09-16-2026, 12:23 AM
Se cumplen 20 años de los F-16 MLU en la Fuerza Aérea de Chile, el paso que estandarizó la flota de combate
Luis Andrés Lautaro, 14 de septiembre de 2026
![[Imagen: foto-articulo-fichero_46064_20260914.png...1050,0.png]](https://www.defensa.com/foto-articulo-fichero_46064_20260914.png,1200,1050,0.png)
La Presidenta Michelle Bachelet recibe los primeros F-16 MLU, Antofagasta 8 de septiembre del 2006.
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En octubre del 2005 la Fuerza Aérea de Chile cerró la compra de 18 F-16 usados con el estándar Mid Life Upgrade (MLU) a la Real Fuerza Aérea de los Países Bajos. Esa decisión, conocida después como Peace Amstel I, apuntó a homogeneizar la flota de combate y a dejar atrás, de manera ordenada, al Mirage como caza de primera línea.
Oficiales y personal técnico viajaron a Holanda a formarse en el avión. El escenario europeo no se parecía en nada a lo que se volaba en Chile. Había que operar con márgenes estrechos, en espacios aéreos saturados y con exigencias de seguridad que no admitían improvisación. Los mecánicos, por su parte, pasaron de la sala de clases al hangar y de ahí a la línea de vuelo. Esa experiencia dejó una huella que todavía se nota en la forma de operar y de mantener la flota chilena.
20 años desde la llegada de los primeros F-16 MLU a Chile
El 7 de septiembre de 2006 aterrizaron en Cerro Moreno los primeros seis ejemplares, escoltados en el tramo final por aviones holandeses y un KDC-10. Habían salido de Twente, hecho escala en Canarias y en Brasil, y llegaron sin contratiempos a Antofagasta. Reemplazarían a los Mirage del Grupo de Aviación Nº 8.
Al día siguiente, el 8 de septiembre la Presidenta Michelle Bachelet encabezó la ceremonia de recepción en la Base Aérea de Cerro Moreno. Esos aviones quedaron en la Vª Brigada Aérea, en el Grupo de Aviación Nº8. La adquisición se completó con los 10 F-16 Block 50 nuevos del programa Peace Puma, para finalmente completar 36 MLU holandeses de Peace Amstel I y II y el Mirage Elkan salió de servicio. La flota de combate de primera línea quedó, por fin, estandarizada.
![[Imagen: 2(5353).jpg]](https://www.defensa.com/adjuntos/2(5353).jpg)
La Presidente de la República de Chile, Michelle Bachelet, en la ceremonia de entrega oficial de los F-16 holandeses a la Fuerza Aérea de Chile, Antofagasta.
Lotes de entregas
Antes de la entrega, el 4 de septiembre de 2006, un C-130H aterrizó en Twente para llevarse un cierto número de asientos eyectables que se incluían en el acuerdo. Otro avión de transporte, un Ilyushin Il-76 de Volga Air, fue fletado para trasladar el resto de las piezas de repuesto. A las 09:00 horas de ese día, el primer F-16 despegó y fue reabastecido de combustible por un cisterna KDC-10 sobre Francia, en su ruta hacia la Base Aérea de Gando, en Gran Canaria.
El segundo lote de cuatro aviones, de los cuales dos servían como reemplazo, despegó de Twente a las 13:00, siendo reabastecidos por el KDC-10 en su camino hacia Gando. Tras la parada para pernoctar, partieron hacia Gilberto Freyre (Recife), en Brasil, donde repostarían. Cuando los aparatos llegaron a Cerro Moreno (Chile) los seriales holandeses en adhesivos que estaban sobre los chilenos se quitaron y fueron oficialmente aceptados por la FACh (para más detalles revisa, el calendario de la Revista Defensa nº 407, Marzo 2012 por Patrick Roegies)
Hoy esa flota sigue siendo el eje del poder aéreo chileno. Son unos 46 F-16, diez Block 50 en el Grupo de Aviación Nº 3, en Los Cóndores, Iquique, y 36 MLU en los Grupos Nº 7 y Nº 8, en Cerro Moreno. No todos vuelan al mismo tiempo, la institución rota el material para cuidar fuselajes y costos. En 2022 los Block 50 ya habían pasado las 20.000 horas. Los MLU, durante el mismo año, habían marcado 30.000.
Con el pasar de los años, la FACh ha dejado en claro que la modernización nunca se ha detenido. Lockheed Martin ejecuta un contrato de 177 millones de dólares para llevar los F-16 al estándar M6.6, con horizonte de término en 2032 y vida útil proyectada hacia comienzos de la década de 2040. En paralelo, ENAER ha ido pintando los Block 50 con el esquema de los MLU. A mediados de 2026 solo faltan registros actualizados del F-16D Block 50 numeral 860, el cual aún se estima que registra con su pintura original.
