo de un viaje…
o de cómo pequeños objetos se pueden vincular con grandes acontecimientos de nuestra historia.
[Imagen: unnamed.jpg]
Piedra con inscripción manuscrita perteneciente al Teniente Coronel Antonio Ginori1
6,3 x 3,8 x 2,2 cm
Colectada en 1884
MHN carpeta 2247 "Archivo y diversos objetos que pertenecieron al Coronel Antonio Ginori". 
Antecedente carpeta 2246. Donación Familia Ginori-Fraga (noviembre 26 de 1948).


Introducción
Inventariando el contenido de algunas cajas con acervo en el taller del museo, nos encontramos hace un tiempo con una pequeña piedra de color gris azulado oscuro. Lleva en una de sus caras la etiqueta correspondiente con los datos de inventario. De ella se desprende que formó parte de una donación ingresada en 1948 junto a un gran número de objetos, pertenecientes al Teniente Coronel Antonio Ginori: prendas de uniformes militares de gala, charreteras, espolines, fajas rematadas por borlas con el escudo nacional bordado en realce, banderas y cintas conmemorativas. Años después de su muerte, sus descendientes decidieron entregar sus pertenencias al Museo Histórico Nacional. Lo que en realidad donaron no fueron objetos, sino huellas de su existencia, testimonios materiales de  vivencias y experiencias, de un derrotero vital. Y entre ellas, esta roca, que podemos incluir entre los objetos que tuvieron significación únicamente para su propietario. Pero los datos que Antonio Ginori consignó en la etiqueta manuscrita pegada en la piedra, vinculan este objeto, a primera vista totalmente nimio, con un acontecimiento importante en la historia de la marina uruguaya: “Recuerdo del viaje a Maldonado el día 10 de Agosto del año de 1884, cuando se estrenó la cañonera Gral. Rivera.”


[Imagen: image7.jpg]

La etiqueta una vez retirada de la piedra para su tratamiento y posterior reintegración a la misma.


Y aquí comienza la historia. Porque, afortunadamente, aquellas cosas que pasan a enriquecer los acervos de museos, archivos y bibliotecas, permanecen y permiten a los investigadores desvelar sus secretos, abrir pequeñas ventanas a los acontecimientos del país y a la biografía de sus protagonistas, y de esta forma se integran en una nueva memoria, ya no individual o familiar, sino colectiva.


Nuestro protagonista, Antonio Ginori
Aunque no lo sepan, los lectores de estas páginas que hayan visitado en Montevideo el Museo Blanes han visto al Teniente Coronel Antonio Ginori, ya que está retratado en una de las grandes y célebres telas pintadas por Juan Manuel Blanes, titulada “La Revista de Santos” o “La Revista de 1885.” Alberto del Pino en un artículo sobre esta pintura escribió:
El motivo de este cuadro, de enormes proporciones, fue el deseo de un grupo de amigos del general-presidente, de obsequiarle a éste, al término de su mandato presidencial, un cuadro que representara su imagen ecuestre junto al Ministro de Guerra, Generales y jefes militares del período. Según el Coronel Oscar Olave, la idea surgió de una iniciativa del General Máximo Tajes y del Coronel Eduardo T. Olave, los cuales convocaron a una reunión de los jefes que habían formado en la Parada del 25 de Agosto de 1884 para plasmar en una tela el recuerdo de la mencionada jornada


[Imagen: image8.jpg]

Juan Manuel Blanes, “La Revista de 1885”, Montevideo, Museo Municipal de Bellas Artes Juan Manuel Blanes. La flecha señala al Teniente Coronel Antonio Ginori.


El artista realizó la pintura entre 1885 y 1886 y su costo ascendió a  10.000 pesos, una cifra muy elevada entonces. Finalizada, fue expuesta en el Teatro Solís y luego llevada al Palacio Santos, siendo adquirida finalmente por el Municipio de Montevideo en 1928 y destinada al Museo Municipal de Bellas Artes Juan Manuel Blanes, donde todavía se exhibe.
En su artículo, del Pino detalla a los personajes que aparecen retratados en la tela y proporciona sus perfiles biográficos. De allí consignamos que Antonio Ginori nació en 1850 e inició su carrera militar integrando el batallón de Guardias Nacionales Nº 1 de Montevideo en 1868, con tan solo dieciocho años. Más adelante, en el Regimiento de Artillería, combatió contra la revolución de “las lanzas” (1870-1872), liderada por Timoteo Aparicio, y contra la Revolución Tricolor (1875). En 1882 fue designado jefe de Artillería de Plaza, comandando la fortaleza “General Artigas”, conocida popularmente como la “Fortaleza del Cerro”. Teniente Coronel en 1883 y  Coronel en 1886, asistió como ayudante al Teniente General Máximo Tajes durante la guerra civil de 1897, y en 1898 fue designado jefe del Parque Nacional. Falleció en Montevideo en 1935.


