05-13-2026, 06:40 PM
La obsesión por los F-16 paraliza la defensa del Atlántico Sur sin obra social y salarios debajo de la línea de la pobreza
El ajuste presupuestario implementado por el Poder Ejecutivo para priorizar el financiamiento de los cazas supersónicos F-16 expone una contradicción profunda, calificada por analistas como un capricho estratégico que condena al abandono al resto de las Fuerzas Armadas
Mientras se concentran millones en aeronaves de vanguardia, la defensa del Atlántico Sur sufre un vaciamiento crítico tras la suspensión de los proyectos de submarinos y helicópteros operativos mediante la Decisión Administrativa 20/2026.
La Flota de Mar se reduce a tres destructores MEKO 360 y cinco corbetas MEKO 140 que promedian los 40 años de antigüedad y carecen de defensa antiaérea moderna.
La crisis de insumos y combustible es de tal magnitud que un cuadro de la Armada Argentina navega apenas entre 15 y 20 días efectivos al año, pasando el resto del tiempo en Puerto Belgrano realizando tareas de mantenimiento básico, según datos oficiales recopilados por Zona Militar.
Esta priorización de armamento supersónico ocurre bajo una improvisación absoluta frente a la realidad que viven los militares en tierra.
El sistema de salud militar colapsó tras la disolución de IOSFA debido a deudas superiores a los $248.600 millones, lo que obligó a una segmentación de emergencia hacia la nueva entidad OSFA.
Una crisis agravada por investigaciones que revelan el desvío de partidas destinadas originalmente a sueldos para intentar tapar el bache de la obra social ante la negativa del Ministerio de Economía de otorgar fondos frescos.
En paralelo, los haberes militares se encuentran en mínimos históricos; de acuerdo con las escalas vigentes por la Resolución Conjunta 10/2026 del Ministerio de Defensa, un Cabo Segundo percibe $814.831 y un Marinero de Segunda apenas $686.838.
https://x.com/betovaldez/status/2054539792679948489
El ajuste presupuestario implementado por el Poder Ejecutivo para priorizar el financiamiento de los cazas supersónicos F-16 expone una contradicción profunda, calificada por analistas como un capricho estratégico que condena al abandono al resto de las Fuerzas Armadas
Mientras se concentran millones en aeronaves de vanguardia, la defensa del Atlántico Sur sufre un vaciamiento crítico tras la suspensión de los proyectos de submarinos y helicópteros operativos mediante la Decisión Administrativa 20/2026.
La Flota de Mar se reduce a tres destructores MEKO 360 y cinco corbetas MEKO 140 que promedian los 40 años de antigüedad y carecen de defensa antiaérea moderna.
La crisis de insumos y combustible es de tal magnitud que un cuadro de la Armada Argentina navega apenas entre 15 y 20 días efectivos al año, pasando el resto del tiempo en Puerto Belgrano realizando tareas de mantenimiento básico, según datos oficiales recopilados por Zona Militar.
Esta priorización de armamento supersónico ocurre bajo una improvisación absoluta frente a la realidad que viven los militares en tierra.
El sistema de salud militar colapsó tras la disolución de IOSFA debido a deudas superiores a los $248.600 millones, lo que obligó a una segmentación de emergencia hacia la nueva entidad OSFA.
Una crisis agravada por investigaciones que revelan el desvío de partidas destinadas originalmente a sueldos para intentar tapar el bache de la obra social ante la negativa del Ministerio de Economía de otorgar fondos frescos.
En paralelo, los haberes militares se encuentran en mínimos históricos; de acuerdo con las escalas vigentes por la Resolución Conjunta 10/2026 del Ministerio de Defensa, un Cabo Segundo percibe $814.831 y un Marinero de Segunda apenas $686.838.
https://x.com/betovaldez/status/2054539792679948489
"Mas vale ser aguila un minuto que sapo la vida entera".

