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Amodio
#31
Este relato es escrito por Amodio Perez en su muro de FB, aunque obiamente, como todos estos personajes intenta quedar bien parado con (seguramente) mentiras y medias verdades, considero que puede tener algo de valor por lo que lo transcribo a continuación

Inicio una serie de relatos para responder algunas inquietudes. Me pregunta Quique Enrique Barreiro varias cosas que abarcan algunos aspectos del desarrollo y declive -hasta la extinción- del MLN. Algunos de esos aspectos los he ido tocando en estos últimos días, pero tratando de responderle a mi vecino de hace tantos años, volveré sobre ellos.

En primer lugar, quiero decir que desde sus inicios, cuando solo éramos un puñadito de jóvenes inexperientes y crédulos, nuestra relación humana superó a la concordancia ideológica. Ante todo, éramos tupamaros, que era como decir hermanos. Fue así y seguramente por eso que pudimos superar las consecuencias del 22 de diciembre de 1966 y días siguientes y pudimos comprender que la muerte era un hecho real al que nos enfrentaríamos a diario. La muerte de Camilo (Carlos Flores) y del Tarta (como le decíamos a Mario Robaina) nos puso de frente a esa realidad.

Fueron momentos de definiciones: unos decidimos seguir adelante, dejando a nuestros seres queridos sumidos en el dolor y la incertidumbre y otros, los menos, se apartaron con rapidez. Entre estos hubo quienes reconocieron su falta de convicción y otros, lamentablemente, lo hicieron tratando de encontrar excusas para ocultar su deseo de alejarse lo más pronto posible. Algunos de estos, pasados los años y habiendo el MLN abandonado sus principios los recogió en su seno y ocuparon puesto de gobierno o en algunas instituciones afines, porque fueron fieles a la historia oficial que pintó de blanco lo que fue negro y a la inversa. Muchos nos creímos lo del hombre nuevo y tratamos de actuar como tales.

Creo que fuimos la mayoría que criticamos los errores de otros y aceptamos de buen grado las críticas hacia nosotros, porque estábamos convencidos que ese era el camino correcto. Pasado el tiempo, superados los peores momentos, fuimos atisbando que los viejos vicios del comportamiento humano persistían y que el hombre nuevo era una entelequia intelectual y nada más. Lo grave fue que esos vicios personalistas se dieron también en el organismo de dirección y tuvieron por tanto una mayor influencia negativa, sobre todo en el período que abarca los años 1967 y 1968, hasta que se desarrolla el simposio de octubre, para tratar las renuncias de Alicia Rey y de Raúl Sendic.

De forma natural, la zona de los balnearios de Canelones se convirtió en la base de operaciones del MLN. Nos movíamos a pie o en bicicletas, siempre por caminos secundarios o por la zona de playa. A Alicia y a mí se nos asignó la responsabilidad de la formación de un grupo de legales -que no habían sido detectados por las investigaciones- formado por los hermanos Martínez Platero, Aníbal de Lucía y María Elia Topolansky.

Entonces creíamos que la clandestinidad sería mucho más difícil de lo que fue en la realidad, y esos compañeros tenían la función de servirnos como ojos, oídos y proveedores de las cosas más elementales. Como primera dificultad se planteó la distancia que nos separaba y para remediarla se alquiló una casa en Lagomar, en Río de Janeiro y la Costanera. En esa casa pasamos entonces a vivir Alicia, Elsa Garreiro, su compañero de entonces, Andrés Cataldo, José Luis Nell Tacci, ambos integrante del grupo de argentinos proveniente de Tacuara y que fueron los que permanecieron en Uruguay.