[Imagen: unnamed-1.jpg]

Banda de moaré con los colores nacionales que lleva bordada en hilos metálicos la inscripción “Fortaleza Gral. Artigas”. Se encuentra entre las pertenencias de Antonio Ginori donadas al Museo Histórico Nacional.
[Imagen: unnamed-2.jpg]
La fortaleza “General Artigas” en una postal antigua.


Del Pino también detalla el uniforme que viste Ginori, y lo hace a partir de la pintura, consignando que el mismo no estaba determinado en el Reglamento de uniformes, divisas e insignias, de 1881:
Ginori, viste el uniforme de jefe de Artillería de Plaza... Se compone de casaquilla azul oscuro, vivos rojos, granadas en el collarín, un galón con serreta dorado en el collarín y dos en las bocamangas, charreteras doradas, guantes blancos, pantalón azul sajón con franja dorada, faja de seda rojo punzó con borlas doradas y botas de charol de montar, chacó azul con guarniciones, carrilleras y galoncillos en oro, cañones cruzados y penacho rojo punzó3.
Los retratados en el cuadro posaron previamente para la cámara fotográfica, y estas imágenes fueron utilizadas por Blanes para pasar a la tela sus rasgos y constitución física4. Tratándose de retratos ecuestres y contando con la dificultad de mantener quieto al caballo durante el tiempo requerido por el artista, se emplearon monturas sobre caballetes. El elevado número de personajes también puede haber influido en que al artista le resultara más fácil recurrir a las fotos que coordinar con cada uno de ellos las sesiones para posar.


[Imagen: 2.jpg]

El Teniente Coronel Antonio Ginori pintado por Blanes en “La Revista de 1885” y fotografía utilizada por el artista, en la cual Ginori posa sobre el maniquí que simula un caballo.
[Imagen: 3.jpg]
Piezas de uniformes pertenecientes a Antonio Ginori: casaquilla (arriba, izquierda), penacho (arriba, derecha) y faja con borlas entorchadas, decoradas con el escudo nacional (abajo).


El viaje de Antonio Ginori
Ahora que conocemos al personaje, veamos cómo se relaciona la piedra que recogió en la excursión a Maldonado con un acontecimiento destacado en la historia de la marina nacional. Haber empleado tiempo en preparar la etiqueta con la inscripción y pegarla sobre el fragmento de roca indica que, para él, se trató de un hecho relevante, y el objeto se convirtió en un disparador del recuerdo.
A fines de 1878, durante el gobierno de facto del Coronel Lorenzo Latorre (1876-1879), se fundó la “Escuela de Artes y Oficios”, un establecimiento para la enseñanza de diversas técnicas, pero con un carácter correctivo, a la cual se enviaba a jóvenes “rebeldes” o “indomables”,  contribuyendo a “civilizar” a esa fracción de la población, a disciplinarla, de acuerdo al estudio de la sensibilidad realizado por el historiador José Pedro Barrán5. Más allá de esta faceta, el establecimiento se vinculó a la idea imperante en el siglo XIX del progreso a través de la capacitación en distintos oficios, que permitieran encontrar medios de vida a la población y fomentar la independencia nacional, fabricando en plaza lo que regularmente se importaba de la Europa industrial.
La Escuela, cuyo origen se encuentra en el “Taller de la Maestranza” se trasladó en 1880 a un nuevo edificio, construido en la esquina de 18 de Julio y Eduardo Acevedo, donde posteriormente se levantó la Facultad de Derecho de la Universidad de la República.
[Imagen: image12.jpg]
Sede de la Escuela de Artes y Oficios sobre la calle 18 de Julio. Litografía de la misma escuela publicada en Ilustración Uruguaya.
Pero además de litografía, dibujo, encuadernación, escultura y modelado, herrería, talabartería, etc., la Escuela dio verdaderos pasos de gigante, al proponerse construir incluso navíos. La institución afianzó su organización al ejercer la dirección desde 1880 el Capitán Juan Tomás Bélinzon (1849-1889)6, y contó con el firme apoyo del presidente Máximo Santos. Fue entonces que se contrataron profesores en Europa y se realizaron obras de alta calidad técnica.
La cañonera General Rivera fue construida durante el gobierno de Santos (1880-1886). En el proceso de crecimiento y afirmación del poder estatal y modernización del ejército, los gobiernos del denominado “militarismo” incluyeron la adquisición de una serie de cañoneras para la Armada Nacional, bautizadas con los nombres de tres próceres, “General Artigas” (construida en un astillero en Trieste, en 1884), “General Suárez” (construida en Francia y adquirida en el Plata en 1886) y “General Rivera” (construida en Montevideo y botada en 1884), destinadas a la navegación del Río de la Plata y el río Uruguay. Dirigieron la construcción  de la última el ingeniero Jorge West y el maestro carpintero Antonio Valera, trabajando en ella los alumnos de la Escuela7. Se utilizó madera de Algarrobo, Urunday y Viraró. Se tomó como modelo al vapor norteamericano “Fortuna”, aumentando sus dimensiones. En la popa se instaló un busto del General Fructuoso Rivera en uniforme de gala, modelado y fundido en bronce en los talleres de la Escuela
 