![[Imagen: 3(2822).jpg]](https://www.defensa.com/adjuntos/3(2822).jpg)
Ceremonia de las 30.000 horas de vuelo cumplidas en los F-16 MLU, tras 16 años al servicio de la Fuerza Aérea de Chile, agosto de 2022. (Foto: FACh)
Nuevos desafíos
Mientras tanto, la institución mira el relevo de los F-5E/F Tigre III, que cumplieron 50 años en Chile y operan desde Punta Arenas. El ministro Fernando Barros y el general Hugo Rodríguez han dicho que el retiro será gradual, con varios años más de servicio si se mantiene el estándar actual. El general Milton Zablah, director de Planificación y Doctrina, precisó que el F-35 Lightning II es una de las opciones en estudio y una opción deseable, pero no la única. No hay cifras ni calendario público. La idea de fondo es la misma que hace dos décadas, no perder la ventaja que dio el F-16 cuando llegó.
Pero esa ventaja no fue solo el avión. Fue el salto a una doctrina más exigente, a un sistema con alerta temprana, reabastecimiento y enlace de datos. Dos décadas después, con Perú avanzando hacia el F-16 Block 70 y Argentina recibiendo gradualmente hasta completar 24 F-16 Fighting Falcon de segunda mano, así como la FACh manteniendo los F-16 como su columna vertebral, dejando espacio a la cautela, la conversación sobre saltar a la quinta generación.
En 2026, las alternativas a las plataformas de quinta generación exigen considerar un ecosistema complejo, entre ellos, infraestructura, datos, entrenamiento y sostenimiento. Chile, tras dos décadas operando el F-16, la FACh difícilmente cederá la posición de vanguardia que comenzó a construir cuando los primeros MLU tocaron pista en Cerro Moreno. El reto actual radica en definir qué avión sostendrá esa superioridad operacional una vez que los F-5 Tiger III dejen de ser una solución viable. Como enseñó el proceso de 2006, la planificación estratégica de la flota se mide en décadas, no en titulares.
En 2006, Chile apostó por un caza que cambió la manera de volar y de pensar la defensa aérea. Ahora se discute cómo no quedarse atrás otra vez, modernizando sus F-16 MLU al estándar M6.6 y, por qué no, tener la opción de emigrar a 5ª generación, con el fin de mantener la superioridad tecnológica por sobre el equilibrio regional. (Luis Andres Lautaro)
https://www.defensa.com/chile/cumplen-20...standarizo
Luis Andrés Lautaro, 14 de septiembre de 2026
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La Presidenta Michelle Bachelet recibe los primeros F-16 MLU, Antofagasta 8 de septiembre del 2006.
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En octubre del 2005 la Fuerza Aérea de Chile cerró la compra de 18 F-16 usados con el estándar Mid Life Upgrade (MLU) a la Real Fuerza Aérea de los Países Bajos. Esa decisión, conocida después como Peace Amstel I, apuntó a homogeneizar la flota de combate y a dejar atrás, de manera ordenada, al Mirage como caza de primera línea.
Oficiales y personal técnico viajaron a Holanda a formarse en el avión. El escenario europeo no se parecía en nada a lo que se volaba en Chile. Había que operar con márgenes estrechos, en espacios aéreos saturados y con exigencias de seguridad que no admitían improvisación. Los mecánicos, por su parte, pasaron de la sala de clases al hangar y de ahí a la línea de vuelo. Esa experiencia dejó una huella que todavía se nota en la forma de operar y de mantener la flota chilena.
20 años desde la llegada de los primeros F-16 MLU a Chile
El 7 de septiembre de 2006 aterrizaron en Cerro Moreno los primeros seis ejemplares, escoltados en el tramo final por aviones holandeses y un KDC-10. Habían salido de Twente, hecho escala en Canarias y en Brasil, y llegaron sin contratiempos a Antofagasta. Reemplazarían a los Mirage del Grupo de Aviación Nº 8.
Al día siguiente, el 8 de septiembre la Presidenta Michelle Bachelet encabezó la ceremonia de recepción en la Base Aérea de Cerro Moreno. Esos aviones quedaron en la Vª Brigada Aérea, en el Grupo de Aviación Nº8. La adquisición se completó con los 10 F-16 Block 50 nuevos del programa Peace Puma, para finalmente completar 36 MLU holandeses de Peace Amstel I y II y el Mirage Elkan salió de servicio. La flota de combate de primera línea quedó, por fin, estandarizada.