El responsable de ese local fui yo. FHuidobro ha dejado escrita la historia del alquiler de esa casa, propiedad de un comerciante portugués de la zona, al que se deslumbró con la documentación de funcionario de la OEA que Nell le presentara, así como con el lujoso auto que un colaborador nos prestara y al que se le había puesto una matrícula diplomática. Las finanzas eran escasas y tanto el amoblamiento como la subsistencia eran muy modestas. Eso derivó en los primeros enfrentamientos que comenzamos a tener Alicia y yo con Nell y por añadidura con Elsa y el Pata Cataldo. Nell estaba allí pero no integraba el grupo bajo mi responsabilidad, por lo que se creyó con el derecho de ignorar las normas de funcionamiento que habíamos consensuado con el resto. En su carácter de "enlace" del Comité Ejecutivo disponía de finanzas propias y eso le permitía despreciar los sancochos y guisos que comíamos el resto.

Finalmente, Elsa, Cataldo y Nell terminaron comiendo aparte de las viandas que Nell traía invariablemente todas las tardes. Pero el enfrentamiento más duro se dió porque Nell pretendía llevar a su novia, que no integraba el MLN al local, conocido como el 5, para sus encuentros amorosos. En varias oportunidades, Alicia y yo informamos al Ejecutivo de las actitudes de Nell, que había logrado la solidaridad de Elsa y Cataldo y finalmente del grupo de legales, al punto que Leonel Martínez Platero y María Elia Topolansky habían accedido a prestarle su apartamento, violando las medidas de seguridad establecidas. Nada hizo el Ejecutivo para cambiar la situación y evitar los riesgos que la conducta de Nell traía aparejadas.

Finalmente, una tarde julio, Nell, que estaba vinculado también a un sector de la facultad de arquitectura fue detenido por la policía. Llevaba en sus bolsillos planos de la zona de balnearios y los boletos de sus desplazamientos, por lo que nos vimos obligados a abandonar la zona de los balnearios. Toda la infraestructura se nos vino abajo y nos vimos obligados a pasar a vivir en Marquetalia, un local en Camino Pajas Blancas y Leoncio López.
“Dulce et decorum est pro patria mori”
 
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#32
Siguen los ajustes de cuentas entre estas ratas

“A Mujica nunca lo tocaron”: Amodio asegura que “es mentira” que el ex mandatario fuera torturado

El extupamaro acusó a José Mujica de mentiroso y aseguró que "toda la historia" del senador "es falsa", y arremetió contra Eleuterio Fernández Huidobro señalando que "le estaba escribiendo los discursos a los militares".

El ex militante del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) arremetió contra el ex presidente de la República y senador José Mujica, tratándolo de mentiroso. “A Mujica no lo tocaron”, dijo Héctor Amodio Pérez en una entrevista a Radio Carve este miércoles.

“Yo conozco la historia de la detención de Mujica, me la han contado militares que participaron de su detención, y es ridícula”, aseguró.



No escatimó en acusaciones al afirmar que “toda la historia” de Mujica “es falsa” y “es mentira”, negando que el ahora senador frenteamplista haya sido torturado durante su detención previa al golpe de Estado de 1973. “A Mujica no lo tocaron”, aseveró.

“A Mujica lo detienen en Florida, entregado por Lucía (Topolansky) al Batallón. El capitán (Carlos) Calcagno lo sienta a la mesa y le dice ‘bueno Pepe, aquí tenemos dos caminos: o nos contás lo que sabés o ya sabés lo que pasa’. Mujica dijo ‘bueno, servime una grapa’. Se tomó un grapa, se tomó dos y entregó a toda la gente que conocía del Cerro y del Paso de la Arena”, relató Amodio Pérez en la entrevista radiofónica.
“¿Por qué Marenales se enfrenta después (de la dictadura) a Rosencof, a Fernández Huidobro y a Mujica? Porque sigue defendiendo la tesis de que no los torturaron. Él sabe que no los torturaron, lo mismo que a él, no los tocaron”, agregó, y con la misma soltura criticó a Eleuterio Fernández Huidobro: “El Ñato le estaba escribiendo los discursos a los militares”, sostuvo.
"Dormía y soñaba que la vida era alegria, desperté y vi que la vida era servicio, serví y vi que el servicio era alegria."
Rabindranath Tagore
 
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#33
Al Sr. Calcagno lo conocí siendo mayor, era el jefe de cuerpo del LMGA.