[Imagen: image19.png]
El capitán Juan Tomás Bélinzon (señalado por la flecha), en el centro, y el plantel docente de la Escuela de Artes y Oficios. Del álbum de fotografías tomadas por los alumnos de la Escuela de Artes y Oficios entre los años 1882 y 1883. Montevideo, Biblioteca Nacional.


Previamente, en el año 1882, en la Escuela se había construido otro navío de menor porte, llamado simbólicamente “Paz y trabajo”, que podemos considerar el ensayo que generó la confianza necesaria para emprender el proyecto de la cañonera “General Rivera”, mucho más ambicioso.
 
[Imagen: barco.png]
El barco “Paz y Trabajo”. Del álbum de fotografías tomadas por los alumnos de la Escuela de Artes y Oficios entre los años 1882 y 1883, Montevideo, Biblioteca Nacional.
 
En la construcción de la cañonera participaron diversos talleres de la Escuela:
Taller mecánico, director Jorge West.
Taller de herrería, Maestro José Lagomarsino.
Taller de fundición, Maestro Luis Berdún.
Taller de modelado, Profesor Gaetano Bessio.
Taller de carpintería, Maestro Antonio Valera9.

Jorge Bayley, quien fuera capitán de la cañonera desde diciembre de 1884, describió sus características algunos años más tarde en su libro Apuntes y recuerdos marítimos de fin de siglo:

Cañonera General Rivera. Construida en la Escuela de Artes y Oficios y botada al agua el año de 1884.
Eslora, 35´50m.-Manga, 6´65m.-Puntal, 4´30m.
Calado medio, 3´30m.
Desplazamiento, 241´47 toneladas.
Máquina, 250 caballos nominales
Velocidad media, 9 millas.
Aparejo, goleta.
Armamento: 4 cañones Krupp de 7´5 cts., modelo de 1886; 1 ametralladora Nordenfelt de 25mm.; 40 fusiles Rémington y 20 carabinas del mismo sistema.
Tripulación
Jefes y oficiales………..…6
Oficiales auxiliares…..…5
Maestranza………….….. 8
Aspirantes……………..…. 2
Personal de máquina… 6
Marineros……………..…. 39
Total de plazas…………. 5710
 
[Imagen: barco-2.jpg]
Fotografía antigua de la cañonera “General Rivera”.
[Imagen: todo.jpg]
Tres momentos del recorrido de la cañonera “General Rivera”: por 18 de Julio a la altura de Constituyente, por plaza Independencia, frente a la Casa de Gobierno y por Sarandí, habiendo dejado atrás el edificio del antiguo Cabildo.