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La Presidente de la República de Chile, Michelle Bachelet, en la ceremonia de entrega oficial de los F-16 holandeses a la Fuerza Aérea de Chile, Antofagasta.
Lotes de entregas
Antes de la entrega, el 4 de septiembre de 2006, un C-130H aterrizó en Twente para llevarse un cierto número de asientos eyectables que se incluían en el acuerdo. Otro avión de transporte, un Ilyushin Il-76 de Volga Air, fue fletado para trasladar el resto de las piezas de repuesto. A las 09:00 horas de ese día, el primer F-16 despegó y fue reabastecido de combustible por un cisterna KDC-10 sobre Francia, en su ruta hacia la Base Aérea de Gando, en Gran Canaria.
El segundo lote de cuatro aviones, de los cuales dos servían como reemplazo, despegó de Twente a las 13:00, siendo reabastecidos por el KDC-10 en su camino hacia Gando. Tras la parada para pernoctar, partieron hacia Gilberto Freyre (Recife), en Brasil, donde repostarían. Cuando los aparatos llegaron a Cerro Moreno (Chile) los seriales holandeses en adhesivos que estaban sobre los chilenos se quitaron y fueron oficialmente aceptados por la FACh (para más detalles revisa, el calendario de la Revista Defensa nº 407, Marzo 2012 por Patrick Roegies)
Hoy esa flota sigue siendo el eje del poder aéreo chileno. Son unos 46 F-16, diez Block 50 en el Grupo de Aviación Nº 3, en Los Cóndores, Iquique, y 36 MLU en los Grupos Nº 7 y Nº 8, en Cerro Moreno. No todos vuelan al mismo tiempo, la institución rota el material para cuidar fuselajes y costos. En 2022 los Block 50 ya habían pasado las 20.000 horas. Los MLU, durante el mismo año, habían marcado 30.000.
Con el pasar de los años, la FACh ha dejado en claro que la modernización nunca se ha detenido. Lockheed Martin ejecuta un contrato de 177 millones de dólares para llevar los F-16 al estándar M6.6, con horizonte de término en 2032 y vida útil proyectada hacia comienzos de la década de 2040. En paralelo, ENAER ha ido pintando los Block 50 con el esquema de los MLU. A mediados de 2026 solo faltan registros actualizados del F-16D Block 50 numeral 860, el cual aún se estima que registra con su pintura original.
![[Imagen: 3(2822).jpg]](https://www.defensa.com/adjuntos/3(2822).jpg)
Ceremonia de las 30.000 horas de vuelo cumplidas en los F-16 MLU, tras 16 años al servicio de la Fuerza Aérea de Chile, agosto de 2022. (Foto: FACh)
Nuevos desafíos
Mientras tanto, la institución mira el relevo de los F-5E/F Tigre III, que cumplieron 50 años en Chile y operan desde Punta Arenas. El ministro Fernando Barros y el general Hugo Rodríguez han dicho que el retiro será gradual, con varios años más de servicio si se mantiene el estándar actual. El general Milton Zablah, director de Planificación y Doctrina, precisó que el F-35 Lightning II es una de las opciones en estudio y una opción deseable, pero no la única. No hay cifras ni calendario público. La idea de fondo es la misma que hace dos décadas, no perder la ventaja que dio el F-16 cuando llegó.
Pero esa ventaja no fue solo el avión. Fue el salto a una doctrina más exigente, a un sistema con alerta temprana, reabastecimiento y enlace de datos. Dos décadas después, con Perú avanzando hacia el F-16 Block 70 y Argentina recibiendo gradualmente hasta completar 24 F-16 Fighting Falcon de segunda mano, así como la FACh manteniendo los F-16 como su columna vertebral, dejando espacio a la cautela, la conversación sobre saltar a la quinta generación.
En 2026, las alternativas a las plataformas de quinta generación exigen considerar un ecosistema complejo, entre ellos, infraestructura, datos, entrenamiento y sostenimiento. Chile, tras dos décadas operando el F-16, la FACh difícilmente cederá la posición de vanguardia que comenzó a construir cuando los primeros MLU tocaron pista en Cerro Moreno. El reto actual radica en definir qué avión sostendrá esa superioridad operacional una vez que los F-5 Tiger III dejen de ser una solución viable. Como enseñó el proceso de 2006, la planificación estratégica de la flota se mide en décadas, no en titulares.
En 2006, Chile apostó por un caza que cambió la manera de volar y de pensar la defensa aérea. Ahora se discute cómo no quedarse atrás otra vez, modernizando sus F-16 MLU al estándar M6.6 y, por qué no, tener la opción de emigrar a 5ª generación, con el fin de mantener la superioridad tecnológica por sobre el equilibrio regional. (Luis Andres Lautaro)
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