Tengo los mejores recuerdos, y aún llevo sus enseñanzas de buen comportamiento que aún sigo, yo tenía 14 años recién cumplidos.

El Sr Mayor me enseñó a ser mejor persona, muy contrariamente a los que muchas personas pueden pensar me enseño correctamente a ser mejor HUMANO, como los valores de la verdad y de la lealtad como muchos otros valores que me sirvieron y de mucho.

Se que no tienen nada que ver con esto, sepan disculpar.
 
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#34
(08-20-2018, 01:32 PM)Krody escribió: Al Sr. Calcagno lo conocí siendo mayor, era el jefe de cuerpo del LMGA.

Tengo los mejores recuerdos, y aún llevo sus enseñanzas de buen comportamiento que aún sigo, yo tenía 14 años recién cumplidos.

El Sr Mayor me enseñó a ser mejor persona, muy contrariamente a los que muchas personas pueden pensar me enseño correctamente a ser mejor HUMANO, como los valores de la verdad y de la lealtad como muchos otros valores que me sirvieron y de mucho.

Se que no tienen nada que ver con esto, sepan disculpar.

Hay por lo menos un par de generaciones del LMGA que piensan lo mismo del Coronel Carlos Calcagno.
¡Legionarios a luchar, legionarios a morir!
 
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#35
(08-20-2018, 09:16 PM)legionario escribió:
(08-20-2018, 01:32 PM)Krody escribió: Al Sr. Calcagno lo conocí siendo mayor, era el jefe de cuerpo del LMGA.

Tengo los mejores recuerdos, y aún llevo sus enseñanzas de buen comportamiento que aún sigo, yo tenía 14 años recién cumplidos.

El Sr Mayor me enseñó a ser mejor persona, muy contrariamente a los que muchas personas pueden pensar me enseño correctamente a ser mejor HUMANO, como los valores de la verdad y de la lealtad como muchos otros valores que me sirvieron y de mucho.

Se que no tienen nada que ver con esto, sepan disculpar.

Hay por lo menos un par de generaciones del LMGA que piensan lo mismo del Coronel Carlos Calcagno.

El TORO Calcagno si señor. Admirado por sus alumnos del LMGA hasta el dia de hoy. Fue un ejemplo para todos ellos.
“Dulce et decorum est pro patria mori”
 
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#36
Dijo hoy Amodio

Hoy se cumplen 47 años del asesinato, por parte de integrantes del MLN, de cuatro soldados de guardia en la casa del general Florencio Gravina. La excusa para su asesinato fue proporcionada por dos ex integrantes de la misma fuerza, con la excusa de detener las torturas que ya en esa fecha algunas unidades estaban practicando. Torturas que denunciadas en el Parlamento no fueron tenidas en consideración por las mayorías de los partidos tradicionales. Esos mismos partidos que hoy, también falseando la historia, se rasgan las vestiduras ante la aparición pública de su reconocimiento. Como si recién hoy acabaran de enterarse.

Esos cuatro soldados fueron víctimas elegidas al azar. Fueron elegidas porque su situación de indefensión los convirtió en un objetivo fácil. Fácil incluso para una organización cuya capacidad operativa estaba ya bajo mínimos y que, abandonando sus propios preceptos éticos y morales no tuvo reparos en asesinar.
Esos cuatro soldados que murieron hace 47 años, lo hicieron defendiendo un sistema del que ellos también eran víctimas y que hoy se ha consolidado e implantado por un gobierno del que forman parte ex integrantes de aquel MLN que se dijo defensor de las causas populares. Ex integrantes del MLN que no tuvieron empacho en mentir para intentar justificar lo que fue un simple asesinato múltiple.