La “General Rivera” fue trasladada por tierra desde la sede de la Escuela de Artes y Oficios, donde había sido armada, a lo largo de 18 de Julio, la plaza Independencia y la calle Sarandí hasta el puerto. Tenía 35,5 metros de eslora y su peso era de 241 toneladas, lo que generó gran admiración y expectativa en la población por las dificultades que suponía la tarea de arrastre a lo largo de las calles. De acuerdo a José María Fernández Saldaña, el recorrido por el centro y la ciudad vieja duró más de dos semanas, participando en la tarea las tropas del ejército11. Como siempre sucede se alzaron voces en contra. En Ilustración Uruguaya, revista ilustrada de la Escuela, se publicaron litografías a dos páginas sobre el traslado de la cañonera, y en el artículo correspondiente se dice:
Hay opiniones que critican la idea de haber construido ese buque tan lejos de un varadero a propósito para botarlo al agua.
Nosotros, y con nosotros la opinión general, que ha visto en este hecho una idea de más trascendencia moral que la que el sentido absolutamente práctico de las cosas entraña, la aplaudimos de todo corazón, pues con él se ha demostrado que la voluntad y la perseverancia, no son dotes ajenas a nuestro carácter, al mismo tiempo que se ha hecho ostensible ante el pueblo todo de Montevideo, cómo estas calidades unidas a los conocimientos verdaderos de los medios mecánicos usados en el transporte de grandes pesos, están muy por encima de las mariscaladas pretensiosas de los críticos ignorantes que no saben sino pronosticar desgracias y diagnosticar calamidades
Mientras estuvo en actividad, esta cañonera realizó varias operaciones de rescate en el Río de la Plata, y cubrió un área que fue desde Río de Janeiro al Estrecho de Magallanes, este último, osado viaje del cual han quedado interesantes testimonios, que no detallamos aquí.


Pero en los inicios de su actividad, el 12 de junio de 1884, al ser puesta en el agua, se realizó la primera prueba de navegación con el buque, y visto que no se presentó ningún inconveniente, el 10 de Agosto se emprendió el segundo viaje de prueba, que fue considerado de carácter oficial. En esta oportunidad navegó hasta el departamento de Maldonado, lo cual era también una aventura, dado lo peligroso de las aguas del Plata, los bancos de arena y rocas emergentes y la bruma que se levantaba en la estación invernal. Fue en este viaje inaugural en el que participó Ginori, y en el cual recogió la piedra que inspiró la redacción de estas páginas. Contamos con un detallado relato de esta aventura debido a Carlos Olivieri, que resumimos:

El día 10 de Agosto de 1884, a las 6 horas de la mañana, el vaporcito “Rayo” de la Capitanía de Puertos, que venía a las órdenes del Sub Teniente de marina Juan Escabini… condujo a bordo de la flamante cañonera a los invitados oficiales, que presenciarían las pruebas de la “Rivera” en su viaje hasta el puerto de Maldonado.
Componían el grupo de estas personas, los coroneles Pedro de León, Jefe de la Artillería, Cipriano Abreu, Jefe del 1º de Cazadores, Comandante Juan Bélinzon, Director de la Escuela de Artes y Oficios, J. [A] Ginori, el Sargento Mayor Puentes y los señores Dr. Azarola Gil, Dionisio Ramos Montero, Rinoso, Arribillaga, Profesores de la Escuela Ingenieros Mecánicos West y Babasi, y Antonio Valera, también maestro del Establecimiento y constructor del casco, y varios representantes de la prensa capitalina.


Largada la amarrazón, a las 6h 45´navegando a media fuerza de máquinas se pasó entre los buques fondeados en el puerto, doblando la Punta de San José a las 7h, con mar calmo y viento suave del Norte, libre ya la punta nombrada, se hizo rumbo a la isla de Flores, aprovechándose este trayecto para hacer ejercicios de fuego con la culebrina de 6 onzas con un alcance de 3200 varas. También se hicieron algunos disparos con la ametralladora Nordenfeldt de cuatro caños y calibre 25mm.