Sus nombres fueron Ramón Jesús Ferreira Escobal, Gaudencio Núñez Santiago, Osiris Núñez Silva y Saúl Correa Díaz. Los inductores de su muerte fueron los coroneles Aguerre y Montañes. Los responsables de su ejecución fueron Raúl Sendic, Julio Marenales y Henry Engler.
Qué distinto tratamiento ha dado la historia a cada uno de ellos. Cuánta hipocresía a nuestro alrededor.
“Dulce et decorum est pro patria mori”
 
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#37
No me extraña que asi haya sucedido

Big Grin Big Grin Big Grin
 
"Mas vale ser aguila un minuto que sapo la vida entera".
 
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#38
La version de esta rata sobre lo sucedido el 14 de abril, siempre sacando la pata del lazo

14 de abril
Amodio Perez


El mismo día 12, poco después del mediodía, me avisaron que estuviera preparado, que Pablo vendría a recogerme. El aviso era innecesario; llevaba más de una hora preparado para el traslado. Me había duchado y dejado en una bolsa la ropa usada para la fuga. Comprobé los documentos que se me habían preparado y memoricé el nombre: Gustavo Silva Casares. Los guardé en la billetera que me entregaron, en la que encontré algo de dinero en billetes pequeños.

Tuve tiempo de despedirme de quienes me habían acompañado en la fuga. A la mayoría de ellos no volví a verlos. Especialmente afectuosa fue la despedida con el flaco Zabalza. Juntos habíamos planificado la fuga hasta el último detalle y ahí estaba el fruto de nuestro trabajo y de nuestro ingenio. Mujica me agradeció la ayuda que le presté durante el recorrido por las cloacas. Todo parecía en orden, todo era normal. Yo todavía ignoraba que me habían situado en el lado de los defenestrados y que ellos dos eran, pese a los abrazos y las congratulaciones, dos destacados miembros del sector responsable de la inminente debacle.

Pablo llegó con su carrozado y durante el recorrido fuimos comentando algunas incidencias y me fue poniendo al día de algunas cosas que ignoraba. Cuando llegamos, la primera en saludarme fue la Negra, que me esperaba, todavía con su yeso y su bastón, radiante de alegría. Tras ella, Marcos y Nepo. Nos abrazamos los cuatro juntos y de uno en uno.

La tarde la empleamos en hablar de cosas que me preocupaban, fundamentalmente de la reorganización que se había decidido casi un mes antes y que había significado el defenestramiento de la Negra y del mismo Nepo. Pese a mi insistencia, se mostraron remisos a hablar y lo más que conseguí fue enterarme que al día siguiente en esa misma casa se reuniría el ejecutivo y que intentara plantear mis dudas. Pese a su decisión de no hablar, sus silencios fueron más elocuentes que sus palabras.
La Negra, Nepo y Nando me dejaron solo, junto a la ventana que da a la calle Moreli, con la radio policial conectada. Así estuve unas horas, oculto para quienes pasaban por la vereda, ignorantes de que a pocos metros de ellos se estaban concretando detalles que nos afectarían a todos, de una manera irreversible.

Cenamos casi en silencio, en medio de una tensión apenas contenida. La sobremesa fue breve, como si cada uno estuviera esperando el momento de alejarse de los demás, para mascar sus dudas y sus preocupaciones a solas. La misma Negra no quiso hablarme como otras veces lo habíamos hecho. Respetuosa de las normas de funcionamiento me hizo saber, sin palabras inútiles, que yo ya no estaba en el comando general, que había renunciado en noviembre.
Sin embargo, me hizo conocer las múltiples dificultades que tuvo que enfrentar para coordinar nuestra fuga, limitada por el escaso apoyo recibido desde el nuevo ejecutivo, fuga que se había concretado por el trabajo y el interés mostrado por el Coco Recalde, Clavijo y Mario Tetti.

La mañana del 13, tal como estaba previsto, Pablo salió a primera hora, llevando en su carrozado a Nepo y a Nando. Especialmente recuerdo el abrazo con Nando, que nos dimos ignorantes de que ese era el momento de la despedida definitiva. Con Nepo volvería a encontrarme en el Florida, en circunstancias que en esos momentos eran inimaginables.
También, tal como estaba previsto, Pablo volvió con el Ejecutivo: Candán, el Ñato, Leonel y Octavio. Yo estaba sentado junto a la ventana, montando guardia con la Negra, cambiando alguna palabra, entre mate y mate. Cuando se abrió la puerta que comunicaba con el garage, el primero que entró fue Candán y de los tres fue el único que se acercó a saludarme. El resto se escabulleron para el dormitorio de la casa, lugar de la reunión fijada. 

La Negra y Candán en unos minutos se reunieron con ellos y yo me quedé mascullando mis dudas, más que meditándolas.
Algo había en el ambiente que me era extraño, que no era de mi agrado. Tampoco me gustaba la forma con que mis antiguos compañeros se mostraban, con algo de soberbia mal disimulada. Terminada la reunión, Candán me puso en antecedentes de mi nuevo encuadre, decidido minutos antes: responsable del servicio de información. Yo no lo tengo tan claro, le dije. Necesito hablar sobre ciertas cosas, tengo muchas dudas sobre lo que está pasando. Mañana, me contestó. Mañana vengo y hablamos. Hasta mañana, fue nuestra despedida. Los dos ignorábamos que nuestro saludo era, también, definitivo.

La mañana del 14 la actividad empezó muy pronto, cuando todavía no había amanecido. Ayudé a Pablo a cargar en el carrozado algunas bolsas cuyo contenido no era necesario averiguar. El ácido olor del aceite lo hacía innecesario. Luego, salió con Sofía, como lo hacían todos los días. La Negra y yo nos quedamos solos, frente a frente, con la radio y el mate en medio, escudriñando a través de las cortinas, sin ser vistos. La Negra estaba más nerviosa que de costumbre. Qué pasa?, Negra. Qué fato está montado? El escuadrón, me contestó. Le vamos a dar al escuadrón. A quién?, pregunté. A varios, fue su respuesta. A unos cuantos… estás segura? Es lo que se decidió, fue su respuesta.

Pasados unos minutos en los que el único sonido provenía de la radio policial, esta empezó a dar los mensajes que la Negra esperaba ansiosa. Un tiroteo aquí, otro allá, muertos de uno y otro lado, consignas y mensajes cifrados que yo intentaba descifrar sin que sirvieran para algo, ya que no estábamos en condiciones de transmitir las conclusiones. Así supe, inútilmente, que la camioneta que esperaba en el Cerrito a Miguel Sofía había sido detectada.

Pero lo peor estaba por llegar. A las dos de la tarde la radio policial dejó de emitir y solo recibíamos sonidos entrecortados, mientras otra radio emitía en una frecuencia que nos era desconocida. Por la radio pública comenzamos a recibir las noticias de los procedimientos en las calles Amazonas y Pérez Gomar, con su secuela de muertos y detenciones.

Yo sentí como si un rayo me traspasara y me dejara clavado al suelo, inútil. Cuando reaccioné, me fui otra vez a la ventana. La radio policial emitía otra vez, mezclando mensajes cifrados con otras de franca alegría por los resultados que habían conseguido. Vamos ganando, decían, eufóricos. Poco después, Pablo llegó con Engler y Marenales, a reunirse con Mercedes. Qué está pasando, les pregunté. Se nos fue de las manos, me dijo Engler, una cagada. Tenemos que asumir las muertes, dijo Marenales, empezando una de sus absurdas arengas. Hay muertes que son necesarias, oí que decía.

Yo sentí que había perdido parte de mí mismo, que si la muerte de todo compañero me afectaba, las del Hugo, Nando y Joaquín me arrancaban el alma. Lloré esas muertes como no he llorado nunca. Fue el inicio de un proceso que ya era, a esas alturas, irreversible.
A medida que fui conociendo los detalles de cómo se decidieron los operativos, cómo se llevaron adelante y la nula capacidad de asumir las consecuencias por parte de quienes se habían arrogado la dirección, fui consciente de que estábamos abocados al desastre.