Al pasar la “Rivera” al través de la isla de Flores, se tocó pito y se hizo una salva de 21 cañonazos, que fue contestada tiro por tiro por el vapor de guerra “Fé” que, al mando del Capitán Bayley, hallábase fondeado en aquel punto, a inmediaciones del vapor Francés “Provence”, el que con 409 pasajeros cumplía la cuarentena impuesta por las Autoridades Sanitarias, pues a su salida de Marsella, ciudad Gala, había una epidemia de cólera.
Mientras tanto, los pasajeros de la “Rivera”, se aprestaron a almorzar en mesa tendida en cubierta a popa, protegidos por el toldo y cenefas que al efecto se habían armado en ambas bandas.
Hechos ya los honores a un buen almuerzo, llegó el momento de los brindis, haciendo uso de la palabra en primer término Arrivillaga [sic], Ramos Montero, Azarola y Jacinto Reyes, quien mocionó para que el Dr. Azarola redactara un documento que firmarían todos los excursionistas, que sería enviado al Presidente de la República, quedando una copia en la cámara del buque.
A mayor abundamiento, transcribo este curioso documento, que refleja en sus términos el entusiasmo de la hora, que había producido en el país, y en la Escuela de Artes y Oficios la construcción de la Cañonera “General Rivera”, como uno de los acontecimientos de mayor trascendencia realizado por el Gobierno de la época.
“El día 10 de Agosto de 1884, navegando los ciudadanos que suscriben hacia la ciudad de Maldonado, en viaje de prueba de la Cañonera Nacional “General Rivera”, e interpretando en este acto los sentimientos del Señor Presidente de la República, resolvieron labrar la presente acta para dejar en ella constancia que el primer cañonazo disparado a bordo de la nave con triunfal saludo a la bandera de la patria, sintetizaba y condensaba en sus ecos la idea y el propósito manifestado en su brindis el Teniente Coronel Juan Bélinzon, Director de la Escuela de Artes y Oficios de cuyos talleres surgió la cañonera, para que aquel simbolice el progreso de la Nación, la unión de los Orientales y la libertad y el trabajo de todos sus habitantes.
[…]
Los cerros de Pan de Azúcar, Ánimas y el Inglés se avistan a las 12h 30´ y al doblar Punta Ballena largose el engalanado del buque ya próximo a entrar a la bahía de Maldonado. Debido a la bruma que había acompañado al buque en la navegación, la visibilidad era escasa.
A las 2h p. m. se fondeó a inmediaciones del muelle de las Delicias, se arrió un bote y en él fueron a tierra varios de los pasajeros que componían la comitiva que navegaba en la “Rivera”.


En la punta del muelle los esperaba el Coronel Costa, Capitán de puertos de Maldonado, en cuyas manos se puso el siguiente telegrama para ser remitido a Montevideo, vía Maldonado.

“Maldonado 2h 30m a S. E. el Presidente de la República. Después de un viaje rápido y feliz, hemos desembarcado en este puerto, nada ha dejado que desear el ejercicio hecho con la artillería y la ametralladora. En todos los brindis ha habido un recuerdo para V.E. El acta labrada con motivo de este viaje de prueba, mañana una comisión designada por los viajeros depositarán en manos de V. E. Viajeros y tripulantes felicitan a V.E.”
El viaje de regreso se inició a las 3h p.m. y a inmediaciones de la Isla de Flores se levantó una espesa bruma, que impuso por precaución la disminución de la marcha, perdiéndose por esta causa más de una  hora de camino fondeando en Montevideo a las 10h p. m.13
 
[Imagen: paisaje.png]
Un todavía desolado y casi desierto puerto de la Punta del Este dibujado por Frank Vincent en 1853. Montevideo, Museo Histórico Nacional.


En esa bajada a tierra en Maldonado, Ginori debe haber recogido la piedra que conservó como recuerdo del viaje, la cual está hoy guardada en una de las vitrinas en los depósitos del museo.
El 8 de Octubre de 1903 la cañonera explotó, hundiéndose frente a Montevideo. De esta forma se perdió un destacado navío de nuestra historia marítima. Actualmente, en el Museo Naval de Montevideo, se conserva el escudo nacional de madera tallada y policromada que se encontraba a bordo de la cañonera.
 
[Imagen: barco-3.png]
La cañonera hundida en el puerto, en 1903.


Treinta y dos años después de la catástrofe fallecía en la capital Antonio Ginori. La prensa uruguaya se hizo eco de su muerte, ya que “había sido una figura muy destacada entre los militares que actuaron en los últimos decenios del siglo pasado.14” Corría ya el año 1935.

Museo Histórico Nacional, Casa de Ximénez, Taller de investigación, conservación y restauración.
Texto Lic. Ernesto Beretta García.


http://www.museohistorico.gub.uy/innovap...ntid=42669
“Dulce et decorum est pro patria mori”
 
Reply
  


Salto de foro:


Browsing: 1 invitado(s)