Tampoco fui capaz de imaginar que apenas un mes después, yo sería el señalado como el culpable de la derrota. El Hipólito fue una idea de Amodio, dirá Zabalza meses después, para intentar salvar la responsabilidad de sus antiguos líderes y así salvar la suya.
Traigo a colación unas palabras de Vaclav Havel: “El poder es prisionero de sus propias mentiras y es por esa causa que tiene que continuar falsificando el pasado, el presente y el futuro (…). El individuo no tiene forzosamente que creer todas esas mistificaciones, pero debe conducirse como si las creyera, o tolerarlas en silencio, o todavía estar en buenas relaciones con los que las producen. Todo eso obliga a vivir en la mentira”.
Muchas se han dicho desde entonces.
“Dulce et decorum est pro patria mori”
 
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#39
Quién lo iba a decir…

Hace cuatro años, cuando yo cumplía prisión domiciliaria en casa de una de mis hermanas, en varias de las reuniones familiares tuve que responder a la misma pregunta: ¿por qué viniste?
Era evidente que esa pregunta respondía a una lógica curiosidad y por qué no decirlo, contenía una cierta parte de reproche. Yo, una vez más, perturbaba la tranquilidad familiar, la misma tranquilidad familiar que había roto con mi pertenencia al MLN, con los múltiples allanamientos a la casa de mis padres y hermanos, pero por sobre todas las cosas con la historia de la traición.

Esa falsa historia de la traición que tanto daño les hizo a todos ellos, convertidos en culpables por el simple hecho de ser mis familiares.
Cuando yo les decía que había venido a terminar con la mentira, a demostrar que los falsos héroes no eran más que un grupo de mafiosos que habían violado todas las normas de la ética y la moral, que por unas hectáreas de terreno eran responsables de la muerte de algunos ex compañeros para apoderarse de los restos del naufragio, me miraban con lástima, casi con compasión y no faltó quien me dijera estás loco…

Han pasado cuatro años. No sé lo que piensan quienes entonces me aconsejaron callar y volverme a España lo antes posible. Creo que he conseguido algo de lo que me proponía. Fundamentalmente que muchos vayan perdiendo el miedo. El miedo a decir lo que saben, lo que conocen sobre cómo se fabricó la historia y para beneficio de quiénes se falsificaron los hechos.

Pero por sobre todas las cosas se le está perdiendo el miedo a Mujica, al falso comandante Facundo, al falso filósofo, al falso cultivador de flores, al falso trabajador, al falso pobre.

Hoy no solo le grita la Tronka. Hace unos días tuvo que soportar que la senadora Graciela Bianchi le recordara lago de su turbio paso por los cuarteles. Estuvo bien la senadora. Pero hace mal en darle méritos a Silva y Caula, porque ambos escribieron Alto el Fuego al dictado de Fernández Huidobro para, precisamente, ensalzar a personajes como Mujica.

Habla la senadora de la lista en que aparece Mujica declarando contra Enrique Erro. Y esa es otra comprobación de que el miedo se está acabando, porque hasta ahora esa lista era secreta. Habían quitado de la misma a todos los que declararon contra Erro antes que yo y solo nos dejaron a Alicia Rey a mí.

Para el público conocimiento, les doy la lista de los que yo conozco que lo hicieron. Me consta que hay más, pero con estos hay bastante.
Abril 1972, FHuidobro; Mayo, Rosencof, Marrero, Wassen y Píriz Budes. Todos dijeron que el responsable del contacto con Erro era Amodio. Por lo tanto, no lo negué. 
En julio, Alicia Rey y Mujica admite ser quien vincula a Erro con el MLN y admite haber estado resguardado en su casa en plena clandestinidad.
Para disimular, Mujica emplazó a Manini para que se conozca la verdad. 
Qué cinismo!!!!

Amodio Perez en FB
“Dulce et decorum est pro patria mori”
 
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